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¿Democracia? o hacia el pensamiento único
por
Segundo Sevilla Escudero
Democracia sí, por supuesto, o al
menos es lo que aclama el que suscribe pero manipulada y utilizada
por el poder político para sus fines partidistas. Porque no neguemos
que ser político, hoy en DIA, es casi asegurarse un seguro porvenir
económico. Algo parecido a asegurarse una paga de jubilación como
aquellas que disfrutan nuestros abuelos ,y que dudo mucho que
nuestros lectores mas jóvenes lleguen a alcanzar, véase, inclusive
un servidor: Y no porque no contribuyamos a las arcas estatales,
sino más bien porque se lo habrán llevado todo, invertido en
¿educación?¿en carreteras? ¿en bienestar social?. Emito una
carcajada.
La profesión de político debería de
contar, incluso, con su propia titilación en la Universidad. Creo
que he tenido una gran idea -disculpen mi inmodestia- y si no están
de acuerdo, que se lo pregunten al Rector de la Universidad de
Castilla La Mancha, D. Ernesto Martínez Ataz (Dios conserve en su
despacho), tan afín y dispuesto al apretón de manos, con rosa
incluida. Pues de recibo es atender a los gestores de las arcas
publicas, autonómicas, ministros, concejales, etc. y si son del
PSOE: mejor que mejor. Pero hombre, sea usted mas recatado, o
políticamente correcto como se dice ahora, que en la Universidad hay
gente de toda clase de pensamiento, y doctores tiene la iglesia.
Aunque eso de recatarse o de cortarse, como decimos los jóvenes, se
lo aplica a los gobernantes de las ciudades hermanas de Toledo,
Ciudad Real o Guadalajara que son del PP no vaya a ser que “papa
dinero” se enfade y no nos dé la “paguica” al mas puro estilo
franquista. O estás conmigo o contra mí. Pero si los vecinos de esas
ciudades eligen PP (al cual no le tengo la mas mínima simpatía, por
haberse erigido en representante de la parte vencedora de la Guerra
Civil), habrá que respetar esa opción, si nos llamamos democracia y
no tenemos por qué hacer sentir culpable al elector por elegir otras
siglas que no sean las del PSOE. ¿o qué?
Algo parecido le ha debido ocurrir al
Alcalde de Albacete, D. Manuel Pérez Castell, quien sí que disfruta
de mi simpatía como político, y persona afable, que nunca a tenido
palabra malsonante en sus ocho años de mandato. O, al menos, no la
hemos captado con nuestros flashes, objetivos y plumillas desde la
barrera de la prensa. Pero, al igual que a Bono, es su alrededor
quien lo ha arrastrado a tan pésimos resultados electorales. No
neguemos que los acontecimientos nacionales habrán influido lo suyo,
pero yo llevaba algún tiempo anunciando que al PSOE de Albacete
acabaría pasándole factura ciertas imprudencias acometidas por el
entorno de prensa del Alcalde, véase también maquinaria del régimen
socialista. El Prestige del PSOE de Albacete, al igual que en la
Junta, es el acoso continuo que someten a los medios de
comunicación, eterna batalla de Bono. El chantaje de “te quito la
publicidad” o “no te renuevo la licencia de emisión” y otras cosas
que, licenciados o no del mundo de la prensa, nos vemos obligados a
callar. Aunque como decía aquel, el día que nos soltemos la lengua
más de uno se vestirá de largo, o como mínimo a rayas de blanco y
negro, en La Torrecica.
Pero este esfuerzo sobrehumano por
manipular, con el cual nuestros políticos hacen lo indecible por
mantenerse en el poder, y según el cual únicamente lo que ellos
hacen es lo correcto, es lo que debemos votar ,lo que tenemos que
pensar, etc. quizás sea acertado, pero no por el bien del pueblo,
sino por su propio futuro, y por conservar cuanto mas tiempo mejor
su “status” es la única salida laboral que tienen esas pobres gentes
renegadas a la voluntad de unas insignificantes siglas vacías de
todo argumento e ideología.
Aparte de la falta de identidad del
PSOE (a veces conocido como filial de los partidos nacionalistas)
los políticos están dispuestos a hacer lo que sea por no perder el
despacho y sus “trueques y manejes” y, por esto mismo, están
dispuestos a pensar barbaridades en medio de esta desazón: no les ha
de extrañar, cuando se sostienen teorías de que los accidentes de
tren y los atentados pueden favorecer a cualquier partido político.
Son gente capaz de, incluso, arreglar las cosas con una guerra o con
lo que haga falta, y lo peor es que estamos en sus manos.
¡Si Pablo Iglesias levantara la
cabeza.....!
Junio
2007 |