Julio 2005

Sala Joaquín Barceló
La biblioteca privada del intelectual es la joya de la Biblioteca Pública de Albacete

Una de las colecciones de cómic de Joaquín Barceló encuadernada y dispuesta en su sala - © 2005 Miguel Ángel Aguilar AvilésMAA AVILÉS/ El lunes 3 de noviembre de 2003 fallecía de forma repentina en su domicilio de Madrid el periodista albaceteño Joaquín Barceló Calatayud a los 61 años de edad. A principios de los setenta se transladó a Madrid, donde trabajó en Televisión Española colaborando en diversos programas culturales y gastronómicos (participó en la creación de programas pioneros como Galería o Con las manos en la masa) hasta su última etapa profesional que se desarrolló en el Departamento de Producción Ajena, donde se responsabilizó de la selección y compra de programas para la cadena pública, hasta su jubilación.

Joaquín Barceló, escritor y pintor además de periodista, era un lector incansable que reunió una importante colección bibliográfica particular, especialmente compuesta por libros de cocina y gastronomía, obras de cine, cómic, arte, erotismo y literatura. Cuando murió en noviembre de 2003, sus familiares y herederos decidieron conservar su memoria y mantener la unidad de la colección donándosela a la Biblioteca Pública del Estado en Albacete. Durante el año 2005 los aproximadamente 7.000 volúmenes que componían la colección de Joaquín Barceló y 200 títulos de revistas fueron catalogados y ubicados en la Biblioteca Pública del Estado en Albacete, en una sala de nueva creación y acondicionamiento específico para la consulta y disfrute de todo aquel que así lo desee: Se trata de la Sala Joaquín Barceló.

En abril de 2005 se inauguró en la Biblioteca Pública del Estado en Albacete la Sala Joaquín Barceló en un acto que reunió a la familia de este ilustre albaceteño, a los responsables políticos de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha y al escritor Vicente Molina Foix, amigo personal del homenajeado.

Aspecto de la Sala Joaquín Barceló de la Biblioteca Pública de Albacete  - © 2005 Miguel Ángel Aguilar AvilésTres paredes íntegramente compuestas por muebles que albergan la Colección Barceló -que así se llama ya oficialmente- dan la bienvenida al visitante en la tercera planta de la Biblioteca Pública de Albacete. La sala se divide en dos ambientes: una alargada mesa con sillas y lamparillas para la consulta y, al fondo junto a un ventanal, un amago de saloncito con unos cuantos sillones que invitan a una lectura más reposada. Y es que los libros de la Colección Barceló no pueden salir de la Biblioteca ni, por lo tanto, ser prestados a los usuarios fuera de la misma.

Entrada a la  Sala Joaquín Barceló en la 3ª planta de la Biblioteca Pública de Albacete  - © 2005 Miguel Ángel Aguilar AvilésEl horario de consulta es idéntico al de toda la Biblioteca: De lunes a viernes de 9:00 a 21:00 horas y los sábados (excepto verano) de 9:00 a 14:00 horas. Actualmente la Biblioteca no cuenta con ninguna persona al cargo de esta nueva Sala Barceló y para acceder a la sala hay que solicitarlo -en el mismo momento- al personal de la segunda planta, que le acompañará y abrirá al sala y las vitrinas cerradas con llave que contienen los libros, ya sea para consultarlos o para leerlos en la misma sala. Este funcionamiento actual resulta algo incómodo, tanto por tener que pedir explícitamente que abran una y otra vitrina para ver qué libros contiene, como para llevar a cabo futuras opciones que podrían ser interesantes: Como la de incluir físicamente en la sala un ordenador con un escáner con el que puedan ser escaneados partes de libros, documentos, etc. de la Colección Barceló a petición de los usuarios, dada la imposibilidad de ser prestados y la condición de obras inencontrables de buena parte de los libros.

