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Los premios literarios
por
León Molina
Publicado en
octubre de 2007 en el
blog El
puente de León Molina.
Cedido por el autor para su reproducción por Albaceteliterario.com
Hace unos días Juan José Millás
recibió el premio Planeta de novela. A mí personalmente el hecho me
dio cierto pena, cierta desilusión. Puede que Millás sea uno de los
mejores articulistas que oficia hoy en día en los diarios
nacionales. Presentarse al Planeta y, sobre todo ganarlo, es
prestarse al enjuague que este premio supone. Antes incluso de la
supuesta deliberación del supuesto jurado, ya se conocía el
nombre del ganador. En realidad no se lo reprocho a él porque vivir
en este país de la escritura no empeño fácil y hay que comer.
Cualquier payasete de la tele tiene más trabajo y gana más que un
escritor que ha perfilado su oficio durante años a base de esfuerzo,
estudio y tenacidad. El reproche se dirige sobre todo sobre todo a
la editorial y su capo. El mundo de los premios literarios es así.
Cuando no hay operaciones comerciales detrás, hay búsqueda de
influencias, contactos y figureo de las personas que organizan esos
premios. Y cuando este montaje se lleva a cabo por empresas
privadas no es que guste, pero allá ellos y allá los escritores que
entran al juego como reses al matadero. Pero cuando los premios se
subvencionan con dinero público y funcionan del mismo modo gracias a
la manga ancha que la institución en cuestión da al organizador,
entonces el tema es más grave. Es un fraude con el dinero de todos
que las instituciones deberían perseguir y vigilar con lupa. En
Albacete sin ir más lejos, existe un premio de estos. En
una de sus ediciones, un conocido con el que coincidí ramoneando en
la librería me preguntó qué me parecía el resultado de ese premio.
Yo me sorprendí porque el premio no había sido concedido aun y
porque ni siquiera el jurado se había reunido todavía. El conocido
me mostró su sonrisa que decía “eres un infeliz, no te enteras de
lo que se cuece”. Cosa que es verdad, porque ni me entero ni
me interesa enterarme. Con un grave gesto de magnanimidad por
ponerme al día, mi interlocutor me dijo: “el premio este año va a
ser para fulanita, me lo ha dicho personalmente menganito que es un
bocón y cuando se bebe dos güisquis se le afloja la lengua”. Y el
caso es que fue cierto. Ganó fulanita. La institución patrocinadora
no va a ser la que se meta a vigilar este tema. La pasta se pone
para conseguir la foto del día de la entrega de premios, no para la
difusión de literatura, ni para promover talentos desconocidos ni
nada parecido. La obra premiada, como cabía esperar, era una bazofia
con la que la fulanita mediática se sacó unos euros. Euros que
anteriormente estuvieron en los bolsillos de todos nosotros.
Y así va el tema.
Octubre
2007 |