| MAA
AVILÉS/ El
lunes
3 de noviembre de 2003 fallecía de forma repentina en su domicilio
de Madrid el periodista albaceteño Joaquín Barceló Calatayud
a los 61 años de edad. A principios de los setenta se transladó
a Madrid, donde trabajó en Televisión Española
colaborando en diversos programas culturales y gastronómicos
(participó en la creación de programas pioneros
como Galería o Con las manos en la masa)
hasta su última etapa profesional que se desarrolló
en el Departamento de Producción Ajena, donde se responsabilizó
de la selección y compra de programas para la cadena pública,
hasta su jubilación.
Joaquín
Barceló, escritor y pintor además de periodista,
era un lector incansable que reunió una importante colección
bibliográfica particular, especialmente compuesta
por libros de cocina y gastronomía, obras de cine, cómic, arte,
erotismo y literatura.
Cuando murió en noviembre de 2003, sus familiares
y herederos decidieron conservar su memoria y mantener
la unidad de la colección donándosela a
la Biblioteca Pública del Estado en Albacete.
Durante el año 2005 los aproximadamente 7.000 volúmenes que componían
la colección de Joaquín Barceló y 200 títulos de revistas
fueron catalogados y ubicados en la Biblioteca Pública del Estado
en Albacete, en una sala de nueva creación y acondicionamiento
específico para la consulta y disfrute de todo aquel que así lo
desee: Se trata de la Sala Joaquín Barceló.
En
abril de 2005 se inauguró en la Biblioteca Pública
del Estado en Albacete la Sala Joaquín Barceló
en un acto que reunió a la familia de este ilustre albaceteño,
a los responsables políticos de la Junta de Comunidades
de Castilla La Mancha y al escritor Vicente Molina Foix, amigo
personal del homenajeado.
Tres
paredes íntegramente compuestas por muebles que albergan la
Colección Barceló -que así se llama ya oficialmente- dan la
bienvenida al visitante en la tercera planta de la Biblioteca
Pública de Albacete. La sala se divide en dos ambientes: una
alargada mesa con sillas y lamparillas para la consulta y, al
fondo junto a un ventanal, un amago de saloncito con unos
cuantos sillones que invitan a una lectura más reposada. Y es
que los libros de la Colección Barceló no pueden salir de la
Biblioteca ni, por lo tanto, ser prestados a los usuarios
fuera de la misma.
El
horario de consulta es idéntico al de toda la Biblioteca:
De lunes a viernes de 9:00 a 21:00 horas y los sábados
(excepto verano) de 9:00 a 14:00 horas. Actualmente la Biblioteca
no cuenta con ninguna persona al cargo de esta nueva Sala Barceló
y para acceder a la sala hay que solicitarlo -en el mismo
momento- al personal de la segunda planta, que le acompañará
y abrirá al sala y las vitrinas cerradas con llave que contienen
los libros, ya sea para consultarlos o para leerlos en la misma
sala. Este funcionamiento actual resulta algo incómodo, tanto
por tener que pedir explícitamente que abran una y otra vitrina
para ver qué libros contiene, como para llevar a cabo futuras opciones que podrían
ser interesantes: Como la de incluir
físicamente en la sala un ordenador con un escáner con
el que puedan ser escaneados partes de libros, documentos, etc.
de la Colección Barceló a petición de los usuarios, dada
la imposibilidad de ser prestados y la condición de obras inencontrables
de buena parte de los libros.
El
visitante de la sala podrá descubrir la personalidad y los
variados intereses
de Joaquín Barceló simplemente con dejarse llevar a lo largo de
las estanterías y los temas fundamentales que las ocupan:
-
Cómics y revistas satíricas: Míticas
colecciones completas hoy imposibles de encontrar y de incalculable
valor (Tótem, El Víbora, Cómix Internacional,
Hermano Lobo, El Papus y un largo etcétera), enciclopedias
de cómics, historia de los tebeos, el papel social del
cómic, los personajes, los dibujantes, obras de autores
y estilos muy variados tanto nacionales como extranjeros que aumentan
el valor de este apartado. Las colecciones, en perfecto estado de conservación, han sido encuadernadas y fechadas para su presentación
en público.
