Amores nómadas y deseos peregrinos
  
por Ricardo Fernández Moyano

Todos tenemos la necesidad de querer y ser queridos, pero no todos estamos dispuestos a luchar por una relación estable que seguramente nos traerá más quebraderos de cabeza de lo que pensábamos. Cuando éramos más jóvenes tal vez teníamos idealizado el amor y pensábamos que amar y ser amado sería lo mejor que nos podría suceder y la solución de todos nuestros problemas posiblemente influidos por los cuentos de hadas y una idea preconcebida del amor romántico. Sin embargo, luego la vida se ha empeñado en  demostrarnos que una relación trae junto a los momentos felices otros que no lo son tanto a más de problemas añadidos a los que ya teníamos, sólo se trata de la gratificante aventura de vivir la realidad.

Llegados a este punto descubrimos que amar no es una solución a los problemas. Al principio de una relación todo es muy bonito, nos sentimos como en una nube y la vida nos parece maravillosa. Pero conforme avanza el tiempo comienzan las primeras dificultades: diversidad de criterios, puntos de vista diferentes, etc. que nos llevan a un punto crítico. Bien luchamos por nuestra relación para tratar de superar estos escollos o mandamos todo a tomar viento en un ansia por recuperar nuestra libertad perdida.

Pero la soledad no es buena consejera y vamos de nuevo en busca del amor con la esperanza de que esta vez sea el definitivo. Y así sucede que una y otra vez tropezamos con la misma piedra, pensamos que una relación estable no está hecha para nosotros y vamos de un amor a otro sin buscar nada más que pasarlo bien, divertirnos y sentirnos acompañados, convirtiendo nuestra relación en un “vive el momento” constante, buscando sólo lo que queremos hoy y no lo que necesitamos a largo plazo, así nuestra vida se convierte en un cúmulo de amores nómadas que no nos hacen sufrir, pero que tampoco nos hacen crecer como personas.

Es cierto que cuando una relación nos hace sufrir más de la cuenta, lo mejor es dejarla pero luchar por aquello que queremos es un signo de madurez y estabilidad emocional, nos ayuda a crecer, a ser más personas, a ver la vida con otros ojos.

En la literatura española tenemos un claro ejemplo de amores nómadas en la figura de Don Juan. Don Juan Tenorio y Don Luis Mejía convierten el amor en un juego de rivalidad, a ver cuál es capaz de conquistar más mujeres. “Pero siempre serán las mujeres de Don Juan y Don Luis de las mujeres”.

Los amores nómadas, pasajeros, de ida y vuelta no suelen dejar huella, no hay tiempo suficiente para desarrollar algo de vital importancia “amistad auténtica”, una mezcla de respeto, interés mutuo, afecto y por supuesto amor. Debe existir antes un pacto entre los enamorados que deje las cosas muy claras en ese sentido: “Éste es sólo un amor de paso, yo no quiero comprometerme” si no se hace así, se entra ya en un el terreno resbaladizo: el de los sentimientos, y así mientras yo sólo busco una relación pasajera, la otra persona puede estar buscando  una relación más duradera y comprometida y cuando yo considere terminada la relación puedo hacerle mucho daño.

Según las corrientes psicológicas actuales, todo hombre o mujer necesitaría “una persona y media” para ver colmados totalmente sus sentimientos afectivos, y como eso no es posible, aunque estemos plenamente enamorados nos podemos sentir atraídos por otra u otras personas sin que esto signifique que nuestra relación esté en crisis. Es muy importante saber canalizar los sentimientos y decidir qué merece más la pena, si mantener una relación con la persona con la que he compartido mis momentos más íntimos durante un cierto tiempo, o decidirme por otra de la que me siento fuertemente atraído pero a la que no conozco en absoluto. Deseos peregrinos que recorren nuestro cerebro con insistencia, en un afán por salir a la luz pero hacerlos realidad es bien difícil, casi siempre quedan en eso, en deseos irrealizables y si conseguimos llegar a vivirlos vemos que lo vivido es bastante diferente a lo imaginado aunque la mayoría de las veces, la realidad supera con creces a la ficción y entonces dejamos a un lado los deseos para intentar vivir el presente en plenitud. 

Sea cual sea nuestra decisión a la hora de elegir nuestra vida amorosa debemos tener claro que en todos los casos la autoestima es muy importante, uno por encima de todo debe creer en sí mismo. Ninguna relación, por maravillosa que sea hará que te quieras a ti mismo como mereces y además tendrás dificultades para disfrutar esa relación. Y es que aunque tengas una pareja nómada o estable tú sigues siendo un individuo que mantiene su autonomía e independencia y que no debe olvidar vivir su relación en condiciones de igualdad con la otra persona.

 

Abril 2005


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   Nombre  Luz Maria Del Carmen         E-mail nantes_33f@yahoo.es       Fecha  06-04-2005
hola! 

Bueno navegando por este inmenso océano que es internet vi esta página y finalmente leí el articulo al que me remito...

 La verdad es que el autor describe de manera muy clara ya acertada como esta la "realidad actual" en el mundo de los sentimientos y la la busqueda de eso que muchos persigen y al que denominan "amor autentico"...Yo sinceramente creo que existe lo difícil es que uno tenga la suerte de toparse con el y por supuesto reconocerlo... 

