A las afueras II
  
por Ana Julia González Aswad

Yo ya dije el año pasado lo que opinaba sobre que mi ciudad se llenase de procesiones y estatuas de cadáveres sangrantes y lo peor, de marchas militares, durante una semana entera, y propuse que se fueran a desfilar al Circuito de Velocidad. Pero ni caso me han hecho. Así que he decidido, ya que no puedo acabar yo sola con esta plaga, aportar algunas ideas para que al menos mejoren un poco este nefasto espectáculo católico, sin duda el peor que se puede presenciar.

Lo primero y fundamental es que para que yo me crea que todo este despliegue de ruido infame tiene algún sentido religioso de fondo, me parece condición indispensable que los participantes en las procesiones sean católicos reales, es decir, no como todos con bautizo y primera comunión, que eso sólo significa que eres español, sino católicos de los que van a misa mínimo una vez por semana, y se confiesan y comulgan. Para ello, cada aspirante a nazareno debe ser titular de una cartilla de misas, personal e intransferible, que el cura de su parroquia sellará cada domingo para dar fe de su asistencia a la misa. No vale que el cura te selle a cambio de unas pesetillas, que ya nos conocemos. Es decir, si me vas a dar la murga una semana al año para demostrarme tu tremendísimo fervor religioso, que por lo menos sea verdad que lo tienes. Y el que al llegar la semana santa no alcance un mínimo de sellados en su cartilla de misas, que se quede en casa y no juegue a mártir cristiano, que no cuela.

Lo segundo, básico, es que toquen algo que no produzca terror escuchar. Existe la música, por más que ellos se nieguen a practicarla, y existe incluso la buena música. Que se lo curren y toquen a Wagner, a Chopin, a Mozart, a Debussy, que se lo curren y aprendan a tocar un instrumento de una buena vez, y a ser posible a cantar, y se hagan sus coros de alabanza a dios estupendos, que encima será un gustazo y despertará el amor por la música en muchos jóvenes, y no este tostón militarista repetitivo de trompetazo y tambor en ristre camino del frente de batalla, que sólo falta la cabra ahí, por favor, que ya está bien.

Lo tercero me parece tan obvio que me da hasta vergüenza tener que decirlo, pero en fin, alguien lo tenía que decir. Vamos a ver. Hay una condición, una única condición que cualquier espectáculo que se ofrece al público debe cumplir obligatoriamente. Lo mismo da que sea un mitin político, un recital, una danza, una procesión. No se puede aburrir a la gente. Prohibido aburrir. Es de no tener el más mínimo concepto de la estética poner frente al espectador una fila interminable de personas disfrazadas exactamente igual, andando una detrás de otra, durante cuarenta minutos o más. Eso no puede ser, eso no va a ninguna parte ni ofrece ningún mensaje ni sirve para nada, eso es un absurdo escénico. Aconsejo que cada cofradía contrate a un especialista que se encargue de poner a todo eso un mínimo de coreografía, de movimiento, de cordura, de musicalidad, de armonía, y dejen de desfilar como ovejas camino del matadero, lo suplico. No entiendo cómo la iglesia católica, que pone tanto mimo en la estética de otras representaciones suyas, como en las bodas por ejemplo que son un prodigio de ritmo teatral y buen uso del espacio escénico, consiente sin embargo este desmadre. Y no me digan que ustedes no se aburren en las procesiones, porque tampoco me lo voy a creer, que cuando ya han visto pasar trescientos nazarenos, los otros diez mil son un castigo divino para cualquiera, hombre ya.

Cuarto, la implicación popular. Igual que las carrozas de feria que hacen los muchachos de Asprona me parecen el orgullo de la cabalgata, también las procesiones se podían abrir un poquito hacia el pueblo en ese sentido, permitiendo colaboraciones de grupos de teatro amateur, de grupos de amas de casa, de grupos de chavales de colegios e institutos, de asociaciones de todo tipo que pusieran su grano de arena en la confección de los pasos y de las túnicas, y que cada año los pasos y las túnicas fueran distintos, fabricados artesanalmente por grupos de personas distintos, con cabida para la libre expresión artística, siempre dentro del respeto debido, que yo ahí prefiero no meterme. Y que los pasos de tan incalculable valor histórico forjados en plata y qué sé yo qué más, los dejen donde deben estar, en sus iglesias, y así también se quitaban de encima el problema de la amenaza de lluvia constante.

