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El robo de los melones
por
Moisés García Sánchez
Quienes estamos deseosos de ver por
una vez una campaña electoral que verdaderamente lo sea en
Castilla-La Mancha, en la que alguien le plante cara al omnipresente
Partido Socialista, esperábamos con interés la presentación del
hipotético proyecto de Gobierno de la presidenta del PP regional
y candidata a la presidencia de la Junta, María Dolores de Cospedal.
Y lo que nos contó a fe que eran
buenas ideas, como por ejemplo la de crear cuatro nuevos hospitales
en algunas de las zonas de más expansión de la región, en imparable
crecimiento gracias al desborde de la capital de España: La Sagra,
el Corredor del Henares y Guadalajara, a los que se uniría uno nuevo
en Cuenca.
Lo presentó en Madrid, la región en la
que es conocida por haber sido consejera de Transportes y donde
la albaceteña ha desarrollado su carrera política. La reacción
del PSOE estaba cantada y no se ha hecho esperar. Ya hablan de que
la Cospedal menosprecia a los castellano-manchegos por irse a
presentar sus ideas para gobernarnos a la comunidad vecina. Hace
poco estuvo de visita "oficial" en Toledo con la presidenta de la
región madrileña, Esperanza Aguirre y, de hecho, las comparaciones
con la capital de España han sido una constante en su discurso
político. Y no está mal que así sea. Puestos a compararnos, que sea
con los mejores.
Pero hablar en Madrid de nuevos
hospitales para La Sagra y el Corredor del Henares es hacer de
alguna manera de promotora inmobiliaria de la región, de abanderada
en la conquista del Oeste. María Dolores de Cospedal sabe que el
electorado castellano-manchego está cambiando, fundamentalmente ante
la llegada de los capitalinos, y sabe dónde están sus caladeros de
votos. Entre quienes desconocen lo que son las ganchas o los
chupones - y no les importa-, y que no han vivido la "era Bono" sino
la "Gallardón", viniéndose curiosamente del más izquierdoso de
los populares al más derechón de los socialistas.
Pero rondar ese filo es todavía
peligroso en Castilla-La Mancha, igual que jugar con el nivel
cultural que tienen nuestros pueblos y relacionarlo con el voto,
que fue la fabulosa forma de estrenarse en los medios de la
candidata popular, hace ahora un año. Si algo hay proverbial entre
la gente de estas tierras es la desconfianza. Que nadie se piense
que va a venir a robarle los melones a los paletos por menos de
calarse la boina.
Por lo demás, las propuestas del
hipotético gobierno De Cospedal sabían dulce, pero como a gaseosa
sin fuerza. Esa botella hace tiempo que está abierta. La
contratación de más médicos para la Sanidad regional, la
construcción de infraestructuras para aprovechar el agua, el empleo
femenino, el apoyo a las mujeres que sean víctimas de violencia de
género, la atracción de empresas o la unión de las capitales de la
región mediante autovía son ideas admirables. Pero es que son las
mismas que las de la Junta.
Quien está en el Gobierno parte
siempre con la ventaja de no tener que elaborarse un discurso y para
grisalla, ya tenemos la de toda la vida. De Cospedal se debe
distinguir con políticas coloristas, originales y audaces si quiere
calar entre los ciudadanos de aquí y no pasar a ser otro de los
candidatos anecdóticos del PP. A los de Madrid basta con
hacerles ver que hay vida más allá del Tajo.
Abril
2007 |