Cocina
y gastronomía:Más de 900 libros abarcan todos sus aspectos
con apartados tan curiosos como la cocina masónica, recetas
de toda España y de gran cantidad de países y libros
de gastronomía relacionados con los más variados
temas: órdenes religiosas, salud,
historia, gourmets y alta gastronomía, cultura y alimentación
en Japón, etc.
Cine
y televisión:En inglés y español, con más de
500 libros sobre biografías de actores y directores, crítica,
historia del cine, carteles, monografías sobre los géneros
cinematográficos, películas de culto y malditas,
la televisión y sus protagonistas, desde los clásicos y
personajes universales hasta un ejemplar del libro de El
desencanto de Jaime Chavarri, que en España sólo era posible
encontrar hasta hoy, públicamente, en la Biblioteca Nacional de
Madrid, por ejemplo.
Arte:
500 ejemplares repartidos entre catálogos de exposiciones
y obras sobre pintura, escultura, arquitectura y diseño.
Abundan los catálogos de exposiciones dedicados por los
artistas.
Homosexualidad:
En torno a 30 libros desde el punto de vista del cine, de la sociología
y del erotismo.
Literatura:
Alrededor de 1.300 obras que tratan preferentemente los géneros
literarios periféricos, como la novela negra, misterio,
terror, fantasía... amén
de rarezas como fanzines de escasa difusión propios de
la época de la movida madrileña o joyas que el propio visitante
habrá de descubrir en su visita.

CONSULTE
ON-LINE EL CATÁLOGO DE LA
SALA BARCELÓ
(servicio Albacetelterario.com)
Sobre
Joaquín Barceló Calatayud

(Albacete
18 de Septiembre de 1942 - Madrid 1 de Noviembre de 2003)
Nació
en el número 1 de la calle Ramón y Cajal de Albacete. Tercero de
cinco hermanos, sus primeras letras las aprendió en el antiguo
colegio de las Dominicas, en la calle Salamanca. La hermana
Monserrat fue su primera profesora.
Pasó
después por Santiago Apóstol, centro docente ya
desaparecido, en la calle Carcelén; por la Academia
Albacetense, de la familia Gaude, y por el entonces único Instituto
de Enseñanza Media de Albacete, donde estudió Preu. Se matriculó en la
Universidad de Murcia, pero no concluyó la carrera de Filosofía
y Letras.
En
1964 obtuvo el primer premio de pintura y el segundo de escultura
en el Certamen Nacional de Artes Plásticas 25 años de Paz,
promovido por la Organización Juvenil Española (OJE), la única
entidad autorizada por el régimen dictatorial franquista en la
que se realizaban actividades de este tipo. Precisamente
la OJE le dio la oportunidad de trabajar como monitor de arte en
las escuelas de verano que desarrollaba en las Universidades
Laborales. Gijón, Tarragona y Gandarío, fueron algunas de las
ciudades en las que ejerció como tal.
En
esta época dibuja series de pequeño formato que el llamaba de cronopios
y mancuspias, en evidente homenaje a Julio Cortazar; se inicia
en técnicas de mosaico y colabora en la decoración de la capilla
del colegio de los Escolapios, ya desaparecida, diseñada
por Godofredo Jiménez; escribe poesía y prosa; destaca en
actividades del cine club Clavileño, e incluso con poco más
de veinte años recibe el encargo de diseñar un panteón
funerario.