Quinto, no estaría mal que se plantearan la centralización de las procesiones. Ya que a las afueras no se quieren ir, por lo menos que cada año se haga un sorteo para que toque la semana santa en una ciudad distinta, como en los Juegos Olímpicos, y el que quiera desfilar y todo eso se vaya para allá y desfile. ¿Se imaginan qué procesiones, todos los pasos del país y todos los nazarenos del país, a la vez en una sola ciudad? Eso sí que es un espectáculo católico, aparte de un maravilloso hermanamiento entre culturas: El tambor de Tobarra en Sevilla, la procesión de los picaos riojanos en Valencia, en fin, un intercambio que enriquece, y un dejarnos en paz a los demás ya que estamos puestos.

Y sexto, me parece imperdonable que la Junta de Comunidades no haya aprovechado esta semana santa para poner algún paso dedicado al Quijote. Me parece que mejor promoción que esa no podía tener, la verdad, y además, pega muchísimo, podían incluso haber mezclado las escenas, porque muchos pasajes se prestan, si se paran a pensar (esos latigazos al muchacho atado a la encina, ese ser entregado a la justicia, ese amor idílico y virginal,...) Me hubiese parecido una cosa preciosa ver a Dulcinea con su pañuelo blanco al pie de la cruz, o al bueno de Alonso Quijano arremetiendo contra los romanos en defensa del inocente. ¿No era Jesucristo un poco Quijote, y no era el Quijote un poco Jesucristo?

También me parece necesaria la profesionalización del nazareno y la urgente exclusión de los niños de este tipo de espectáculos, que son arrastrados a caminar durante horas, pasando frío y calamidades, en pos de un santo que desconocen y que les importa un pito.

Yo sólo digo que cuiden estas cosas, que se compliquen la vida y se planteen muy en serio cómo mejorar este descabellado asunto de la semana santa, y ya que se supone que todo esto lo organizan con fe, ilusión, devoción y etc. (y ya que no se quieren ir a las afueras) que por lo menos hagan algo digno de ser visto y recordado, seas religioso o no, porque por encima de las razones puras y santas que puedan llevar a un montón de gente a organizar y protagonizar un evento de este tipo, lo cierto es que cualquier espectáculo que se ofrece a un público debe estar bien pensado, bien estructurado, y tener cierta calidad como espectáculo, al margen de todo lo demás, y esta semana santa no me parece más que un buen guión desaprovechado, unos actores sin dirigir y un disparate de puesta en escena, un año tras otro.

 

Abril 2005


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   Nombre  Gatopardo         E-mail gatopardoblog@gmail.com       Fecha  04-04-2005
Menos mal que leo algo sensato: por ejemplo, si quieren mostrar su devoción, que los católicos le toquen los dídimos al personal en el Palacio del Obispo, en las Iglesias tan majas que tienen, y que se den unos latigazos reales para amenizar el espectáculo si les cuadra, pero encerrados en sus cotos privados. 

Yo no era anticlerical, bien lo sabe quien me conoce; pero después de unas cuantas semanas Santas me como un cura crudo si se me pone enfrente a estas alturas del año. Los odio. A mí me dicen que han raptado a todos los cofrades y los curas, y no doy ni una bolica de anís para que los salven, vamos, ni un kleenex para enjugar las lágrimas de pena de su familia. 

¿Es que no hay especialistas en marketing entre los católicos?

