Moisés García Sánchez

Inventario de lugares propicios al amor

Ayer

Albaceteliterario.com les ofrece en exclusiva algunos fragmentos sonoros del recital que Ángel González ofreció el 14 de noviembre de 2006 en el Museo Municipal de Albacete

Para que yo me llame Ángel González

El porvenir

Muerte en el olvido

Así parece

 

   La sordera
  
por Moisés García Sánchez

Nunca nos han gustado los recitales poéticos. Nos han parecido siempre cursis, pretenciosos y pedantes. Si acaso cosa para llevar a alguna novia hippy y tonta. Pero esta tarde he comprendido, escuchando recitar a Ángel González, que lo que sucede es que ya sólo sabemos escribir, en el mejor de los casos, y oír hablar a los poetas actuales –ya no digo leer lo escrito- da pura grima. Todavía las abuelas dicen extasiadas aquello de “qué bien habla” ante el verbo de algún caballero a la antigua usanza y nos extraña.

Lo dice Machado por boca de Juan de Mairena: “Cada día la literatura es más escrita y menos hablada. La consecuencia es que cada día se escriba peor. Lo importante es hablar bien: con viveza, lógica y gracia. Lo demás se os dará por añadidura”.

Ángel González hilvanaba sus poesías con el relato de su vida poética, de la guerra, de la estatura de su madre, de la tuberculosis que le obligó a guardar reposo tres años y le hizo empezar a escribir, y tan buena factura tenía el traje que lo mismo los poemas narraban que la narración hablada brillaba como las lentejuelas de los versos. Le han aplaudido como a una estrella del pop y le han pedido otra.

A mi lado, una viejecita con toda la pinta de haber llegado al Auditorio esperando encontrarse glosas a la Virgen de Los Llanos –bendita neo inocencia de la vejez- estaba muy atenta de cada palabra que pronunciaba González. Asentía, entornaba los ojos para atender mejor y se ha sonreído en un par de ocasiones cuando arreciaba la ironía del poeta. A los veinte minutos, en medio del silencio de la sala, me ha preguntado que si yo oía algo.

Noviembre 2006


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   Nombre Ana Julia González, Aswad       E-mail laviejaaswad@hotmail.com       Fecha 18-11-2006
Tienes razón, Moisés, como casi nunca. Yo entiendo que los recitales de poesía en la actualidad son sobre todo una excusa para mostrarse famoso y guapo, bien comido y bien premiado, maravilloso desde el atril. Y firmar autógrafos. Y la foto.
Pero según lo veo yo, el recital es una forma escénica en realidad, un género menor de teatro en el que el libreto se compone de poemas, y el actor no es otro que un pobre desgraciao que utiliza sus propias miserias para conformar un personaje que más o menos guste al público y sobre todo, que entretenga. Al igual que el teatro, o la danza, o cualquier otra maldita cosa que se haga sobre un escenario, el recital está obligado a entretener, está obligado a escuchar al público y a darle lo que pide, porque como cualquier otra forma escénica, el recital está al servicio del público, y jamás al revés.
Creo que de ahí, de esa confusión, parte el problema. Sinceramente pienso que el poeta que recita en la actualidad cree que tiene derecho a ser escuchado, cree que lo lógico es que el público atienda su soniquete monocorde las horas que sean necesarias, y que lo suyo es tan maravilloso que no necesita hacer ningún esfuerzo especial para que guste. Se inventa sus derechos el poeta, y olvida sus obligaciones. Para eso el poeta se ha vuelto un tío famoso, claro, para que se le respete y se le atienda como a un figurón indispensable. Y la foto.
Según lo veo yo, los recitales de poesía están desaprovechados por completo, porque son una forma teatral con unas posibilidades infinitas de diversión, de improvisación, de juego comunicativo, de ruptura y de revolución, de regreso a la poesía desde las manos y el pan. Y a poco que propones al público la poesía como un juguete, como una vieja aliada, como una música que les pertenece, la gente recuerda lo que es la poesía y la toman y la ponen en pie. Porque a la gente le gusta la poesía, que sí, que a la mayoría de la gente le gusta la poesía. Otra cosa es que el poeta ande siempre ocupado en que eso no sea así.

Igual los recitales sólo son un reflejo de lo que pasa con la poesía de ahora, que se ha vuelto una señorona cortesana con collares y tildes y copita de champán en la diestra y desde el salón del piano de cola mira por los ventanales cómo se seca la gente, y no hace nada.

Yo no voy a recitales. Siempre salgo triste y enfadada.
   Nombre José Manuel Martínez Sánchez       E-mail jmjosnop@yahoo.es       Fecha 22-11-2006
Hola, me permito colgar aquí un texto que publiqué en mi blog acerca del hecho de recitar un poema. Me gustaría saber vuestra opinión y si estais deacuerdo con lo que yo planteo. Saludos.