El visitante de la sala podrá descubrir la personalidad y los variados intereses de Joaquín Barceló simplemente con dejarse llevar a lo largo de las estanterías y los temas fundamentales que las ocupan:

- Cómics y revistas satíricas: Míticas colecciones completas hoy imposibles de encontrar y de incalculable valor (Tótem, El Víbora, Cómix Internacional, Hermano Lobo, El Papus y un largo etcétera), enciclopedias de cómics, historia de los tebeos, el papel social del cómic, los personajes, los dibujantes, obras de autores y estilos muy variados tanto nacionales como extranjeros que aumentan el valor de este apartado. Las colecciones, en perfecto estado de conservación, han sido encuadernadas y fechadas para su presentación en público.

Cocina y gastronomía:Más de 900 libros abarcan todos sus aspectos con apartados tan curiosos como la cocina masónica, recetas de toda España y de gran cantidad de países y libros de gastronomía relacionados con los más variados temas: órdenes religiosas, salud, historia, gourmets y alta gastronomía, cultura y alimentación en Japón, etc.

Cine y televisión:En inglés y español, con más de 500 libros sobre biografías de actores y directores, crítica, historia del cine, carteles, monografías sobre los géneros cinematográficos, películas de culto y malditas, la televisión y sus protagonistas, desde los clásicos y personajes universales hasta un ejemplar del libro de El desencanto de Jaime Chavarri, que en España sólo era posible encontrar hasta hoy, públicamente, en la Biblioteca Nacional de Madrid, por ejemplo.

Arte: 500 ejemplares repartidos entre catálogos de exposiciones y obras sobre pintura, escultura, arquitectura y diseño. Abundan los catálogos de exposiciones dedicados por los artistas.

Homosexualidad: En torno a 30 libros desde el punto de vista del cine, de la sociología y del erotismo.

Literatura: Alrededor de 1.300 obras que tratan preferentemente los géneros literarios periféricos, como la novela negra, misterio, terror, fantasía... amén de rarezas como fanzines de escasa difusión propios de la época de la movida madrileña o joyas que el propio visitante habrá de descubrir en su visita.

Algunas imágenes de los muy variados contenidos que alberga la Colección Barceló  - © 2005 Miguel Ángel Aguilar Avilés

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Sobre Joaquín Barceló Calatayud

Joaquín Barceló Calatayud en la redacción de TVE (Madrid)

(Albacete 18 de Septiembre de 1942 - Madrid 1 de Noviembre de 2003)

Nació en el número 1 de la calle Ramón y Cajal de Albacete. Tercero de cinco hermanos, sus primeras letras las aprendió en el antiguo colegio de las Dominicas, en la calle Salamanca. La hermana Monserrat fue su primera profesora.

Pasó después por Santiago Apóstol, centro docente ya desaparecido, en la calle Carcelén; por la Academia Albacetense, de la familia Gaude, y por el entonces único Instituto de Enseñanza Media de Albacete, donde estudió Preu. Se matriculó en la Universidad de Murcia, pero no concluyó la carrera de Filosofía y Letras.

En 1964 obtuvo el primer premio de pintura y el segundo de escultura en el Certamen Nacional de Artes Plásticas 25 años de Paz, promovido por la Organización Juvenil Española (OJE), la única entidad autorizada por el régimen dictatorial franquista en la que se realizaban actividades de este tipo. Precisamente la OJE le dio la oportunidad de trabajar como monitor de arte en las escuelas de verano que desarrollaba en las Universidades Laborales. Gijón, Tarragona y Gandarío, fueron algunas de las ciudades en las que ejerció como tal.

En esta época dibuja series de pequeño formato que el llamaba de cronopios y mancuspias, en evidente homenaje a Julio Cortazar; se inicia en técnicas de mosaico y colabora en la decoración de la capilla del colegio de los Escolapios, ya desaparecida, diseñada por Godofredo Jiménez; escribe poesía y prosa; destaca en actividades del cine club Clavileño, e incluso con poco más de veinte años recibe el encargo de diseñar un panteón funerario.