   Nombre  aquiles_gardey         E-mail  aquiles@nolo.es       Fecha  04-04-2005
pues como usted reincide en su intolerancia, yo reincido en mi crítica, y le actualizo la que le realicé el año pasado: 

no es que sienta especial apego por los desfiles de semana santa, y más en una ciudad sin ninguna tradición y que acaba convirtiéndolos en una parodia con los caramelitos, las saetas de oído, los pasos motorizados y todo eso. pero de ahí a compartir lo que aquí se ha dicho va mucho. que hay que tener mucho cuidado con esos calentones prohibicionistas (o "afueristas", por lo de desterrar a las afueras). que empieza uno quitando los nazarenos porque le molestan, sigue prohibiendo los partidos de futbol (que también montan la suya, cada 15 días, o no?), los del orgullo gay que aquí no sé pero en madrid la lían gorda, y luego "afueramos" el primero de mayo, las manchegas del día 7 de septiembre que a mí me dan risa, los carnavales (total para ver a cuatro borrachos vestidos de puta), el botellón y las terrazas, y hasta las señoras de chandal que circunvalan el parque, que también me ponen nerviosito. todo el mundo encerrado en casa pero no viendo la tele, que eso es de taraos también, leyendo (la lista de libros permitidos se suministrará semanalmente). yo creo que lo que hace falta es ciudadanos más tolerantes, que traten de entenderse con sus vecinos de buena fé, por ridículas y molestas que nos parezcan las manifestaciones de nuestros conciudadanos. en cualquier caso habrá que buscar soluciones intermedias. que decirle a los demás cómo tienen que expresar su fe y de qué manera es un poco feo, y comparable a los que nos dicen cómo tenemos que entender nuestra sexualidad y de qué manera expresarla. 

por lo demás y según tu vara de medir en cuanto a autenticidad ¿deberán algunos demostrar que son gays de verdad para poder liberar su pluma? y por lo que respecta a calidad musical ¿deberan las rondallas, pasacalles y demás folcloristas pasar un control de calidad musical?. En lo tocante a la representación escénica ¿habrá que llamar a los de la fura para que nos dirijan las hogueras de san juan? menos iluminados ilustrados (que de esos ya hemos tenido) y más respeto por lo popular y más sentido democrático, por muy ridículo que nos parezcan las manifestaciones musicales, políticas, sociales, lúdicas, y también, oiga, religiosas de nuestros compañeros de calle. 

reducir al absurdo la religiosidad popular con ese tonillo de superioridad y esa ironía de todo a cien indigna de usted, es muy fácil, y se podría hacer con otros ámbitos alejados de lo que se supone políticamente correcto por un intelectual progre de hoy, pero me parece a mí, como le digo, una actitud si no fascista si un poquico antidemocrática.

   Nombre  Aswad         E-mail  laviejaaswad@hotmail.com       Fecha  05-04-2005

Estimado señor aquiles:

Ay, cómo le gustaría a usted tener razón contra mí, y como no la tiene, se inventa lo que puede para poder tenerla. Vamos a ver, en primer lugar, se inventa el “calentón prohibicionista”. En ninguno de mis dos artículos con título A las afueras hablo de prohibir nada, y no estoy a favor de prohibir la semana santa, ni mucho menos. Ya, ya, que a usted le gustaría que esa fuese mi actitud está bastante claro, pero ya ve, no lo es.

Por otro lado, yo no le digo a nadie cómo tiene que expresar su fe ni de qué manera. Mi artículo trata de ofrecer ideas para modernizar y mejorar la Semana Santa, y precisamente porque creo en la democracia y en la libertad de expresión, me creo con derecho a expresar mi opinión sobre este espectáculo religioso, y así lo hago, expreso mi opinión y comparto con todo el mundo las ideas que me vienen a la cabeza para mejorarlo. Usted, que al parecer es un Caballero de la Democracia, debería también partirse la cara para que alguien como yo pueda emitir una opinión como esta en un medio público. Sin embargo, mi opinión le molesta, y en el momento en que mi opinión le molesta, en vez de dar ideas para sacarme de mi error con argumentos sólidos, me ataca, cosa que le sitúa muy cerca de no tener razón.

En cuanto a “decirle a los demás cómo tienen que expresar su fe y de qué manera es un poco feo, y comparable a los que nos dicen cómo tenemos que entender nuestra sexualidad y de qué manera expresarla.” Sólo le puedo decir que la Iglesia Católica lleva toda su existencia diciéndome cómo tengo que entender mi sexualidad y de qué manera la tengo que expresar, por lo tanto, búsquese un ejemplo mejor y menos jocoso, si es tan amable.