Lector
infatigable, su voz se escuchaba en círculos de la
intelectualidad local, integrados por personas de mayor edad: José
S. Serna; Antonio Gómez Picazo, don Francisco Pérez... o más
cercanas a la suya: Rodrigo Gutiérrez Córcoles, Paco
Ballesteros, Ramón Bello Bañón... En su círculo de amistades
en Albacete destacaban Ramón Gómez Redondo, Antonio Martínez
Sarrión, Ignacio Martínez, los Gallego -Eduardo y especialmente
Pepe-, o los Muñoz Cantos -Joaquín, Lázaro y Alfonso-, Juan Ramírez
Piqueras, o Pepe Ramírez. Fue incluido por Antonio Beneyto en su Manifiesto
español: antología de narradores españoles. Publicó un
libro de relatos breves titulado Aquí hay dragones, a
partir del cual realizó un experimento teatral denominado COS
que fue representado en Albacete por un grupo juvenil
A
mediados de los años 60 colaboró en el traslado y
catalogación de los fondos de la Biblioteca Provincial desde la
Diputación a la entonces recién creada Casa de la Cultura
de Albacete.
Sus
primeras escapadas cinéfilas a Valencia lo ponen en contacto con
el grupo fundador de la Cartelera Turia.
A
finales de los años 60 se marcha a Mahón donde se dedicó a
ordenar los fondos bibliográficos del Ateneo de la ciudad
menorquina.
De
regreso a Albacete, su estancia fue muy breve, pues pronto dirigió
sus paso a Madrid donde el también albaceteño Ramón Gómez
Redondo le ofreció ser su ayudante en un proyecto que supondría
el comienzo de su actividad profesional definitiva: Galería,
un programa cultural pionero en TVE en el que ejerció como
ayudante de dirección y guionista. Seguirían Encuentro con
las Artes y las Letras; creador y director de Robinson;
suya fue la idea de Con las manos en la masa... Los últimos
años estuvo destinado en el departamento de producción ajena de
TVE, encargado de compras de documentales, responsable de su
traducción y editor, hasta su pre-jubilación.
De
sus primeros años en Madrid hay que destacar su intensa actividad
como autor de collages donde mezclaba textos e imágenes dentro de su
estética onírica, con una serie -Miguel Strogoff
vuelve a Babel- que expone en la galería Sen, por
entonces en la madrileña calle de Núñez de Balboa, inaugurada
el mismo día que murió Carrero Blanco, en Diciembre de 1973. Más
tarde se mostraría en la Librería Popular en su
emplazamiento primitivo, en la calle Dionisio Guardiola. Esta
misma colección, acompañada por textos de su autoría se
convirtió en un precioso libro de arte editado en 1990 por Pablo
Torres, director de la revista Noticias Bibliográficas,
con el título La Estepa de Papel.
Un
original de Miguel Strogoff... figura entre los fondos del
Museo de La Asegurada, creado por Eusebio Sempere, en
Alicante. El escritor malagueño Rafael Pérez Estrada poseía
también un collage original de Joaquín en su colección
particular. Durante bastantes años obsequió a sus amigos por
navidad con reproducciones serigráficas de sus collages.
Suscribió con Roberto Turégano el diseño de algunas tarjetas y
otro material gráfico.
Revistas
literarias, como La Seda o Barcarola, publicaron
narraciones de Joaquín, entre las que destacan las Cartas a
Miss Silk, con un acentuado humor negro y pinceladas de otra
de sus pasiones: la gastronomía.
Los
libros, el cine, la cocina y Londres, eran temas de conversación
inagotables para Joaquín. Viajaba con frecuencia a Albacete, donde viven sus hermanas
Concha (que fue concejala del Ayuntamiento de Albacete con UCD) y
Loli; su hermana Ana trabaja en el departamento de comunicación
de la Diputación de Cádiz. También era un gastrónomo reputado,
y preparaba otros trabajos literarios sobre sus propias
recetas.
Miles
de libros cubrían las paredes de las casas donde vivió, con
breves espacios para los grabados y otras obras -seriadas u
originales- casi todas dedicadas por sus autores.
Cinéfilo
incansable (nació el mismo día que Greta Garbo, 1905, o Rossano
Brazzi, 1916, y el año del rodaje de Casablanca) era capaz
de encadenar hasta cuatro y cinco películas un mismo día, en
salas de cine, sin contar las que pudiera ver por televisión, que
aunque era su medio de vida, le gustaba menos que la gran
pantalla. Las últimas anotaciones de su agenda son las películas
que vio la semana de su muerte: El Mexicano, Underworld,
Noviembre, Días de fútbol y Mistic River.