Lector infatigable, su voz se escuchaba en círculos de la intelectualidad local, integrados por personas de mayor edad: José S. Serna; Antonio Gómez Picazo, don Francisco Pérez... o más cercanas a la suya: Rodrigo Gutiérrez Córcoles, Paco Ballesteros, Ramón Bello Bañón... En su círculo de amistades en Albacete destacaban Ramón Gómez Redondo, Antonio Martínez Sarrión, Ignacio Martínez, los Gallego -Eduardo y especialmente Pepe-, o los Muñoz Cantos -Joaquín, Lázaro y Alfonso-, Juan Ramírez Piqueras, o Pepe Ramírez. Fue incluido por Antonio Beneyto en su Manifiesto español: antología de narradores españoles. Publicó un libro de relatos breves titulado Aquí hay dragones, a partir del cual realizó un experimento teatral denominado COS que fue representado en Albacete por un grupo juvenil

A mediados de los  años 60 colaboró en el traslado y catalogación de los fondos de la Biblioteca Provincial desde la Diputación a la entonces recién creada Casa de la Cultura de Albacete.

Sus primeras escapadas cinéfilas a Valencia lo ponen en contacto con el grupo fundador de la Cartelera Turia.

A finales de los años 60 se marcha a Mahón donde se dedicó a ordenar los fondos bibliográficos del Ateneo de la ciudad menorquina.

Joaquín Barceló junto a Elena Santonja en el programa "Con las manos en la masa" de TVEDe regreso a Albacete, su estancia fue muy breve, pues pronto dirigió sus paso a Madrid donde el también albaceteño Ramón Gómez Redondo le ofreció ser su ayudante en un proyecto que supondría el comienzo de su actividad profesional definitiva: Galería, un programa cultural pionero en TVE en el que ejerció como ayudante de dirección y guionista. Seguirían Encuentro con las Artes y las Letras; creador y director de Robinson; suya fue la idea de Con las manos en la masa... Los últimos años estuvo destinado en el departamento de producción ajena de TVE, encargado de compras de documentales, responsable de su traducción y editor, hasta su pre-jubilación.

De sus primeros años en Madrid hay que destacar su intensa actividad como autor de collages donde mezclaba textos e imágenes dentro de su estética onírica, con una serie -Miguel Strogoff vuelve a Babel- que expone en la galería Sen, por entonces en la madrileña calle de Núñez de Balboa, inaugurada el mismo día que murió Carrero Blanco, en Diciembre de 1973. Más tarde se mostraría en la Librería Popular en su emplazamiento primitivo, en la calle Dionisio Guardiola. Esta misma colección, acompañada por textos de su autoría se convirtió en un precioso libro de arte editado en 1990 por Pablo Torres, director de la revista Noticias Bibliográficas, con el título La Estepa de Papel.

Un original de Miguel Strogoff... figura entre los fondos del Museo de La Asegurada, creado por Eusebio Sempere, en Alicante. El escritor malagueño Rafael Pérez Estrada poseía también un collage original de Joaquín en su colección particular. Durante bastantes años obsequió a sus amigos por navidad con reproducciones serigráficas de sus collages. Suscribió con Roberto Turégano el diseño de algunas tarjetas y otro material gráfico.

Revistas literarias, como La Seda o Barcarola, publicaron narraciones de Joaquín, entre las que destacan las Cartas a Miss Silk, con un acentuado humor negro y pinceladas de otra de sus pasiones: la gastronomía.

Los libros, el cine, la cocina y Londres, eran temas de conversación inagotables para Joaquín. Viajaba con frecuencia a Albacete, donde viven sus hermanas Concha (que fue concejala del Ayuntamiento de Albacete con UCD) y Loli; su hermana Ana trabaja en el departamento de comunicación de la Diputación de Cádiz. También era un gastrónomo reputado, y preparaba otros trabajos literarios sobre sus propias recetas.

Miles de libros cubrían las paredes de las casas donde vivió, con breves espacios para los grabados y otras obras -seriadas u originales- casi todas dedicadas por sus autores.

