"La revista Adentros" de El Licenciado Juan Luis del Hoyo, Duque de Móstoles, prólogo del número 8 de aventis

 

PRÓLOGO

 

Y aún yo puedo recordar

Un día en que los historiadores dejaban espacios en blanco

en sus escritos,

Quiero decir por cosas que ellos no sabían,

Pero ese tiempo parece que está pasando.

Ezra Pound (Canto XIII, fragmento)

 

La revista ADENTROS ha sido casi con toda seguridad la revista más injustamente criticada de toda la historia de las revistas literarias en Albacete. Las razones que impulsaron a buena parte de la intelectualidad de la capital manchega a adoptar una actitud tan incisiva con una publicación como la que nos ocupa, son todavía hoy un misterio que pretenderemos aclarar, en la medida de lo posible, con este prólogo.

 

Adentros

Como todo el mundo sabe, la revista ADENTROS fue fundada en otoño de 1996, fecha en la que salió a la luz su primer número lleno de caracolitos y con una mariposa en la portada. Debajo de la cabecera se podía leer: "revista fanerógama de interior", y justo en la página dos, ADENTROS iniciaba su andadura con un editorial que pretendía exponer de alguna manera el abecedario estético de la nueva publicación.

El mensaje del editorial , por encima de los juegos de palabras con la cabecera de la revista y del tono elevado, era claro y definitivo: la revista ADENTROS emerge del interior, de lo auténtico, de lo personal, lo que nombra, lo que alumbra, lo que asombra. Es el reflejo en papel de aquello que no tiene búsqueda ni pérdida, aunque nunca se aproxime a lo que buscamos decir, aunque no suban ni bajen, porque brotan -la palabras-. Así pues, ADENTROS asume desde el principio la incomunicación (inevitable en cualquier forma de comunicación) y la identidad (la madre de todas las incomunicaciones) como los dos rasgos fundamentales y esenciales de su devenir.

La página dos de este primer número se completaba con un sumario y una nómina de autores desligados de sus textos (de tal forma que es imposible reconocer quién es el autor de cada obra). La lista es la siguiente: Mercedes Díaz Villarías , Luis Alfaro Palacios -verdaderos motores del proyecto- Cristina Díaz Villarías, Mariano Guillén-Oquendo, Marta D. V., y Javier Molina. La mayoría de ellos, a los que podemos considerar de alguna manera fundadores de la revista ADENTROS, provienen de El Flaccus, un viejo fanzine que surgió en los aledaños del Instituto de Bachillerato Tomás Navarro Tomás (aunque no recibió ningún tipo de ayuda por parte del centro de enseñanza) y que editó algunos números (seguramente cuatro o cinco) durante los años 1992 y 1993. No existe, hasta la fecha, ningún estudio serio sobre este fanzine que podría explicar muchas de las lagunas existentes en la interpretación de algunos autores de esta generación "olvidada" hasta ahora por la crítica. ADENTROS es, en este sentido, la mayoría de edad de El Flaccus, igual que Fábulas Extrañas fue la mayoría de edad de Desde el infierno, por poner un ejemplo.

Este primer número (editado desde sus inicios a imprenta) apareció en un momento en el que las viejas revistas que habían abanderado el boom de 1994, estaban perdiendo gas definitivamente. Desde el Infierno se había convertido en Fábulas Extrañas. Aventis, M&G y NoImaginar habían publicado su último número (y nunca más volverían a los quioscos). Sólo la incombustible Ayvelar y Fábulas Extrañas (desde su nueva perspectiva) mantenían el tipo. Y es justo en este año cuando una jovencísima generación de escritores y dibujantes (nacidos todos ellos en los últimos años de la década de los setenta) lanzan a la calle una serie de nuevas revistas. Tal vez las más importantes fueron Isla Desnuda, Cizalla, y por supuesto, ADENTROS. Las tres son revistas fundamentalmente literarias, pero a partir de ahí las diferencias entre ellas son bastante acusadas.