Londres
era otra de sus pasiones. Por gusto o por motivos laborales viajó
mucho a esta ciudad de la que era experto y ameno cicerone, que
conocía muy bien. Tras su último viaje, en septiembre, tenía
programado otro para Diciembre que no llegó a realizar. Aunque
hizo bastantes viajes a París y a Praga, y había visitado
algunas ciudades de Italia, Alemania, Brasil y Hungría, era
Londres donde mejor decía encontrarse.
En
los días que siguieron a su muerte causada por un “infarto
agudo de miocardio” en su casa de la calle Peñascales, en
Madrid, a la una de la madrugada del 1 de Noviembre de 2003, sus
amigos, entre ellos Antonio Martínez Sarrión, Juan Bravo y Andrés
Gómez-Flores, publicaron artículos glosando su figura y sus
actividades. También Pepe Sánchez de la Rosa o Eduardo Cantos,
entre otros, escribieron notas sentidas por su pérdida. El
número 65-66 de Barcarola,
junio 2005, incluye también arículos sobre Joaquín firmados por
su hermana Ana y por José Manuel Martínez Cano.
En abril de 2005 se inaugura en la Biblioteca Pública del Estado
en Albacete la Sala Joaquín Barceló que contiene casi
íntegramente la biblioteca privada del intelectual albaceteño,
por donación de su familia.
Otras
Referencias sobre Joaquín Barceló:
*
MARTÍNEZ SARRIÓN, Antonio. Infancia y corrupciones.
Alfaguara, Madrid, 1992
*
MARTÍNEZ SARRIÓN, Antonio. Una juventud. Alfaguara,
Madrid, 1996
*
FUSTER RUIZ, Francisco. Diccionario de Escritores Albacetenses,
publicado por entregas dominicales de La Verdad (1976-1979)
*
Miembro de la Asociación de Escritores Cinematográficos (AECI)
*
Miembro y activo participante del Círculo de Bellas Artes de
Madrid.
*
Apareció como figurante en la película En Provincia,
dirigida por Ramón Gómez Redondo, rodada íntegramente en
Albacete, en enero de 1974.
*
Impartió (en los años 90) unas clases magistrales de cocina en
Adra (Almería) dentro de los cursos de verano de la Universidad
Complutense
|
Palabras
de Ana Barceló Calatayud en la apertura
de la Sala Joaquín Barceló de la Biblioteca de
Albacete.
Albacete, 20 de Abril
de 2005.
|
|
Señora
Delegada de Cultura.
Amigos
de Joaquín, queridos amigos.
Los
familiares de Joaquín Barceló estamos hoy agradecidos y
contentos al ver el
cariño y el esmero con que se ha tratado su biblioteca.
Gracias
a Llanos Moreno, que aceptó nuestro ofrecimiento; gracias
muy sinceras
a los profesionales que han dedicado sus conocimientos,
mucho tiempo y esfuerzo
para conseguir la magnífica sala en la que sigue vivo
nuestro hermano
Joaquín a través de sus libros, su mayor pasión -sin
duda- en la que habéis
visto algo más que una peculiar colección bibliográfica.
Los
libros de Joaquín han encontrado en ella el mejor de los
destinos posibles,
a disposición de todos los lectores de nuestra tierra,
que podrán desde
ahora gozar de su lectura tanto como Joaquín disfrutó de
su compañía.
Cuando
surgió la propuesta de ceder esta biblioteca, tanto mis
hermanas Concha
y Lola, como los hijos de nuestro hermano Salvador, y yo
misma, herederos naturales de Joaquín a falta de un
testamento formal, estuvimos de acuerdo.
Más tarde, entre sus cartas encontramos un par de
escritos de agradecimiento
de la directora de la Biblioteca de la Filmoteca Nacional
a la que en vida, Joaquín donó ya algunas colecciones de
revistas de cine.