Cinéfilo incansable (nació el mismo día que Greta Garbo, 1905, o Rossano Brazzi, 1916, y el año del rodaje de Casablanca) era capaz de encadenar hasta cuatro y cinco películas un mismo día, en salas de cine, sin contar las que pudiera ver por televisión, que aunque era su medio de vida, le gustaba menos que la gran pantalla. Las últimas anotaciones de su agenda son las películas que vio la semana de su muerte: El Mexicano, Underworld, Noviembre, Días de fútbol y Mistic River.

Londres era otra de sus pasiones. Por gusto o por motivos laborales viajó mucho a esta ciudad de la que era experto y ameno cicerone, que conocía muy bien. Tras su último viaje, en septiembre, tenía programado otro para Diciembre que no llegó a realizar. Aunque hizo bastantes viajes a París y a Praga, y había visitado algunas ciudades de Italia, Alemania, Brasil y Hungría, era Londres donde mejor decía encontrarse.

En los días que siguieron a su muerte causada por un “infarto agudo de miocardio” en su casa de la calle Peñascales, en Madrid, a la una de la madrugada del 1 de Noviembre de 2003, sus amigos, entre ellos Antonio Martínez Sarrión, Juan Bravo y Andrés Gómez-Flores, publicaron artículos glosando su figura y sus actividades. También Pepe Sánchez de la Rosa o Eduardo Cantos, entre otros, escribieron notas sentidas por su pérdida. El número 65-66 de Barcarola, junio 2005, incluye también arículos sobre Joaquín firmados por su hermana Ana y por José Manuel Martínez Cano.
En abril de 2005 se inaugura en la Biblioteca Pública del Estado en Albacete la Sala Joaquín Barceló que contiene casi íntegramente la biblioteca privada del intelectual albaceteño, por donación de su familia.

Otras Referencias sobre Joaquín Barceló:

Joaquín Barceló Calatayud* MARTÍNEZ SARRIÓN, Antonio. Infancia y corrupciones. Alfaguara, Madrid, 1992

* MARTÍNEZ SARRIÓN, Antonio. Una juventud. Alfaguara, Madrid, 1996

* FUSTER RUIZ, Francisco. Diccionario de Escritores Albacetenses, publicado por entregas dominicales de La Verdad (1976-1979)

* Miembro de la Asociación de Escritores Cinematográficos (AECI)

* Miembro y activo participante del Círculo de Bellas Artes de Madrid.

* Apareció como figurante en la película En Provincia, dirigida por Ramón Gómez Redondo, rodada íntegramente en Albacete, en enero de 1974.

* Impartió (en los años 90) unas clases magistrales de cocina en Adra (Almería) dentro de los cursos de verano de la Universidad Complutense

Palabras de Ana Barceló Calatayud en la apertura
de la Sala Joaquín Barceló de la Biblioteca de Albacete.
Albacete, 20 de
Abril de 2005.


Señora Delegada de Cultura.

Amigos de Joaquín, queridos amigos.

Los familiares de Joaquín Barceló estamos hoy agradecidos y contentos al ver el cariño y el esmero con que se ha tratado su biblioteca.

Gracias a Llanos Moreno, que aceptó nuestro ofrecimiento; gracias muy sinceras a los profesionales que han dedicado sus conocimientos, mucho tiempo y esfuerzo para conseguir la magnífica sala en la que sigue vivo nuestro hermano Joaquín a través de sus libros, su mayor pasión -sin duda- en la que habéis visto algo más que una peculiar colección bibliográfica.

Los libros de Joaquín han encontrado en ella el mejor de los destinos posibles, a disposición de todos los lectores de nuestra tierra, que podrán desde ahora gozar de su lectura tanto como Joaquín disfrutó de su compañía.

Cuando surgió la propuesta de ceder esta biblioteca, tanto mis hermanas Concha y Lola, como los hijos de nuestro hermano Salvador, y yo misma, herederos naturales de Joaquín a falta de un testamento formal, estuvimos de acuerdo. Más tarde, entre sus cartas encontramos un par de escritos de agradecimiento de la directora de la Biblioteca de la Filmoteca Nacional a la que en vida, Joaquín donó ya algunas colecciones de revistas de cine.

