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Don Quijote de La Mancha
"El cursor de los tiempos".
por María
Teresa Segura
1- INTRODUCCIÓN DE LA AUTORA.
2- PRIMERA PARTE DEL QUIJOTE.
3- SEGUNDA PARTE DEL QUIJOTE.
4- GÉNESIS, INTERPRETACIÓN, VALOR Y LOS TIEMPOS DEL QUIJOTE.
5- OPINIÓN PERSONAL DE LA AUTORA.
6- POEMARIO A CERVANTES Y AL QUIJOTE.
A) EL LADRÓN DE PENAS.
B) CERVANTES Y EL QUIJOTE.
C) ME HE CANSADO MI BUEN SANCHO.
7- BIBLIOGRAFÍA.
INTRODUCCIÓN DE LA AUTORA:
Como
punto de partida, mi agradecimiento a este encuentro con vosotros
alcalaínos (leído en Alcalá de Henares). Tesoreros de la cuna de Cervantes, mi legendario
maestro. Promotor y embajador de la “LENGUA MADRE”.
Resaltaré
simplemente que en su casa, hoy museo, vivieron mis padres; no nací
por pura casualidad. Pero su espíritu debió traspasar el seno de
mi madre, lo que me valió desde que apenas tenia cuatro años para
navegar y sumergir mis escasos conocimientos en el instinto natural
e innato, por el que plasmaba primero con las palabras y luego con
las letras, todo lo que veía y sentía.
El
Quijote cayó en mis manos siendo muy niña. Podría decir que fue
la cartilla que con más admiración aprendí. Perdonar si en estas
primeras líneas aún queda algo infantil, de gozo incontenible y
cariño inmediato a Don Quijote y Sancho. Tanto me enseñaron que la
mayoría de sus hazañas e iniciativas compusieron mi vida.
Entraré
a relataros lo más brevemente que pueda este libro genial.
El
tiempo que transcurrió entre los tres viajes que hizo Don Quijote
aproximadamente fueron entre siete y ocho meses. Pero el autor lo
explica de tal forma que a todos nos parece mucho más largo.
Nuestro héroe no solo cabalgó por La Mancha, sino que lo hizo
también por Aragón y Cataluña.
Resumiría
el Quijote en cinco palabras: Idealismo, Libertad, Amor, Patria y
Justicia.
La
dicotomía que se establece entre la fantasía y la realidad enlaza
sin disimulo la misma vida. No hay limites ni siglos, ni marcas ni
fronteras. El Quijote de la Mancha es en nuestros días el gran
ordenador de la Humanidad. En él se establecen todas las pautas y
pausas de la conducta humana.
Con
una estética sublime pero a la vez sencilla, nos enseña a
documentar nuestras acciones, perdurables en la pantalla de los
tiempos. Cervantes marcó el teclado de la constancia y la
perseverancia, descubriéndonos a "todos" a través de su
novela.
Las
tierras, los pueblos y las gentes de España se hicieron Patrimonio
de toda la Humanidad.
PRIMERA
PARTE DEL QUIJOTE:
La
primera parte del Quijote de la Mancha ,fue impresa en Madrid, en
1605, en la imprenta de Juan de la Cuesta (en la calle Atocha). El
editor fue Francisco de Robles.
Esta
dedicado al Duque de Vejar. La idea central que del Quijote tiene en
la actualidad el hombre moderno es la de una parodia de un libro de
caballerías. Un hidalgo (Quijada, Quesada o Quijana) enloquecido por
sus lecturas caballerescas , marcha de su pueblo manchego buscando
aventuras por el campo para defender LA JUSTICIA y en honor DE SU
DAMA DULCINEA que en realidad era una moza de un pueblo cercano. Se
monta en un rocín al que llama Rocinante. En un asno le acompaña
su escudero Sancho, éste siempre pendiente de las necesidades
materiales de su amo. Influido por la locura de Don Quijote que le
promete como “premio” una ínsula.
Probablemente,
Cervantes no pensaba escribir una obra tan larga, pero más tarde
cambió sus planes y completó las historias de la inmortal pareja.