Este
gesto nos confirmó en nuestra idea de ceder los fondos
-como él hubiera querido
hacer- para que pudieran ser útiles a estudiosos y
amantes de los libros.
Los
libros fueron muy importantes en la vida de Joaquín.
Recuerdo que hace seis
años, su operación de rodilla nos dio ocasión -a mi
hermana Lola y a mí-
de cuidarlo en su casa de Madrid.
Como
los libros tenían prioridad sobre las ocasionales
enfermeras, y por el temor
de acabar aplastada por las toneladas de tomos y las pilas
de cómics que
en inestable equilibrio amenazaban con precipitarse sobre
la cama del “cuarto de invitados”, decidí montar mi
dormitorio en la terraza cubierta.
Ante
la evidente incomodidad del traslado, Joaquín me comentó
que había visto
un chalecito en la vecina colon ia
de la Fuente del Berro, que le gustaba
por su tranquilidad y por el vecindario,
al que le quisiera mudarse “¿y
no te entra pánico sólo de pensar en trasladar los
libros?”, le pregunté,
y -con su proverbial sentido poco común- me contestó:
“No, si al chalecito
me iría yo. Esta casa se la dejaría a los libros...”
La
presencia constante de los libros marcó la vida de
nuestro hermano y amigo
vuestro. Desde el primero al último, todos los recuerdos
que guardo de Joaquín
están unidos a los libros.
La
imagen más antigua que conservo de mi hermano es del
verano del 56, cuando
él tenía trece años. En Isabel la Católica mis padres
acababan de abrir
el Garaje Avenida, que todo el mundo conoció en Albacete
como el “garaje
de Barceló”.
Sería
por Agosto del año de la coronación de la Virgen de los
Llanos, cuando un
domingo mi hermana Lola y yo nos caímos rodando al
tropezar con una cesta que
yo había dejado en mitad de la escalera al volver con mi
madre de la churrería.
En la caída mi hermana se rompió las gafas y no se partió
ningún hueso
de milagro. Yo tuve una leve conmoción que se prolongó
en una ceguera temporal.
Aunque sólo tenía cuatro años, recuerdo algunos sonidos
de aquellas
horas (o días) sin luz, pero la primera imagen -cuando
recuperé la visión- fue la de las manos de Joaquín
adolescente sosteniendo un libro pequeño de tapas
amarillas, un cuento que me leía sentado al borde de la
cama
de mis padres.
Desde
entonces, en mis recuerdos Joaquín siempre aparece
vinculado a los libros.
Al
baño, con un libro; leyendo por la calle desde que aparecía
por la esquina
de La Veleta o por la calle Ancha en Albacete; por Bretón
de los Herreros,
Núñez de Balboa, incluso al bajar las escaleras de Peñascales
en Madrid,
o en la cola de los cines de Leicester Square, en Londres.
Albacete, Madrid y Londres, los tres vértices que
configuraron la vida y las actividades
de Joaquín.
Los libros fueron su eterna compañía: dentro de
los bolsillos desbocados
de sus chaquetones; en la bandolera que siempre lo acompañaba
y que
a la vuelta de cada viaje se convertía en un cofre del
que salían recuerdos
para todos: un anillo, unas pegatinas, un punto de lectura
y -la mayoría de las veces- varios libros.
Libros
amigos y libros compañeros de trabajo. En los años 60
participó en la puesta
en marcha de la Biblioteca Pública cuando ésta se
trasladó desde los bajos
de Diputación al edificio colindante con el antiguo
Teatro Circo. Con su carné de identidad me hizo socia
para que yo pudiera sacar libros de la sección de
mayores. Aunque antes ya leía bastante, creo que fue
entonces cuando
me contagió su pasión por la lectura.
Hubo
un tiempo, a finales de esa década, en el Joaquín estuvo
“desaparecido” para
casi toda la familia. Mientras su ausencia preocupaba en
casa, yo recibía
cartas remitidas por John Lennon, el “loco de la
colina”, “la morsa” o
por otros personajes relacionados con los Beatles,
enviadas por él... ¡Desde
Menorca!