Tampoco el resto de los ejemplos que me pone me sirven de gran cosa, sobre todo porque no tienen nada que ver ni por asomo con el tema que yo trato en mi artículo, pero no le culpo, lo cierto es que el espectáculo de la Semana Santa es único en su género, y difícilmente se puede comparar a ningún otro que conozcamos. Si acaso, yo la compararía con el autobús del Real Madrid tocando el claxon continuamente y pasando por la Calle Ancha, con todo cerrado al tráfico, durante diez días seguidos. Sí, esa me parece mejor comparación. ¿Le parecería a usted agradable y feliz que los que no tenemos ningún amor particular por el fútbol, soportásemos eso?. A mí eso me parecería una falta de respeto a la ciudadanía, ya ve qué fascista me pongo. Pero peor aún es que le parezca feo si me quejo.

Y por último, hablar de democracia, de intolerancia, de fascismos o de tonillos de superioridad en las mismas barbas de la Iglesia Católica me resulta una paradoja de premio nobel. De todos modos, valoro mucho su bravura y su candor inocente, tratando de defender lo indefendible. Sobre los hombros de gente noble y honrada como usted llevan otros dos mil años haciendo su triste negocio. Un fuerte abrazo, señor aquiles, y no se enfade conmigo, por favor, yo sólo soy una mujer consecuente con sus ideas, igual que usted.

   Nombre  Gatopardo         E-mail  gatopardoblog@gmail.com       Fecha  05-04-2005

Pero vamos a ver: ¿ustedes soportarían estoicamente que durante una semana cortáramos las calles con manifestaciones de fervor los que somos desnudistas? ¿Verdad que les parecería que nuestro derecho podemos ejercerlo donde no interfiramos con quienes no son de nuestra opinión? 

Pues eso: en privado, con toda la libertad , pero en los recintos habilitados para los que sean de su opinión. 

Un amigo negro américano, que vino a visitarme, se quedó blanco de espanto viendo los encapirotados y musitó: ¡El Ku-Kus-Klan! Y yo pensé que por lo menos en América arriesgan la cárcel los encapuchados, mientras que aquí incordian con total impunidad. 

Y ya me dirán en qué parte del Evangelio Jesús instruyó a sus seguidores sobre las manifestaciones de la fé conmemorativas de su pasión y muerte que incluye lanzamiento de caramelos para escalabrar a quien pase.

   Nombre  Pronobis         E-mail  prono@infiernillo.kon       Fecha  06-04-2005

No iba desencaminado el amigo americano de Gatopardo. El parecido con el KKK no sólo se da en las apariencias. 

El capirote de KKK viene de donde viene. 

En el S. XVI y XVII los participantes en ceremonias católicas en España, usaban capirote porque terminaban la fiesta en muchos casos quemando casas de judíos y había que esconderse. 

Las procesiones hoy en España son puro folklore, cuyos orígenes desconocen la inmensa mayoría de los que participan. Más vale por tanto no darles motivo para conocerlo. 

Sobre la cutrez tétrica de la estética procesional, más vale dejarlos, porque si se ponen contentos y cantarines, llegarán a otra cosa que ya está inventada y que es mucho peor: las tunas. 

Y más vale también dejarlos que hagan sus desfiles en la calle y aguantarlos una semana al año. Igual si se lo niegas, piden que el folklore de la pasión se introduzca en el sistema de educación como asignatura evaluable. Y con el blandipolítico patrio, perdíamos. Seguro.

