| Como
todo el mundo sabe, la revista ADENTROS fue fundada en otoño de
1996, fecha en la que salió a la luz su primer número lleno de
caracolitos y con una mariposa en la portada. Debajo de la
cabecera se podía leer: "revista fanerógama de
interior", y justo en la página dos, ADENTROS iniciaba su
andadura con un editorial que pretendía exponer de alguna manera
el abecedario estético de la nueva publicación.
El mensaje del editorial
, por encima de los juegos de palabras con la cabecera de la
revista y del tono elevado, era claro y definitivo: la revista
ADENTROS emerge del interior, de lo auténtico, de lo personal, lo
que nombra, lo que alumbra, lo que asombra. Es el reflejo en
papel de aquello que no tiene búsqueda ni pérdida, aunque
nunca se aproxime a lo que buscamos decir, aunque no suban ni
bajen, porque brotan -la palabras-. Así pues, ADENTROS asume
desde el principio la incomunicación (inevitable en
cualquier forma de comunicación) y la identidad (la madre
de todas las incomunicaciones) como los dos rasgos fundamentales y
esenciales de su devenir.
La página dos de
este primer número se completaba con un sumario y una nómina de
autores desligados de sus textos (de tal forma que es imposible
reconocer quién es el autor de cada obra). La lista es la
siguiente: Mercedes Díaz Villarías , Luis Alfaro Palacios
-verdaderos motores del proyecto- Cristina Díaz Villarías,
Mariano Guillén-Oquendo, Marta D. V., y Javier Molina. La
mayoría de ellos, a los que podemos considerar de alguna manera
fundadores de la revista ADENTROS, provienen de El
Flaccus, un viejo fanzine que surgió en los aledaños del Instituto
de Bachillerato Tomás Navarro Tomás (aunque no recibió
ningún tipo de ayuda por parte del centro de enseñanza) y que
editó algunos números (seguramente cuatro o cinco) durante los
años 1992 y 1993. No existe, hasta la fecha, ningún estudio
serio sobre este fanzine que podría explicar
muchas de las lagunas existentes en la interpretación de algunos
autores de esta generación "olvidada" hasta ahora por
la crítica. ADENTROS es, en este sentido, la mayoría de edad de El
Flaccus, igual que Fábulas Extrañas fue la mayoría
de edad de Desde el infierno, por poner un ejemplo.
Este primer número
(editado desde sus inicios a imprenta) apareció en un momento en
el que las viejas revistas que habían abanderado el boom de
1994, estaban perdiendo gas definitivamente. Desde el Infierno
se había convertido en Fábulas Extrañas. Aventis, M&G y
NoImaginar habían publicado su último número (y nunca más
volverían a los quioscos). Sólo la incombustible Ayvelar
y Fábulas Extrañas (desde su nueva perspectiva)
mantenían el tipo. Y es justo en este año cuando una
jovencísima generación de escritores y dibujantes (nacidos todos
ellos en los últimos años de la década de los setenta) lanzan a
la calle una serie de nuevas revistas. Tal vez las más
importantes fueron Isla Desnuda, Cizalla, y por supuesto,
ADENTROS. Las tres son revistas fundamentalmente literarias, pero
a partir de ahí las diferencias entre ellas son bastante
acusadas. |