Isla Desnuda era la más famosa de las tres, y, en cierto modo, la más accesible. Sin mantener actitudes elitistas ni endógenas (como habían hecho hasta entonces ciertas revistas), Isla Desnuda supo ser, unas veces con más fortuna que otras, el canal de difusión poética más representativo y localista. Aunque muy criticada por sus contenidos y por su diseño, siempre gozó sin embargo de la simpatía, y la aceptación (cierta forma extraña de aceptación) de toda la intelectualidad albaceteña.

Cizalla, fundada por Juan García Rodenas, sólo editó un par de números, y aunque sus recursos eran muy limitados, logró sorprender a propios y extraños por su frescura y su calidad. Después de su desaparición, se transformó en el El Bardo Raro, revista-suplemento de Fábulas Extrañas que en su nueva andadura abordará la publicación de textos poéticos con el mismo sello inconfundible de García Rodenas. El Bardo Raro se convirtió enseguida en una revista prestigiosa, y los escritores más famosos de la ciudad se apresuraron a publicar en sus páginas, consolidándola así como una de las opciones más seguras del panorama editorial en la moderna Albacete.

ADENTROS, lejos de la ortodoxia de Isla Desnuda y de la rebeldía de Cizalla, se situó desde el principio en un territorio propio que recogía, en cierto modo, la imagen de revista críptica y endógena, que habían enarbolado como bandera otras publicaciones anteriores -ya desaparecidas en esos momentos-.

Resulta inevitable de todas formas no referirse a la estética de ADENTROS como una de sus aportaciones más valiosas y originales a la historia de las revistas en Albacete. Desde el principio fue unánimemente reconocido (y es, incluso, una obviedad hablar de ello en este prólogo) que la aparición de ADENTROS supuso una auténtica revolución desde el punto de vista gráfico para todas las demás revistas. Su brillante confección gráfica (esmerada, vanguardista, rompedora) se convirtió (a veces para su desgracia) en el elemento más representativo de esta publicación. Las maquetas de ADENTROS eran un auténtico festival de creación, un espectáculo de diseño, de calidad, y de talento, que no pasó desapercibido para nadie. De todas formas no es la intención de este prologuista extenderse demasiado sobre esta cuestión que ya ha sido tratada por muchos estudiosos , y que resulta de sobra conocida por todo el mundo.

El número 2 de ADENTROS, que apareció algunos meses después del mismo año, sustituyó el antetítulo de "revista fanerógama de interior" por otro más genérico: "revista de creación", que resumía mucho mejor (lejos de la voutade del primer número) la verdadera naturaleza de ADENTROS. Así, mientras sus compañeras de viaje (Isla Desnuda, Cizalla) y sus antedecesoras (Aventis , Ayvelar) habían primado los textos por encima de todo, Adentros ampliaba sus horizontes hacia cualquier forma de creación, haciendo que la imagen (escasamente valorada hasta entonces en las revistas de nuestra ciudad) fuera tan importante como la palabra escrita. Además del nuevo antetítulo, este número asociaba por fin los textos con sus autores correspondientes, y ampliaba de forma notable el plantel de colaboradores.

El número 3 (de otoño de 1997), que se llevó el Premio Aventis a la Mejor Cubierta de 1997 , supuso la madurez definitiva de esta revista que a pesar de las críticas recibidas, se mantuvo fiel a su estilo de siempre. Consolida aquí su nómina de autores que a partir de ahora será más o menos estable (el ir y venir de firmas intrascendentes se había convertido en uno de los principales quebraderos de cabeza de la dirección -sobre todo por las presiones venidas de fuera-). ADENTROS vuelve a sentar cátedra introduciendo por primera vez, y de forma magistral, la publicidad entre sus páginas. Nunca nadie ha sabido incorporar un anuncio a la estética de una revista como los maquetadores de ADENTROS lo hicieron en este número 3, y en todos los que aparecerían a partir de ahora. El número 3 de ADENTROS inaugura la época más brillante de una revista infravalorada en su tiempo, pero merecedora de una aproximación crítica más seria y sobre todo más justa que la que tuvo mientras se editó en la ciudad de Albacete.

 

 

Las críticas

Todos los ataques dirigidos a la revista ADENTROS se pueden clasificar en dos bloques: aquellos que iban contra la calidad de los textos publicados, y aquellos otros que iban dirigidos contra el método de trabajo de la revista. Evidentemente también existieron un sin fin de rumores infundados y falsos que no incluiremos en ninguno de los dos grupos por no ser representativos de nada .