Imaginamos que pensaba que la repetición de tantas aventuras de
caballería parodiada pudieran cansar a los lectores. Esto convierte
el argumento principal hacia el final de la obra en un hilo que
sirve para engarzar una serie de novelas que en su origen eran
independientes llevadas casi todas con extraordinaria habilidad,
enlazándose con las hazañas de Don Quijote y de
otros personajes.
Estos
titubeos afectan sólo a los siete u ocho primeros capítulos, y van
unidos a una cuestión moderna muy discutida: el influjo sobre el
Quijote de una pieza teatral anónima llamada El entremés de los
romances.
En
su prólogo, asegura Cervantes que se proponía “deshacer la
autoridad” y admiración que las gentes sencillas tenían por los
libros de caballerías. Esto es probado en el primer capítulo de la
novela cuando el hidalgo se vuelve loco con estas lecturas y en su
primera salida se lanza sólo buscando aventuras, ya que Sancho aún
no había sido creado. Es armado caballero burlescamente por un
ventero al que ayudan dos mujeres de dudosa reputación. Su primer
intento fallido es liberar a un niño al que azota su amo. El
segundo que unos mercaderes reconozcan la belleza sin igual de
Dulcinea. Cae del caballo y los criados de los mercaderes le apalean
con su propia lanza. Queda Don Quijote tendido recitando romances.
Un labrador le recoge y le lleva a su pueblo. En su desvarío pasa
nuestro hidalgo a creer en la ficción morisca que es Abinderraez, y
que el labrador es el Alcalde de Antequera. Allí, la familia del
Quijote le acuesta.
Esta
conducta “extraña”, es el único caso en que la locura le lleva
a “desconocer su propia personalidad”.
Al
comienzo del capítulo sexto, ocurre el famoso escrutinio de los
libros de Don Quijote por el cura y el barbero del pueblo: la mayoría
acaban en el fuego.
En
el capítulo séptimo, aparece por primera vez Sancho. Ocurriendo así
la segunda salida del héroe buscando aventuras. Aquí, ya les
veremos con los molinos, con la señora y el criado vizcaíno
(capítulo
octavo).
En
la mayor parte de los casos, el héroe convierte en fantasmagoría
lo que ve. Los molinos o los pellejos de vino en gigantes, los rebaños
de ovejas en ejércitos,...
Sancho,
por su parte, ve la realidad, aunque a veces sufre las alucinaciones
de su señor.
Todo
el ánimo de Don Quijote se cifra “ POR IMPONER LA JUSTICIA EN EL
MUNDO O QUE SE RECONOZCA LA BELLEZA DE DULCINEA”.
Podríamos
añadir a sus aventuras el apaleamiento por los yangüeses, la
penitencia de Don Quijote en Sierra Morena por recordar a Amadis,
etc,...; acciones de loco pero algunas intelectuales y morales como
son sus palabras, que cuando no se refieren a lo caballeresco son de
una gran sensatez.
A
veces, su pensamiento se condensa en largos discursos de la Edad de
Oro (Capítulo Once), de las armas y las letras (Capítulos Treinta y
siete y treinta y ocho).
También
tenemos las novelas episódicas. La mayoría se agrupan entre los
capítulos veinticuatro y cuarenta y siete.
Una
es una novela que encuentran en la segunda Venta y el cura lee a los
otros personajes el “curioso impertinente”. En ella, Anselmo
para probar la virtud de su mujer Camila obliga a su amigo Lotario a
que la pretenda y hay un adulterio. Anselmo comprende su error. Hay
otras que la suceden con el mismo argumento como Cardenio y su novia
Dorotea.
El
Cura y el barbero para reducir a nuestro héroe deciden inventar la
historia de una princesa que pide justicia. Dorotea fingirá ser la
princesa Micomicoma, desposeída de su reino.
También
encontramos historias semi-pastoriles colocadas la una muy al
principio y la otra muy al final. Historia de la desenamorada:
Marcela (Capítulo Doce al Catorce), de la que todos los pastores están
enamorados, ella defiende su derecho a amar libremente. La Historia
de Leandra (Capitulo Cincuenta al Cincuenta y dos), de quien todos
estaban también enamorados pero que prefiere los requiebros y galas
de un soldado que la saca de su casa y la deja abandonada en un
monte.