Este gesto nos confirmó en nuestra idea de ceder los fondos -como él hubiera querido hacer- para que pudieran ser útiles a estudiosos y amantes de los libros.

Los libros fueron muy importantes en la vida de Joaquín. Recuerdo que hace seis años, su operación de rodilla nos dio ocasión -a mi hermana Lola y a mí- de cuidarlo en su casa de Madrid.

Como los libros tenían prioridad sobre las ocasionales enfermeras, y por el temor de acabar aplastada por las toneladas de tomos y las pilas de cómics que en inestable equilibrio amenazaban con precipitarse sobre la cama del “cuarto de invitados”, decidí montar mi dormitorio en la terraza cubierta.

Ante la evidente incomodidad del traslado, Joaquín me comentó que había visto un chalecito en la vecina colonJoaquín Barceló, Jorge Luis Borges y Marcos Ricardo Barnatánia de la Fuente del Berro, que le gustaba por su tranquilidad y por el vecindario,  al que le quisiera mudarse “¿y no te entra pánico sólo de pensar en trasladar los libros?”, le pregunté, y -con su proverbial sentido poco común- me contestó: “No, si al chalecito me iría yo. Esta casa se la dejaría a los libros...”

La presencia constante de los libros marcó la vida de nuestro hermano y amigo vuestro. Desde el primero al último, todos los recuerdos que guardo de Joaquín están unidos a los libros.

La imagen más antigua que conservo de mi hermano es del verano del 56, cuando él tenía trece años. En Isabel la Católica mis padres acababan de abrir el Garaje Avenida, que todo el mundo conoció en Albacete como el “garaje de Barceló”.

Sería por Agosto del año de la coronación de la Virgen de los Llanos, cuando un domingo mi hermana Lola y yo nos caímos rodando al tropezar con una cesta que yo había dejado en mitad de la escalera al volver con mi madre de la churrería. En la caída mi hermana se rompió las gafas y no se partió ningún hueso de milagro. Yo tuve una leve conmoción que se prolongó en una ceguera temporal. Aunque sólo tenía cuatro años, recuerdo algunos sonidos de aquellas horas (o días) sin luz, pero la primera imagen -cuando recuperé la visión- fue la de las manos de Joaquín adolescente sosteniendo un libro pequeño de tapas amarillas, un cuento que me leía sentado al borde de la cama de mis padres.

Desde entonces, en mis recuerdos Joaquín siempre aparece vinculado a los libros.

Al baño, con un libro; leyendo por la calle desde que aparecía por la esquina de La Veleta o por la calle Ancha en Albacete; por Bretón de los Herreros, Núñez de Balboa, incluso al bajar las escaleras de Peñascales en Madrid, o en la cola de los cines de Leicester Square, en Londres. Albacete, Madrid y Londres, los tres vértices que configuraron la vida y las actividades de Joaquín.

         Los libros fueron su eterna compañía: dentro de los bolsillos desbocados de sus chaquetones; en la bandolera que siempre lo acompañaba y que a la vuelta de cada viaje se convertía en un cofre del que salían recuerdos para todos: un anillo, unas pegatinas, un punto de lectura y -la mayoría de las veces- varios libros.

Libros amigos y libros compañeros de trabajo. En los años 60 participó en la puesta en marcha de la Biblioteca Pública cuando ésta se trasladó desde los bajos de Diputación al edificio colindante con el antiguo Teatro Circo. Con su carné de identidad me hizo socia para que yo pudiera sacar libros de la sección de mayores. Aunque antes ya leía bastante, creo que fue entonces cuando me contagió su pasión por la lectura.

Hubo un tiempo, a finales de esa década, en el Joaquín estuvo “desaparecido” para casi toda la familia. Mientras su ausencia preocupaba en casa, yo recibía cartas remitidas por John Lennon, el “loco de la colina”, “la morsa” o por otros personajes relacionados con los Beatles, enviadas por él... ¡Desde Menorca!

