Moisés García Sánchez

El Norte
  
por Moisés García Sánchez

Vaya por delante: bienaventurados quienes organizan cosas culturales con buena voluntad porque ellos alguna vez, igual, conseguirán algo nuevo.

El Colectivo Brújula, recientemente constituido, pretende el propósito de todo aquel que haya pretendido alguna vez algo en el mundo del arte. Sacar la obra de los museos y las bibliotecas, llevar lo artístico al puro corazón de la calle y la poesía a lugares normalmente no llamados a ser templo de la cultura. Cualquiera que tiene energías para intentarlo merece la admiración de esta web sin reservas.

De hecho, una de las primeras acciones de este grupo, integrado por gente como el poeta David Sarrión, la artista Marian Venceslá o el también escritor y trabajador de la prensa escrita, Ricardo Pérez, fue el de tunear algunas de las más representativas estatuas de la ciudad con versos y nuevas vestimentas el pasado sábado 28 de mayo, que amanecieron de esta guisa. Admirable, salvo porque no se apreciaba muy bien lo que se quería decir, ni cómo, ni a quién, y eso los puso, a ojos de la mayoría, a la altura de los vándalos del botellón. Una pena: querer inundar de arte la ciudad y que la ciudad no se entere de tanto arte.

Y no hablo de que haya que explicarlo todo, porque el misterio es un componente esencial de todo mensaje artístico, sino de que al menos se tendría que haber notado que aquello era algo distinto.

Pedante es, según la Real Academia, aquel que hace inoportuno y vano alarde de erudición, es decir, fuera de tiempo o de propósito.
La segunda acción del Colectivo Brújula fue un recital poético acompañado de videocreaciones en un pub de Albacete conocido por sus largas, largas tardes. Aunque al que suscribe no le gustan demasiado los recitales, en general, no está mal lo de sacarlos de sus espacios habituales: la biblioteca, la librería o el café literario.

Lo que pasa es que lo que se trasladó a los dominios de la noche albaceteña no fue la poesía, sino exactamente lo mismo que se hace en los espacios habituales. Y eso, además de no suponer ningún desafío, es pedante, pero también incómodo. Lo digo porque uno no puede escuchar poemas, buenos o malos, mientras trata de evitar que le echen encima un mojito o le quemen la chupa con un cigarrillo que al tiempo nos atufa.

Uno se tiene que adaptar al lugar en el que se habla y a quien se dirige, especialmente si vamos de artistas ciudadanos. Ese es el gran desafío, la gran vanguardia. Hacer el mismo recital en un pub que el se podría haber hecho en cualquier Centro Sociocultural no tiene más interés. A no ser que se quiera simple notoriedad, lo que se puede conseguir sin mayores problemas en la ciudad.

Si al menos fueran las camareras las que nos hubieran recitado poemas al oído al pedirles un gin tonic, qué se yo, si los versos salieran de la megafonía alternando con canciones de Astrud, tendría un pase. Pero lo que no puede uno es cegarse con una idea, por buena que sea, e ignorar todo lo demás. Un respeto al público y a la poesía.

Espero que la crítica sirva como acicate para nuevos planteamientos de estos animosos creadores y no como principio de una discusión vacua sobre lo apolíneo y lo dionisiaco en el arte.

Estatua de Albacete tuneada por el Colectivo Brújula

Junio 2007


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   Nombre Side show Bob      E-mail inmoral@ozu.es       Fecha 09-072007
jajajajajaja.
Cualquiera diría.
Qué complicado ver buenas ideas que se deshacen, a pesar de ser mejor que quedarse tirado en el sofá.
Cualquiera diría que nadie puede meterse con nosotros mismos, que es la mejor manera de evolucionar y no quedarnos así, tirados en el sofá o la autocomplaciencia.
   Nombre Moisés García      E-mail moisesgarcia@mixmail.com       Fecha 10-072007
Estoy de acuerdo con usted en una cosa: aquello de que hace falta evolucionar. Y de hecho, nadie invita aquí a nadie a quedarse tumbado en el sofá, sino a cuestionarnos si podemos ser mejores. Eso es la crítica y esta, de hecho, está guiada por la confianza en las posibilidades y el cariño personal hacia alguno de los componentes de este nuevo grupo artístico albaceteño.

Desde luego, no estamos para desperdiciar iniciativas en el erial cultural que es esta ciudad y por eso el artículo comienza dando la bienaventuranza a aquellos que tratan de hacer cosas. Y eso, pese a que hay algo de ironía en el texto, no va con ningún doble sentido.

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