Aparte
de estas dos categorías de aventuras de caballería de Don Quijote
y novelas intercaladas, queda gran parte de la obra cuajada de
acciones y personajes en los que mejor se ve la genial capacidad de
vocación realista de su autor (venteros y venteras, criadas de mesón,
mozos de partido, caminantes, arrieros, cuadrilleros, mozas, mulas,
caballeros, canónigos, etc.).
A
veces, esta realidad se une de tal forma que produce escenas de la más
viva comicidad: confusiones nocturnas en la primera visita a la
segunda Venta (Maritornes que buscaba la cama del arriero acaba en la
de Don Quijote, el creyéndola enamorada de su persona la detiene,
pero lamenta no poderle corresponder por su fidelidad a Dulcinea. Es
golpeado por el arriero que esperaba a la moza, esta se refugia en
la cama de Sancho, el cual despierta despavorido y se golpean el uno
al otro,...).
En
los extensos diálogos de Don Quijote y Sancho, renovados a lo largo
del libro, Cervantes derrocha gracia y poesía, sobresaliendo la
ingenuidad de amo y escudero y sus distintas reacciones ante la
realidad. Ofreciéndonos gran cantidad de filosofía, ciencia de la
vida, crítica literaria y gramatical y hasta noticias
folclóricas.
SEGUNDA PARTE DEL QUIJOTE:
En
el año 1615, en la misma imprenta que en la de la primera parte, en
la de Juan de la Cuesta, apareció la auténtica segunda parte del
Quijote.
En
los preliminares, llama la atención la entusiasta aprobación del
licenciado Márquez Torres. Unos caballeros franceses le preguntaron
por Cervantes y Márquez tuvo que contestarles que el gran novelista
era “un soldado hidalgo viejo y pobre”, ya que ellos le creían
rico y sustentado por el erario publico español.
En
el prólogo, Cervantes, con humor, contesta a los insultos de
Avellaneda como ya dijimos. Y coloca dos cuentos de locos: uno el
hombre que hinchaba perros, y el otro el que los mataba dejándolos
caer una losa.
También,
está llena de humor la dedicatoria dirigida al Conde de Lemos. Dice
que le han invitado de la China para ser alto rector de un colegio
donde se leyese la lengua castellana, y que el texto fuera el
Quijote, pero que no puede ir por encontrarse enfermo y sin recursos
económicos.
El
argumento de la segunda parte de nuestro libro podría resumirse así:
un bachiller Sansón Carrasco, vecino del lugar del Quijote, viendo
que éste persiste en su locura, con intención de curarle, le anima
a su tercera salida. El Caballero y Sancho se echan de nuevo al camino.
Finge el bachiller ser un caballero. Se le encuentra en el bosque y
le reta, pero es vencido por Don Quijote. En un segundo intento,
fingiendo ser el Caballero de la “Blanca Luna” vence a nuestro
hidalgo en la playa de Barcelona. Y le pone como condición que se
retire a su aldea y en un año no se meta en asuntos de caballerías.
Pero
nuestro Quijote en vez de sanar que era lo que quería el bachiller,
vuelve a su pueblo, RECOBRA LA RAZÓN y muere poco después.
Gran
importancia tiene en esta parte el encantamiento de Dulcinea
(invención
de Sancho). Este hace creer a su amo que una lugareña que
encuentran en su camino es Dulcinea a la cual quería ver Don
Quijote antes de su tercera salida.
Los
Duques, unos aristócratas aragoneses, cuando tienen en su palacio
hospedado a Don Quijote inventan que Dulcinea será desencantada si
Sancho se da tres mil trescientos azotes. Sancho se niega pero al
fin acepta porque el Duque le había prometido el gobierno de la ínsula.
El
tema de los azotes reaparece una y otra vez, con más frecuencia al
final de la obra.
Don
Quijote encuentra muchas aventuras: la de Las Cortes de la muerte,
la del Caballero del Bosque, la de los leones, la de la Cueva de
Montesinos, la de los rebuznos, la del retablo de Maese Pedro, la
del barco encantado, Clavileño,
y toda la serie de aventuras que
le preparan los Duques: la de Tosiles, la de la cabeza encantada, la
del Caballero de la Blanca Luna,...