   Nombre  aquiles_gardey         E-mail  a@quil.es       Fecha  07-04-2005

Estimada Aswad: Da usted por sentadas varias cosas que no se desprenden de mi crítica anterior. Que yo haya salido aquí a defender a capa y espada a la iglesia católica (no tengo tanto tiempo libre jeje). Y que yo haya salido aquí a defender la semana santa(que ya le dije, me parece como poco una parodia machega). Por eso no entiendo que me diga que más intolerante que usted se pone muchas veces la iglesia con sus cosas. Pues claro, por eso precisamente le ponía el ejemplo de la sexualidad y la iglesia, porque me parecía un clamoroso ejemplo de intransigencia. Pero piense bien que los que salen a la calle a hacer eso que a usted y a mí nos parece ridículo (otra cosa en la que estamos de acuerdo) lo hacen porque les da la gana y además son bastantes, y que los demás qué le vamos a hacer, tendremos que soportarlo porque también eso es ser ciudadano. A mí por ejemplo me gustaría tomar otras medidas tan racionales y provechosas como la suya como por ejemplo:
 -prohibir la circulación en coche y obligar a circular en bicicleta. 
-limitar la cantidad de basura que uno puede producir. 
-limitar la apertura de grandes superficies.
Y así podríamos seguir interminablente, pero lo máximo que puedo hacer es tratar de convencer a los demás (y a mí mismo también) de que hay que coger menos el coche, comprar las cosas en el tendero de al lado en vez de en carrefour, reutilizar bolsas de plástico... no puedo imponer a los demás mis convicciones por sanas que sean para ellos y para todos. Tendrá que ser la ciudad y la sociedad la que vaya madurando y nosotros los que trabajemos por ese proceso, pero desde el respeto, el civismo, y la tolerancia, y casi la humildad, diría yo. Y de momento, qué le vamos a hacer, hacernos a la idea de que vivimos en una sociedad futbolera, botellonera, ruidosa y (a veces) católica.

   Nombre  Aswad         E-mail  laviejaaswad@hotmail.com       Fecha  08-04-2005

Estimado señor aquiles:

 Ah, vamos, ya me he enterado, sí. Perdone mi torpeza, estaba equivocada. Aquí resulta que los dos estamos de acuerdo, y en realidad el problema surge cuando yo digo en público lo que usted piensa en privado. Ah, bueno. Hombre, está claro que mi poder sobre las masas y mi carisma son más bien chicos, y poco va a variar la semana santa ni otros desbarajustes católicos porque yo me oponga desde una página web y si la Iglesia pudo machacar al comunismo figúrese conmigo lo que puede hacer, que no levanto dos palmos de la mierda. En ese sentido no tema, mis quejas, fundadas o no, no sirven para nada. ¿O sí? ¿Quejarse sirve? ¿Sirve si usted se inventa la plataforma contra los coches? Yo digo que sí. Yo digo que quejarse sirve, yo digo que manifestarse por la calle sirve, yo digo que oponerse a la barbarie es el primer poder del pueblo y el verdadero poder aunque nos lo hayan querido quitar tantas veces, yo digo que cuando la gente se pone de acuerdo y se queja contra algo, eso mueve ficha, eso cambia las cosas. Yo digo que sí, porque soy una imbécil ilusa quizás, y yo sola no voy a matar ningún monstruo, pero puedo desde aquí dar mi punto de vista, y quizá otros están de acuerdo, y quizá son muchos o muchísimos los que están de acuerdo, y quizá eso con el tiempo sirva para cambiar las cosas, o no, pero me quejo porque puedo, y porque debo, y porque no me da la gana callarme, y porque pienso que parte del poder que tiene todavía la Iglesia Católica viene de callarse, viene de que la gente se casa por la Iglesia aunque no cree en ese rito, viene de que la gente bautiza a sus hijos aunque le parece una fanfarria innecesaria, y con todo ese callarse se extienden largos listados de millones y millones de católicos en el mundo, listados mentirosos, listados que se nutren de católicos que no lo son, pero que siguen dándole al monstruo el poder con su silencio y su dejarse llevar.

   Nombre  aquiles gardey         E-mail  estoesto@doami.gos       Fecha  09-04-2005

Estimada Aswad: como me da la impresión de que malentiende a propósito mis opiniones creo que llega la hora de abandonar el debate. Mi única intención era tratar de marcar la diferencia entre la crítica saludable, la contestación lícita y la intolerancia. Que la Iglesia se merezca o no críticas insalubres y contestaciones ilícitas puede ser apasionante tema de debate. Por lo demás, se lo aseguro, yo no me apuntaría nunca a ninguna plataforma cuyo objetivo fuese prohibirle a la gente circular en coche, a pesar de estar convencido de que lo usamos demasiado y de que Albacete está imposible. Este era el matiz que trataba de hacerle ver. 

