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El número 6 (el
naranja) aparece en abril de 1998 con una portada que reproduce
una escultura de Antonio Beneyto (un artista conocido en la
ciudad). La tirada, formato y distribución son los mismos, aunque
el precio vuelve a las 250 pesetas. Aquella revista a fotocopia
que publicaba los poemas de un grupo de chicos de secundaria, se
ha convertido en un poderoso vehículo cultural en el que se dan
cita la poesía, la narrativa, las traducciones inéditas, los catálogos
de exposiciones de escultura, el teatro, e incluso los poemas de
autores consagrados de Madrid, como Luis Antonio de Villena, que
ocuparía esta vez la sección de la Firma Invitada. Nuevamente S.
Salvador se encarga de las fotos de las portadillas interiores,
aunque Luis Alfaro (Adentros) publica la que abre la sección de
la Firma Invitada. Mercedes Díaz sigue publicando sus dibujos,
pero esta vez se cae de la lista de poetas, al igual que Aswad y
Jaufre Rudel. Aparecen, sin embargo, Ana Martínez Castillo y Luis
Escribano Cauqui (fruto del acercamiento de Úbeda a los editores
de las otras revistas). En este número se publica una lista de
todas las revistas que han contestado al envío de ejemplares
realizado en el número anterior y del que ya hemos hablado. Son
revistas y libros de toda España, y el número no es nada desdeñable.
En este momento, la relación entre Isla Desnuda
y Fábulas Extrañas se ha hecho definitivamente insostenible; el
detonante: un problema de protocolo (Fábulas había publicado
un cuento de Pedro Gascón pero la Isla Desnuda había rechazado
en el último momento la publicación de un cuento de Alberto López
que había escrito de encargo para la revista, y después de
haberle dado largas y largas). Esta pequeña tensión, unida a la
natural de la que ya se ha hablado con anterioridad, hace que Isla Desnuda sufra una actitud más hostil que
nunca, como explica el propio
Rafael Núñez en sus «Memorias». Como señala el Licenciado José
de Arrimateas en su «Tratado Desnudo»: El número
6 de Isla Desnuda representa la cumbre de lo que sus
fundadores esbozaron cuando se reunieron para planificar por
primera vez la idiosincrasia de la revista.Una publicación
multicultural aunque de talante humanista, representativa y con
peso especifico en el quehacer literario más joven de la ciudad.
A medida que Isla Desnuda se acercaba a su ideal se iba separando
cada vez más de las revistas de la Coordinadora de 1994, con Fábulas
Extrañas a la cabeza, la Única que todavía continuaba aferrada
al underground más puro y se negaba incluso a solicitar
subvenciones.
Es
ahora también cuando a Isla Desnuda le sale un imitador, y en el
propio instituto en el que había nacido la revista. El imitador
se llamó Carpe Diem, y se sabe muy poco sobre él. Sólo que copió
el formato, la filosofía e incluso las secciones de Isla Desnuda.
Y que también gozaba de ciertas ayudas provenientes de alguna de
las instituciones públicas. El caso es que la aparición de
Carpe Diem es ampliamente criticada por todos, especialmente por
los que ya criticaban con saña a Isla Desnuda, que veían atónitos
como el fenómeno se reproducía sin cesar. (En este sentido
conviene consultar el libro de Caín Ferrer E., El
neo-romanticismo como corriente de masas a
lo largo de toda la historia de
la literatura de las últimos cuatrocientos años). |