En
la primera parte, Don Quijote llevaba la realidad a su mundo soñado:
las ventas eran castillos, los rebaños de ovejas ejércitos, los
molinos gigantes,...
En
ésta segunda parte, Don Quijote suele ver la realidad como tal:
manadas como manadas, unas de toros y otras de cerdos que arrollan
al caballero y al escudero, ventas como ventas; o cuando se le
presentan los comediantes disfrazados para representar las Cortes de
la Muerte, enseguida se desengaña y los reconoce como tales
comediantes.
En
la aventura del rebuzno, Don Quijote, lleno de sensatez intenta
calmar a los dos pueblos excitados. Aunque todo lo estropea la mala
idea que le da Sancho de ponerse a rebuznar.
Son
otros personajes de la novela los que aliñan la realidad para
acomodarla al mundo de Don Quijote, como vimos el bachiller se le
presenta dos veces para curarle.
Los
Duques forman un entramado de falsa vida caballeresca en la que hay
una dama que proteger: la de Trifaldi y Antonomasia, doncellas que
se enamoran del caballero Altisidora; ínsulas para Sancho. Colabora
también en el juego la misma simpleza de Doña Rodríguez y su hija
y el desafío con Tosilos.
Don
Antonio Moreno en Barcelona, añade a ese mundo de fantasías el
invento de la Cabeza Encantada.
Otras
veces el camino le depara estupendas aventuras. Así, la de los leones. Don Quijote bien sabe ésta vez que
son leones y hace un enorme alarde de valentía. Excepción relativa
será el retablo de Maese Pedro, pero la bella plasticidad del mundo
caballeresco y la viveza de la narración, explican que Don Quijote
se tome la fábula como realidad.
También
es muy excitante la aventura del barco encantado.
En
la cueva de Montesinos, Don Quijote no hace sino tomar por realidad
un sueño que tuvo.
Otro
rasgo diferenciador de la segunda parte , es el respeto general que
rodea a Don Quijote. Ya es un caballero famoso. Los que han leído
su vida, le tratan con consideración, por ejemplo, los Duques
aunque le dan crueles burlas no dejan de tenerle cierta estima y
respeto.
Así
también los que conocen por la segunda parte apócrifa como Don Jerónimo
o Don Álvaro de Tarfe. Pero también ocurre que los que no conocen
la primera parte, les inspira Don Quijote admiración, así al
caballero del Verde Gabán (testigo del valor ante los leones), así
a los estudiantes que van a la boda de Camacho, así a Basilio y
Quiteria a quien él, con estricto sentido de la justicia defiende.
Hace
Cervantes que su propia ficción entre dentro del argumento de la
segunda parte. Un día, durante la redacción de ésta, llegó a
Cervantes la noticia de la publicación del Quijote apócrifo. Su
indignación la traslada a Don Quijote. Al ojearlo no encuentra nada
más que disparates. Estaba Cervantes redactando el capítulo
cincuenta y nueve, y su reprobación por el impostor aparece una y
otra vez en muchos capítulos posteriores.
Don
Quijote decide no ir a Zaragoza para desmentirlo, y un personaje que
éste creó don Álvaro de Tarce pasa a serlo de la segunda parte
cervantina, para que dé fe que el auténtico Quijote no es el de
Avellaneda.
Cervantes
hace morir a su héroe vencido por el “Caballero de la Blanca
Luna”, al retirarse a su pueblo a cumplir el año impuesto de
descanso por su derrota.
Durante
la vuelta, insta muchas veces a Sancho para que cumpla la pena de
azotes y pueda libertar a Dulcinea. Sancho cumple interesada y
chapuceramente. Cobra un tanto por cada azote y muchos más da a
los árboles que en su cuerpo.
En
otras conversaciones, propone Don Quijote a Sancho dedicarse ambos y
los amigos del lugar a la vida pastoril.
Llega
a su pueblo enferma y muere, no sin recobrar la razón y aborrecer
el engaño sufrido por las mentiras contadas en los libros de
caballerías.