Sería a finales de 1968 o del ´69, cuando se agenció el trabajo de ordenar otra biblioteca, creo que la del Ateneo, en Mahón. De esa época datan sus inicios como autor de collages, aunque ya antes, en 1964, había destacado en varios certámenes nacionales de arte joven, en los que obtuvo el primer premio de pintura y el segundo de escultura, o al revés; premios que le sirvieron para ejercer como monitor de artes plásticas en los cursos de verano que se celebraban por entonces en las Universidades Laborales de Gijón y en Tarragona.

En sus collages confluyeron dos de las pasiones a las que Joaquín se dedicó hasta el final de sus días: los libros y la expresión plástica que estimo que alcanzó su mejor momento cuando en Diciembre de 1973 expuso la colección “Miguel Strogoff vuelve a Babel” en la galería Sen, por entonces en la madrileña calle de Núñez de Balboa. Esta serie, acompañada de textos de Joaquín se convirtió en un precioso libro de arte editado en 1990 por Pablo Torres, “La Estepa de Papel”.

Poco después de la aventura balear, Joaquín se fue a Madrid, donde Ramón Gómez Redondo, paisano y amigo, le ofreció trabajo como ayudante de dirección de “Galería”, el primer programa cultural serio de Televisión Española que se emitía por la segunda cadena, el “UHF”, que por cierto, no se podía sintonizar en Albacete.

Después formó parte de los equipos de otros programas: “Encuentros con las Artes y las Letras”; dirigió “Robinson”, un magazine cultural orientado a los jóvenes. También figuraba en los títulos de crédito del programa “Con las manos en la masa”, como creador de la idea, y ejerció distintas labores en otros espacios, siempre en el ente público, donde antes de prejubilarse realizó tareas de asesoramiento, traducciones y supervisión en el departamento de producción ajena.

Como autor, Joaquín, reunió en “Aquí hay dragones”, una serie de relatos breves del que salió “COS”, una adaptación teatral  que se llegó representar en la Casa de la Cultura, en la calle Isaac Peral de Albacete. Todos conocéis sus Cartas a Miss Silk, publicadas en “La Seda” y en “Barcarola”

Pero para hablar de esta faceta de Joaquín hay en esta sala personas más autorizadas -a quienes agradezco, en nombre de la familia, su presencia- por lo que sólo recordaré que más de una vez le escuché decir parafraseando a John Lennon, “no hay nada que puedas hacer que no se haya hecho antes”, a modo de invitación a la lectura, invitación que hago en nombre propio y de mi familia, a los albaceteños que lo conocieron y que pueden disfrutar del legado que nos ha dejado Joaquín, vivo aquí, entre sus libros, que ahora son ya los libros de todos.

Muchas gracias.

 

 

Declaraciones de Concha Barceló Calatayud a propósito de la apertura de la Sala Joaquín Barceló de la Biblioteca de Albacete.
Abril de 2005.


Sus libros han sido su pasión, la obsesión, y cuando viajaba a Londres venía siempre cargado de muchos ejemplares.

Son libros de temas que le gustaban y todos los libros tienen el valor sentimental de que fueron leídos por él y se pueden ver marcas o notas a pie de página

Cuando salimos de Madrid recuerdo ver el camión hasta arriba con todos sus libros. Donde esté se encontrará muy feliz porque sus libros están en el mejor sitio y muy bien cuidados. Es un detalle que va a tener con la gente de su tierra.

Lo echamos de menos y todos los recuerdos que me acuden son gratos. Era una persona especial y si tenía una rabieta se le pasada enseguida.

Que se levante la Sala Joaquín Barceló es el culmen para una vida dedicada a la cultura y toda la familia está agradecida porque los libros están mejor cuidados de lo que nosotros habríamos podido en nuestra casa. Esto es abrirnos los ojos a la vida de Joaquín.

 

Sala Biblioteca Joaquín Barcelo de la Biblioteca Pública del Estado en Albacete  - © 2005 Miguel Ángel Aguilar Avilés


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