Segundo Sevilla   La memoria...ese recuerdo necesario
  
por Segundo Sevilla Escudero

Debo reconocer mi entusiasmo por los aniversarios de aquellos acontecimientos que un día marcaron en mayor o menor medida nuestra historia. Los hechos históricos que son razón de ser, de pensar incluso de sentir de la sociedad actual. Me gusta rememorar y participar en algunos actos que pudieron cambiar el destino de nuestra sociedad.

Aunque como dijo no se quién ,los españoles siempre han sido flacos de memoria, siempre se creyó así, y ahora mas que nunca lo comprobamos todos los días. El pasado 13 de Octubre su cumplieron setenta años de la llegada de las Brigadas Internacionales a España y en concreto a Albacete como sede de la Defensa de La Republica española elegida y sufragada legítimamente en unas elecciones libres y Democráticas. No será este “modesto” autor que suscribe quien realce o condene esta circunstancia, que tuvieran que venir de todo el mundo a defender la voluntad del pueblo. Ni entraré en la acertada decisión de las instituciones albaceteñas en darles las gracias setenta años después por dar su vida por un sistema de Gobierno algo parecido a lo que tenemos actualmente. De esto podrían hablar, mejor que yo, la gente del CEDOBI (Centro de Documentación de las Brigadas Internacionales) dependiente de la Facultad de Humanidades de la Universidad. Hombres y mujeres, profesores y catedráticos, en su mayoría de Historia, que con documentación en mano podrían acreditar mucho mejor que yo cualquier reconocimiento a este ejemplo de solidaridad no solo en lo político, sino también en lo humano, en el auxilio de otros semejantes, ya en las guerras carlistas ocurrió algo parecido.

Dos hijos, fruto del entusiasmo de quien pone su empeño en el conocimiento y la ciencia, los que desde dicha institución presentaron a la sociedad albaceteña: Dos libros, La sanidad en las Brigadas Internacionales y Las Brigadas Internacionales, Imágenes para la Historia. Ambos de D. Manuel Requena y Rosa Maria Sepúlveda. En el primero de ellos, se muestran toda clase de imágenes de la vida cotidiana de los Brigadistas durante la contienda, desde escenas cotidianas hasta imágenes en el frente. El segundo, quizás el mas rico en documentación escrita, aborda con todo lujo de detalles las circunstancias a las que tuvieron que enfrentarse los profesionales de la medicina, tanto en sanidad psiquiatría, hospitales, e incluso anécdotas en momentos poco apropiados para la diversión.

A diferencia de los fascistas, los autodenominados “intelectuales de izquierdas” daríamos nuestra vida para los que no lo son pudieran seguir expresando libremente lo que piensan, de cualquier modo, a disposición están para los que quieran aprender. Más que nada, para no repetir las barbaries que antaño se sucedieron por culpa de la ignorancia, y esa ignorancia comienza por ausentarse de los salones de plenos de los ayuntamientos democráticos.

Pocas veces se ha escrito tanto y tan bien documentado en nuestra ciudad sobre este, cada día mas escabroso, tema relativo a la contienda civil, véase también como suicidio nacional o arrojo por la borda de innumerables pasos que se habían dado hasta ese momento hacia la luz, la esperanza y la Democracia bajo el amparo de “La Madre Republica”.
La guerra como vida, sería un buen titulo para la peor “novela negra” que escribió este país todavía llamado España. La cotidianidad de los bombardeos “indiscriminados (por cierto, hacia colegios y zonas pobladas por civiles) en los últimos meses de guerra” el pan “de centeno” del cupón de la cartilla, recetas por leche para embarazadas, el carnet de fumador –deje de fumar D.Canciano, que el tabaco no trae nada bueno, déme a mi su carnet “ (picaresca española a tuti plen) se dejaba escuchar en los Cafés.
La desgracia, y como parte de la cotidianidad, una guerra casi mundial fue la que se vivió y actitudes por parte de incoherentes todavía parecen bombardear nuestro Paseo de La Republica (véanse hoy todavía las marcas en la reja del Palacio Provincial” o en lo alto del campanario de la Santa Iglesia Catedral”).
-“Porque no nos podemos pasar otros cuarenta años hablando de los cuarenta años”. Es cierto, pero tampoco estaría mal que las Editoriales, “bien suvencionadas”, de turno dejaran de alentar a antiguos combatientes y que fallidos golpistas de la Transición dejaran de contar batallitas con cierto aire de “estaríamos mejor así, que no ahora” (siga viéndose a Tejero, los hijos resentidos de Milan del Bosch..etc.). Que opinen, sí, que tengan derecho a expresarse también, porque lo reconoce la Constitución, pero que alienten lo intolerante mediante publicación de libros nunca.
Que dejen en paz a los muertos de uno y otro lado y, de una vez, se puedan abordar desde un punto de vista netamante histórico, analizando los pros y los contras desde la perspectiva del presente, y no como un proceso que todavía no esta cerrado. Afortunados los alumnos de la Universidad de Castilla La Mancha en Albacete, que durante estos días contaran con unas Jornadas sobre Franquismo y Transición en la Facultad de Humanidades.

Un sin fin de autores españoles alguna vez han abordado el Franquismo mediante sus novelas, o sobre algún tema relacionado concreto: este podría ser un buen jarabe para la cura de aquella enfermedad llamada Franquismo. La ficción como telón de fondo, pero sin distorsión alguna que pudiera ofrecer una idílica imagen de aquella época que para nada fue.

Las leyes de memoria histórica solamente hacen encrudecer el odio a lo ya establecido, en cambio, una buena campaña a favor de la lectura de los poetas españoles de la generación del 27 o del 28. por ejemplo, sí que ayudaría al pueblo a comprender aquellos hombres que, como Miguel Hernández, supieron mejor que nadie utilizar la poesía como aliento a los soldados en las trincheras. Pero claro, si el pueblo actual lee, piensa y actúa, tampoco es sano ni interesa al gran poder que, elecciones tras elecciones, continúan cometiendo el mismo error que en las elecciones de Febrero del 36,la disputa grotesca por el poder a la par de humillar al derrotado electoralmente en lugar de tenderle la mano, no es bueno, no.

Aun así, nuestro querido Albacete está siendo uno de los principales frentes por la publicación y recolección de documentos sobre la historia no contada, una buena fuente para comenzar adentrarse en el pasado puede ser el Archivo Histórico Provincial de Albacete que, durante este mes, también cumple setenta y cinco años de vida, y que se puede visitar sin ningún problema. Es nuestra memoria más fiable, ya que está desvinculada del actual poder político, de ahí su fiabilidad y veracidad a contarnos el pasado, sin interpretaciones desaderezadas.

Diciembre 2006


 

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