Diferencia
notablemente a la segunda parte de la primera la escasez de
historias episódicas de algún desarrollo.
Las
que hay están también enlazadas en la acción principal que al
leerlas no las notamos como extrañas. Así ocurre en los amores de
Basilio y Quiteria, triunfantes sobre la riqueza de Camacho. Y también,
hasta cierto punto, con la historia de los moriscos Ricote y su hija
Ana María y el amor hacia ésta de Don Gaspar Gregorio. Una breve
historia la de Claudia Jerónimo (quien mata por celos a su amante)
está dentro del episodio de Roque Guinart y sus bandidos.
Esta
diferencia fue notada y premeditada por Cervantes. Todo revela que
al escribirla tuvo más respeto por sus personajes y más
conocimiento del alto valor estético de la inmortal pareja.
No
es posible dar un juicio exacto sobre el valor comparativo de ambas
partes. La primera, tiene en algunas aventuras (los molinos, los
rebaños, etc,...) una mayor vivacidad imaginativa. No es que ella
se pierda en la segunda, pero ésta se desarrolla con una estructura
más meditada y una mayor penetración psicológica, sobretodo en el
carácter de los personajes principales, tan perfectamente
complementados.
GÉNESIS,
INTERPRETACIÓN, VALOR DEL QUIJOTE Y SUS TIEMPOS:
La
crítica ha expuesto toda clase de opiniones sobre el Quijote.
Respecto
a su origen, unos creen que Cervantes se inspiró para su héroe en
alguna persona viva. Aparte de esto, en el Entremés de los Romances
se ha indicado y así lo menciona Dámaso Alonso, un estrafalario
“hidalgo Camilote”, en el Don Duardos de Gil Vicente, que pudo
sugerir en parte, el tipo y la terminación del nombre de Don
Quijote.
Evidentemente es la influencia de
los libros de caballería parodiados (Amadises Palmerinos).
Las
interpretaciones del libro han sido variadas, algunos han creído
que todo era una crítica de la religión, de la Inquisición de
Carlos V, del Duque de Lerma.
Gran
cantidad de críticos esoteristas que aumentan siempre.
Hay
quienes creen que el Quijote está escrito todo él como un
anagrama.
La
crítica moderna coincide en considerarle una sátira de toda la
humanidad, vista desde dos planos : el alto ideal y las necesidades
materiales.
El
siglo XIX se vio representado en Don Quijote y Sancho.
Se
piensa también, que Sancho entra en la “esfera quijotesca”.
La
universalidad del Quijote tiene dos aspectos muy claros a destacar:
la humanidad se ha visto representada en él y la difusión del
libro es única.
Con
el Quijote, la novela posterior no sólo quedaba creada, sino con
una dimensión universal e incorporando a ella el humor moderno que
en Cervantes es irrepetible, grande y muy humano.
El
Quijote tiene sus tiempos, que entreverados con maestría, inyectan
a la novela ese aire de mundo independiente, ese rasgo de
autosuficiencia, que es determinante para dotarla de poder de
persuasión. Hay de un lado, el tiempo en el que se mueven los
personajes de la historia, y que abarca, más o menos, un poco más
de medio año, pues los tres viajes del Quijote duran el primero
tres días, el segundo un par de meses y el tercero unos cuatro
meses.
A
este periodo, hay que sumar dos intervalos entre viaje y viaje (el
segundo de un mes) que el Quijote pasa en su aldea y los días
finales hasta su muerte. En total, unos siete u ocho meses. Ahora
bien, en la novela ocurren episodios que por su naturaleza, alargan
considerablemente el tiempo narrativo hacia el pasado y hacia el
futuro.
Muchos
de los sucesos que conocemos a lo largo de la historia, han sucedido
ya, antes de que empiecen, y nos enteramos de ellos por testimonios
de testigos o protagonistas, y a muchos de ellos los vemos concluir
en lo que seria “presente” de la novela.
OPINIÓN
PERSONAL DE LA AUTORA:
Después
de todo lo dicho, no puedo dejar de destacar el perfil psicológico
que derrochan nuestros dos protagonistas, perfectamente alineados y
complementados.