Sinceramente cuando he leido al autor de este artículo me parecía estar escuchándome a mi misma ayer noche en una larga charla con un amigo. Él repetía una y otra vez que el amor no existe, que enseguida vienen los problemas, las obligaciones, los agobios...y que todo esto contribuye a acabar ese intento de relación estable pues realmente no se pasa de "ese principio utópico" que llamamos enamoramiento... 

Estuve dos horas charlando con el sobre este tema...intentándo abrir su mente a una relación de amor, no de amistad con derecho a sexo... el autor describe muy esta parte...se quiere tener el cariño, la compañia y el afecto de alguien (cosas básicas y que suplen el vacio de una relación estable pero de manera espóradica) este tipo de relación es lo que ahora se lleva...es lo que se vive continuamente, ese que algunos llaman "Carpe Diem", me parece estupendo pero yo a mis amigos más cercanos suele añadirles un comentario a este "vive el momento" tan utilizado en la jerga actual para advertir: -oye que no pretendo nada serio-...-SIEMPRE CON PRUDENCIA Y MEDIDA-; es mi coletilla añadida. Al final resulta que con tanto "vivir el momento intensamente" este modus operandi hace que las personas se acostumbres a él...tienen todos los beneficios de una pareja pero excluyendo el compromiso de la misma...Ya no son capaces de enamorarse realmente...o de reconocer ese amor auténtico...como consecuencia es habitual que se llege a un punto en el que se siente vacío y en ocasiones solo...Esas amistades quizás han encontrado ya su pareja estable cansadas de esa amistad-sexo sin compromiso...Creo sinceramente que las personas estamos hechas para compartir nuestra vida con alguien...no entro en matrimonio, convivencia o noviazgo...no es ese el punto que en esta ocasión pretendo comentar...Pero si creo en la pareja, creo en el amor auténtico, pienso que es difícil dar con el y más aún saber conservarlo... Estoy de acuerdo con el autor en que hay cosas imprescindibles en una relación de pareja como el respeto, la tolerancia, la amistad, la comunicación, el ser consecuente con uno mismo y con la otra persona según los grados de compromiso que se vayan adquiriendo... 

En definitiva pienso que es posible estar en pareja y mantenerla a lo largo de los años...creo que son etapas que se van pasando...una evolución de ese "utopía amorosa" que es el inicio de esa relación...También estoy de acuerdo en que cuando se es maduro y estable emocionalmente se esta dispuesto a crecer en esa evolución amorosa, a implicarse en los aspectos necesarios...Creo que es posible UN CRECIMIENTO PERSONAL, EMOCIONAL ESPIRITUAL(más importante para mí si cabe) a través del AMOR: CORRESPONDIDO, COMPARTIDO, REALIZADO Y "ELEGIDO". 

Para terminar comentar que al cabo de esas dos horas de charla con mi amigo...(asi comenzaba este email) conseguí que dijera: 

1.-¡JO! Que a gusto estoy hablando con tigo, me has abierto la mente a otra perspectiva de relaciones-. 

2.-También reconocio...-en el fonndo yo quiero enamorarme, me encantaría tener una estabilidad-. 

Por lo tanto en nuestro interior todos anhelamos lo mismo...pero nos da miedo reconocerlo, decirlo y a veces (por experiencias pasadas) VIVIRLO de nuevo... 

Aqui acabo mi opinión sobre este artículo que parece hubiera sido sacado del contexto de una conversación telefónica de ayer noche con una persona que vive y actua según nos describe el mismo artículo...No es mi caso...pues yo soy la parte contraria a todo ello...LA ESPERANZA Y LOS VALORES PERSONALES, además de la tolerancia hacia todos.

 ¡FELICIDADES AL AUTOR! 

Luz María Del Carmen 

   Nombre  Gatopardo         E-mail gatopardoblog@gmail.com       Fecha  06-04-2005

Juro por mis gatos que ni de joven pretendí eternizarme en la contemplación de las córneas de mi amado, ni en mi vejez he descubierto que la soledad sea mala consejera. 

Como decía certeramente san Josemaría, "el matrimonio es para la clase de tropa." No todos tenemos el espíritu gregario que nos haga entusiasmarnos con la cotidianidad más garbancera en compañía.

   Nombre  Ricardo Fernández         E-mail rfernandezm@able.es       Fecha  07-04-2005
Gracias Luz por tus palabras creo que no es para tanto y aunque lo he escrito yo recojo el pensamiento de mucha gente. 

Gatopardo en ningún momento hablo de matrimonio creo que no has entendido nada, pero bueno no quiero entrar en polémica. Que te vaya bien
   Nombre  eisai         E-mail kuatsu11@kiay.       Fecha  30-06-2005
Una sarta de obviedades aburridas que nos hacen meditar acerca de que el que no tiene nada que decir o no sabe abordar un tema con originalidad, debería dejar tranquilas a nuestras incertidumbres.
   Nombre  Ricardo Fernández         E-mail rfernandezm@auna.es       Fecha  04-07-2005
La ignorancia es atrevida. El presente artículo fue uno de los que fueron escritos para participar en un acto bajo el mismo título organizado por el periodista Carlos Villarrubia y que tuvo lugar en Madrid, Restaurante Ecocentro en abril de 2005 con una respetable participación, tanto de autores como público Hilario Camacho, Silvia Marsó, Carlos Clementson entre otros. Tanto el artículo como mis poemas tuvieron una gran acogida quedando invitado para la próxima edición.

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