La primera categoría contiene la mayor parte de las críticas, y también las más visibles. Parece que entre la opinión pública se extendió la certeza (muchas veces sin haber visto ni un sólo número de la revista en cuestión) de que la calidad de los textos en ADENTROS dejaba mucho que desear. Fábulas Extrañas, por ejemplo, publicó en su número 33 (con fecha de 24 de septiembre de 1997) un artículo reseñando la aparición del número tres de ADENTROS. Caín F.E. (autor del texto en cuestión) después de alabar la parte gráfica de la revista "todo ingenio creativo maquetativo" , resumía bastante bien el sentir general con respecto a los textos de ADENTROS cuando concluía el artículo diciendo: "¡Por favor, meted más chicha en la revista, cuentos que cuenten más cosas, que algunos nos quedamos con ganas!" . Esta súplica también resaltaba con bastante acierto otra de las cosas que no se le perdonaron a ADENTROS: el género literario, a caballo entre la poesía y la prosa. En ADENTROS no se publicaba prácticamente narrativa, y la prosa que publicaban eran ensayos o cuentos que parecían poemas, prosa poética en realidad, y es normal que Fábulas Extrañas, la revista con mayor vocación narrativa, pidiera a gritos la publicación en ADENTROS de textos más cercanos a su gusto .

La segunda razón por la que ADENTROS fue tan duramente criticada se refiere a su método de trabajo y a su concepción de la actividad editorial. ADENTROS no contaba desde el principio con una nómina de autores lo suficientemente amplia y compacta, justo al contrario que otras revistas, como Ayvelar (que en ese sentido era una auténtica balsa de aceite) o Isla Desnuda. Así que tuvo que moverse y conseguir textos. Pero los lugares a los que se dirigieron para conseguir el material, no fueron precisamente los habituales. Queremos decir con esto, que más o menos existían una serie de autores y de puntos en Albacete a los que uno se dirigía inevitablemente para rellenar su revista, máxime si no contaba con un plantel propio para hacerlo. Pero ADENTROS, en lugar de recurrir a los de siempre, empezó a publicar textos de gente absolutamente desconocida en la ciudad . Esta actitud molestó enormemente a la intelectualidad albaceteña que se sentía excluida e ignorada y que nunca aceptó de buen grado la situación . Tal vez aquí encontremos una de las razones por las que ADENTROS sufrió la disposición excesivamente crítica de todos sus contemporáneos, porque si repasamos uno a uno todos los textos que publicaron durante su periplo y los comparamos con los que publicaban las otras revistas de la época, descubriremos que el nivel de calidad de ADENTROS no era, en absoluto, inferior al del resto. Podemos hablar de "El discurso de la muerte", de "Espero", de "Hueco", de "Sonajero", del poema "Si es gris", de "Eva y el verbo maravillado", del estupendo poema "Aquí y ahora", etcétera..., como ejemplos de textos que resultaban perfectamente válidos y satisfactorios, y que nada tenían que envidiar con respecto a lo que se estaba publicando en aquellos momentos en el resto de las revistas.

Hay quien dice que la presentación de ADENTROS era tan espectacular, que muchos lectores se hubiesen sentido inevitablemente defraudados con los textos, antes siquiera de leerlos.

 

Luis Alfaro Palacios

Más conocido por sus películas que por su actividad literaria, Luis Alfaro Palacios publicó desde muy joven en la revista El Flaccus (él era uno de los fundadores), y apareció, incluso, en uno de los números de la mítica Pandemónium con un pequeño texto lorquiano que firmaba con el pseudónimo de Jiménez de Heredia. Luis Alfaro tiene, además, el raro privilegio de haber sido el único autor que ha rechazado una oferta para publicar en Aventis. Parece ser (y esto no lo contó Fernando Barca en su "Memoria") que Luis Escribano Cauqui y Miguel Ángel Aguilar se dirigieron a él (no se sabe muy bien si para el número 1 o para el 2) pidiéndole material en nombre de Aventis, y que Alfaro se negó en redondo a facilitárselo. Algunos conocidos del director de cine cuentan que a veces Luis Alfaro bromeaba con esta cuestión -que podía haber cambiado su vida- ya que Aventis (y por añadidura todos los que escribían en ella) alcanzó la fama rápidamente, sobre todo a raíz del número 2, en 1994. En cualquier caso, a Luis Alfaro la fama le llegó algunos años después (con la revista Aventis muerta y enterrada), en el IMGN 98 (organizado por Juan Antonio Martínez Sarrión, director del Cyborg), un festival de cine celebrado en Albacete, que premió su corto "La cafetera" . Todo el mundo le conocía por ADENTROS (que ya había sacado tres números), pero a partir del festival, buena parte de la intelectualidad albaceteña empezó a respetar su trabajo. Y así fue como Luis Alfaro se convirtió en una de las estrellas más rutilantes dentro del star-system cultural de la ciudad de Albacete.