ACERCA DE RECITAR UN POEMA

Al recitar el poema estamos inevitablemente interpretándolo. Nuestra personal entonación dirige el destino de la voz intentando desvelar el alma insonora de las letras del poema. Al recitar el poema interpretamos emitiendo una recepción semántico-acústica personal de la verdad del mismo. Si deseamos ser honestos con el emisor real del poema nuestra tarea como recitadores no debería ser más que una mera trascripción sonora de los fonemas que componen el texto. Si deseamos, por el contrario, dotar de mayor significación al poema la lectura afectada del mismo contribuye a ello, construyendo oralmente esa unidad idiomática-artística que llamamos 'poema'.
(www.lashorasylossiglos.blogspot.com)
   Nombre carlos       E-mail mgarcarlos@hotmail.com       Fecha 24-11-2006
Estoy en acuerdo contigo, pero aun asi creo que recitar es necesario para comprender la poesia, es lo que la hace humana y personal a cada lector, supongo.
   Nombre LE       E-mail LE@hotmail.com       Fecha 24-11-2006
Pues lo que escribes está muy bien, José Manuel, pero es una obviedad. ¡Por supuesto que la forma en que se recita un poema cambia el poema!

Pero creo que no están hablando de eso ni Moisés ni sus comentaristas. Creo que lo que dicen simplemente es que los recitales de poesía son un rollo insufrible. Algo con lo que estoy de acuerdo. Y que quizá se podrían hacer las cosas de otra manera.

Yo cada vez estoy menos interesado en eso que se llama la vida literaria. Y no me refiero sólo a la vida social de los escritores, sino al rollo literario en general. Pero, cuidado, eso no significa que esté harto de la literatura. Me cansa (y me parece infantil y egomaníaco) esa impostura que llevan muchos escritores, esa afectación vital. Que por cierto está muchas veces, a otro nivel, en la propia Literatura: en los textos de muchos libros, en los ensayos, en la crítica del día a día.

Vamos que me aburre soberanamente la épica literaria.

Y digo todo esto porque suele estar muy presente en los recitales de poesía.
Y en la poesía en general.
Yo apuesto, en literatura (en lo que se escribe) y en la cara pública de la literatura, por la crudeza, la austeridad y la humildad. Y no hablo como si fuera un monje turco o lo pretendiera.
Lo digo muy en serio.
   Nombre Nirmin       E-mail nirmin@uclm.es       Fecha 20-04-2007
Vaya, es triste. Lo único que ocurre aquí a mi parecer es precisamente que los jóvenes estamos sordos. Parece mentira esta falta de sensibilidad: poetas cursis que se vuelven anti-cursis, (haciendo alusión a algún poema de los opinadores presentes). He asistido, en este año a cuatro o cinco recitales consecutivos (o más) y puedo atestiguar que nadie pretende hacerse el importante sobre el escenario, sencillamente lo son. Quien pretende hincharse el ego son los que salen, déspotas, como señoritos burgueses diciendo que "el poeta tartamudeaba" o que "no lo hacía interesante" vayanse al cine, señores y dejen tranquilos a los que amamos la poesía en todos sus cauces.
   Nombre justicia encapuchada       E-mail je@je.com       Fecha 20-04-2007
tú no eres joven, nirmin, deja ya de impostar. se te ve a cien millas.
   Nombre Comediante       E-mail comediante@ucsorbona.fr       Fecha 21-04-2007
Hombre, hombre, un totalitario, corrupto, universitario (aunque con e-mail inexistente de la uclm), trepa y jovencito contertulio. Resulta tierno, buen Nirmin: tu fijación por hablar en el nombre de la juventud es de consulta patológica, oyes.
Cuando hablas de poeta cursi que su vuelve anticursi ¿de quién hablas? ¿a qué viene esconder la mano, si ya eres anónimo, o es sólo que no tienes nada que contar?
Si puedes "atestiguar" que nadie pretende hacerse el importante sobre el escenario ¿por qué no escribes sobre el tema -como lo hace el autor-, en lugar de esputar comentarios cuya conclusión es mandar a la gente que se calle y que se vaya al cine?
Por cierto ¿no eres consciente de que "burgués" dicho como un insulto por ti es como escupir contra el viento?
Cuéntanos cómo deberían de ser las cosas: si todo el mundo debiera de adorar a quienes "escriben" algo, esforzarse por obtener las amistades y los favores convenientes para la "cosa literaria" (que de literaria tiene poco, salvo por su sordidez), no sé, tu mundillo más allá de "los jóvenes son rencorosos, subversivos y malos" (por cierto ¿quiénes son los jóvenes? porque si a partir de los veinticinco años la gente se sigue llamando joven asusta, tú). Seguro que en esta web te lo publican. Anímate, hombre, que no sólo de la no acción y el disfrazado despotrique ha de vivir un "joven" con disfrutes literarios como eres tú ¿a que no?

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