Sería
a finales de 1968 o del ´69, cuando se agenció el
trabajo de ordenar otra
biblioteca, creo que la del Ateneo, en Mahón. De esa época
datan sus inicios
como autor de collages, aunque ya antes, en 1964, había
destacado en varios
certámenes nacionales de arte joven, en los que obtuvo el
primer premio de pintura y el segundo de escultura, o al
revés; premios que le sirvieron
para ejercer como monitor de artes plásticas en los
cursos de verano
que se celebraban por entonces en las Universidades
Laborales de Gijón
y en Tarragona.
En
sus collages confluyeron dos de las pasiones a las que
Joaquín se dedicó hasta
el final de sus días: los libros y la expresión plástica
que estimo que
alcanzó su mejor momento cuando en Diciembre de 1973
expuso la colección “Miguel
Strogoff vuelve a Babel” en la galería Sen, por
entonces en la madrileña
calle de Núñez de Balboa. Esta serie, acompañada de
textos de Joaquín
se convirtió en un precioso libro de arte editado en 1990
por Pablo Torres,
“La Estepa de Papel”.
Poco
después de la aventura balear, Joaquín se fue a Madrid,
donde Ramón Gómez
Redondo, paisano y amigo, le ofreció trabajo como
ayudante de dirección
de “Galería”, el primer programa cultural serio de
Televisión Española
que se emitía por la segunda cadena, el “UHF”, que
por cierto, no se
podía sintonizar en Albacete.
Después
formó parte de los equipos de otros programas:
“Encuentros con las Artes
y las Letras”; dirigió “Robinson”, un magazine
cultural orientado a los
jóvenes. También figuraba en los títulos de crédito
del programa “Con las
manos en la masa”, como creador de la idea, y ejerció
distintas labores en
otros espacios, siempre en el ente público, donde antes
de prejubilarse realizó
tareas de asesoramiento, traducciones y supervisión en el
departamento
de producción ajena.
Como
autor, Joaquín, reunió en “Aquí hay dragones”, una
serie de relatos breves
del que salió “COS”, una adaptación teatral
que se llegó representar en
la Casa de la Cultura, en la calle Isaac Peral de
Albacete. Todos conocéis
sus Cartas a Miss Silk, publicadas en “La Seda” y en
“Barcarola”
Pero
para hablar de esta faceta de Joaquín hay en esta sala
personas más autorizadas
-a quienes agradezco, en nombre de la familia, su
presencia- por lo
que sólo recordaré que más de una vez le escuché decir
parafraseando a John
Lennon, “no hay nada que puedas hacer que no se haya
hecho antes”, a modo
de invitación a la lectura, invitación que hago en
nombre propio y de mi
familia, a los albaceteños que lo conocieron y que pueden
disfrutar del legado
que nos ha dejado Joaquín, vivo aquí, entre sus libros,
que ahora son ya
los libros de todos.
Muchas
gracias.
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| Declaraciones
de Concha Barceló Calatayud a propósito de la apertura de la Sala Joaquín Barceló de la Biblioteca de Albacete.
Abril
de 2005.
|
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Sus
libros han sido su pasión, la obsesión, y cuando viajaba a
Londres venía siempre cargado de muchos ejemplares.
Son
libros de temas que le gustaban y todos los libros tienen el
valor sentimental de que fueron leídos por él y se pueden
ver marcas o notas a pie de página
Cuando
salimos de Madrid recuerdo ver el camión hasta arriba con
todos sus libros. Donde esté se encontrará muy feliz
porque sus libros están en el mejor sitio y muy bien
cuidados. Es un detalle que va a tener con la gente de su
tierra.
Lo
echamos de menos y todos los recuerdos que me acuden son
gratos. Era una persona especial y si tenía una rabieta se
le pasada enseguida.
Que
se levante la Sala Joaquín Barceló es el culmen para una
vida dedicada a la cultura y toda la familia está
agradecida porque los libros están mejor cuidados de lo que
nosotros habríamos podido en nuestra casa. Esto es abrirnos
los ojos a la vida de Joaquín.
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