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Un
nuevo periódico
por Antonio
García Muñoz
Va a salir un nuevo periódico en la
capital y me escriben por si quiero colaborar dada "la relevancia de
mis trabajos literarios". Se agradece el elogio en lo que vale, o
sea, nada, puesto que se trata de una circular que habrán recibido
otros cuarenta plumíferos como yo, seguramente de mayor mérito.
Pero contemplo con curiosidad y
simpatía el proyecto, ahora que según los expertos la prensa en
papel tiene los días contados y hay que tener valor para sacar un
periódico que sólo vamos a leer los cuatro gatos habituales
además de los consumidores del desayuno en el bar. Aún no conozco ni la
ideología de la empresa ni al grupo de colaboradores, pero
arriesgo una mano a que presumen de independientes y de que trabajan
por los intereses de Albacete.
En nuestra ciudad, cualquier mancheta
trabaja para eso, y salvo algún caso de honrosa perduración, al
final la cosa termina como el rosario de la aurora, el periódico
cambia de manos, se despide a los empleados, hay guerra de
accionistas y se vuelve donde al principio, es decir, a trabajar por
los intereses de Albacete bajo otra sociedad distinta.
Lo de trabajar por los intereses de
Albacete es algo que yo no entendía, hasta que a fuerza de insistir
se me hizo la luz: trabajar por los intereses de Albacete es sacar
muchos suplementos de agricultura o de construcción, a fin de
rentabilizar el producto por medio de la publicidad; trabajar
por los intereses de Albacete es dedicar un tercio del periódico
a las gestas del Albacete Balompié, manque pierda; trabajar por
los intereses de Albacete es mantener viva la torería y la semana
santa, en esta tierra tan abonada a las tradiciones; trabajar por
los intereses de Albacete es publicar indiscriminadamente todas las
cartas de los lectores, sin pasar por la criba de la corrección o la
vergüenza ajena. Y trabajar por los intereses de Albacete es, en
fin, redactar mal, maquetar peor y no acogerse a un corrector de
estilo o a un defensor al que denunciar todas las burradas que uno
lee. Imagino que en todas las provincias cuecen habas y que no
se puede exigir el mismo rigor a un diario provinciano que a uno de
tirada nacional, que goza de mayores medios, pero sí se puede exigir
algo tan sencillo como el sentido común o la voluntad de elevar
una pizca el nivel cultural, cuidando las formas y no
poniéndolas al ras de la medianía. ¿Es mucho pedir?
Diciembre
2006 |