Su obra literaria es poco conocida (permanece prácticamente inédita), y por eso se la ofrecemos hoy a nuestros lectores en rigurosa primicia. Hemos realizado una selección que no pretende en absoluto ser representativa de nada, ni ofrecer una imagen más o menos fidedigna de Luis Alfaro Palacios; muy al contrario nos hemos inclinado por lo más llamativo y original de su producción, aunque el material con el que contábamos era escaso, y la posibilidad de conseguir la autorización para publicarlo verdaderamente remota.

Este breve monográfico se estructura en dos partes. La primera recoge el capítulo X de un libro inacabado ("Siete Espadas Intuidas"), en el que el autor lleva a cabo una reveladora exploración en torno a nuevos métodos de automatismo psíquico, experimentando técnicas de creación in-mediata desconocidas hasta el momento en Europa. Como escribió el propio Luis Alfaro: "confeccioné estos poemas con ayuda de mi ordenador. Llevaba tiempo dándole vueltas al asunto y por fin conseguí fraguar un método de trabajo, aunque de una manera casual, un tanto azarosa, lo cual me pareció un elemento más de interés a la hora de sistematizarlo como método de creación. Se trataba de encontrar un sistema que fuese capaz de producir términos elegidos completamente al azar, pero, y esta es en realidad la novedad que aporto, que no provocasen una radical separación entre azar y autor (los métodos Bretonianos no hacen más que suministrar al autor vocablos con los que trabajar, elegidos por un azar impersonal y no creativo). La solución la encontré en uno de esos programas capaces de transcribir a la pantalla del ordenador las palabras que un individuo va dictando a través de un micrófono. Pues bien, la cuestión fue que, por problemas del propio programa, o por mi dicción poco clara, el programa transformaba todo lo que yo pronunciaba en términos delirantes, inverosímiles. Y este es, simplemente, el método que he seguido para escribir los poemas que componen este capítulo, he dictado al programa frases elocuentes, o incluso he silbado o producido sonidos inarticulados, que el ordenador ha traducido en estas creaciones que, sinceramente, no me importa que encuentren de su agrado".

La segunda parte recoge una serie de mini-relatos pop, muy apreciados hoy en día por algunos sectores de las actuales corrientes de la llamada "literatura publicística". Esta corriente, que es en realidad muy antigua (nació con La Invasiön Desde Marte a finales del siglo pasado), trata de aplicar el lenguaje y algunas de las técnicas de la publicidad a la creación literaria (sobre todo a la poesía). En ese sentido estos relatos de Alfaro, junto a muchos de los poemas del libro "Hay un hombre que quiere destruir la felicidad de Carol" de Escribano Cauqui, son los verdaderos manifiestos estéticos de esta corriente que algunos pretenden ahora "vendernos" como si fuera nueva. Luis Alfaro bautizó toda su colección de relatos cortos (casi haikus en prosa) con el título genérico de "Fuera de Campo . Su intención era la de codensar en brevísimos textos, a veces con ingenio y otras con la prosa más descarnada y directa, situaciones o imágenes que permitieran intuir al lector espacios más grandes; "contar lo que no se cuenta, no es que se diga implícitamente o de forma ambigua, es que no se dice en absoluto".

Esperamos que disfruten con el material que presentamos este mes en rigurosa exclusiva para todos nuestros distinguidos lectores.

 

El Licenciado Juan Luis del Hoyo

 

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