La
sabiduría e imaginación que nuestro hidalgo entrega a su buen
Sancho, transmitiéndole un sentido de la justicia y
perseverancia,
que quiere inculcarle en todas sus conversaciones y andanzas.
El
amor ideal, platónico, persigue tanto el afán de Don Quijote que
embelesa su escudero con sus dulces sueños por Dulcinea del Toboso.
Su
buen Sancho, protegido y subyugado por su ejemplo, le acompaña a
perseguir afanes pero de diferente forma. La visión de la realidad
de los peligros y agravios que le esperan a su amo le dan valor para
meditar con el, combatiendo su vulgaridad con la enseñanza y el
consejo de un soñador a quien nada le detiene, ni las cosas ni las
personas.
En
el último capítulo de nuestra obra, cuando está muriendo nuestro
héroe, empañado por la pena y la tristeza, le da Sancho Panza el
consejo más razonable y que define su perfil humano y su lealtad
diciéndole: “No
se muera vuesa Merced señor mío, sino tome mi consejo y viva
muchos años porque la mayor locura que pudo hacer hombre alguno es
dejarse morir sin más ni más, sin que otras manos le maten que las
de la melancolía” (Capítulo setenta y cuatro).
He
aquí el mensaje que nos da un modesto escudero a las generaciones
que hoy vivimos navegando por el mundo de la soledad y el
desconcierto. Hay que combatir como él la llama la “melancolía”,
tristeza, DEPRESIÓN, en términos psicológicos.
El
ánimo, el esfuerzo, la voluntad y la valentía pueden levantarnos
del destierro en el que muchos se encuentran, o nos hemos
encontrado.
La
clave es muy sencilla, ellos dos nos la enseñan, es la moraleja de
Don Quijote de la Mancha:
“Caerse
caemos,
fallar fallamos,
pero juntos como ellos
podemos perseguir y luchar
por nuestros ideales
consiguiendo así nuestras metas”.
Para
eso
no hay que tener MUCHO,
sino ser MUCHOS
y estar todos unidos,
buscando la libertad
y la justicia
que inspiró y nos enseñó
el genial Cervantes en su
Don Quijote de la Mancha.
POEMARIO:
1- EL
LADRÓN DE PENAS (YO NACÍ PARA ESCRIBIR) -AUTORA: MARIA TERESA SEGURA
APARICIO.
2- CERVANTES
Y EL QUIJOTE -AUTORA: MARIA TERESA SEGURA APARICIO.
Puesto ya el pie en el
estribo,
con la cara descubierta
sale Miguel de Cervantes
y deja triste la tierra
Ya el invierno no florece
ya los pájaros no cantan;
el dolor y la agonía
arrastran nuestras gargantas.
¿No visteis como era hermoso?
¿Qué tierna tenía el alma?
Ni al morir cerró los ojos;
Ni al pasar dejó su espada.
Nos deleitó del Quijote,
de sus cantares y hazañas.
Pobre “Manco de Lepanto”
Donde estés seré TU AMADA.
Generoso Sancho Panza
escudero sin igual;
a tu lado cabalgaba
serenando un ideal.
“Mire usted vuesa merced
la vida es tan real
que los molinos de viento
le pueden desorientar.
Y nuestro gentil hidalgo
sin cansarse de luchar
enseñaba al peregrino
que hay que tener un afán.
“No se muera señor mío
deje las penas pasar
la melancolía mata
si te dejas embaucar”.
3-
ME HE CANSADO MI BUEN SANCHO: LIBRO
PINCELES MARINOS- AUTORA: MARIA TERESA SEGURA APARICIO.
BIBLIOGRAFÍA:
- Leopoldo Rius:
Critica de las obras de M. de C.S. 3 Volúmenes.
- Suñé Benagas.
- Estudios Cervantinos Recientes.
- Revista Anales
Cervantinos.
- Don Quijote: Ediciones Comentadas por Clemencio(1833-39).
- Don Quijote de la Mancha: Edición del Cuarto
Centenario-
Real Academia Española.
- Pinceles
Marinos de Maria Teresa Segura Aparicio.

julio 2005
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