Por otra parte cuando usted habla de Iglesia piensa en curas, obispos y sanguinarios cardenales, pero no quiere darse cuenta de que a las procesiones van nuestras vecinas, sobrinos, mecánicos, enfermeras y tenderos. Yo por mi parte le reitero mi invitación al respeto (usted dice que cree en las manifestaciones y en salir a la calle, pero precisamente seguido de denostar con muy poco estilo las manifestaciones callejeras de fe popular). A mí me importan un pepino las procesiones y los nazarenos, lo digo en público y en privado, pero creo que su artículo intenta ridiculizar con zafiedad y poco ingenio una manifestación popular, cuya naturaleza yo ni siquiera cuestiono. Simplemente intento hacerle ver que eso a mucha gente, le gusta, lo vive y lo siente. Que en su calle haya ruido una semana al año por motivos folclóricos no me parece motivo para tanta furia incontenida. Busque otros objetivos y sobre todo, mejore su puntería.

   Nombre  Aswad         E-mail  laviejaaswad@hotmail.com       Fecha  09-04-2005

Estimado señor aquiles:

Mi artículo no habla de prohibir, ni de asesinar católicos, ni de machacar cleros. Mi artículo habla de mejorar y relanzar un espectáculo público, al margen de las razones religiosas que lo impulsan. Me voy a quedar sin saber por qué mis propuestas son intolerantes, ya que abandona usted el debate. Quizá si en septiembre se me ocurre lanzar un artículo dando mi opinión sobre la Feria y sobre cómo creo que se podría mejorar, volveré a caer en la intolerancia más terrible, puesto que parece que no sé criticar sin ofender, o bien para usted toda crítica es ofensiva.

Sin embargo, mi intención era aislar el sentido religioso del sentido teatral de la semana santa, y hablar sobre este último constructivamente, aunque usted insiste en atacarme sobre el primero y en creer que en el fondo de todo este asunto hay iglesias ardiendo y cabezas de santos rebanadas.

Nuestras vecinas, sobrinos, mecánicos, enfermeras y tenderos, cuando terminan de ver una procesión, comentan entre ellos que ha sido demasiado larga, que les duelen los pies y que tal o cual cofradía llevaba demasiados nazarenos. Eso ocurre porque el espectáculo tiene graves carencias y defectos. No creo que ponerlas por escrito y aconsejar algunos cambios sea una falta de respeto a nadie, más bien todo lo contrario.

Un abrazo.

   Nombre  Johny Quitar         E-mail  x@hotmail.com       Fecha  10-04-2005

El corte de calles principales de Albacete durante un tiempo y una repercusión un tanto larga, como es 4 ó 7 días, no me parece muy alagable, y, de forma especial, cuando el motivo de esos cortes proceden de una "empresa" o una asociación, si se prefiere que la llamemos así (la iglesia católica), proselitista en el mal sentido, desde la hipocresía, el despotismo y la manipulación de los datos. Decirle a Aquiles que la iglesia, a mi corto conocimiento, es la "empresa" (sí: Papa, cardenales, obispos, curas, etc..) que son los que deciden el bien y el mal, la recaudación y la inversión, el lavado de cerebro (dado que la fe es irracional y en consecuencia arbitraria) en la escuela pública, etc., y no los clientes (los que acatan o asumen los dogmas y consignas de turno, también llamados "creyentes"; nunca mejor ni más literalmente dicho).
Estando con Aquiles en que el prohibicionismo no ha exactamente lugar, sí que creo que debiera mirarse la moralidad, intenciones y datos fiscales de las asociaciones promotoras de estos importanes cortes y manifestaciones (sea la iglesia, los sindicatos o quien fuere) cuando estos cortes fueran tan prolongados como el tema que nos ocupa (no creo equiparables, por la duración/cantidad, actividades puntuales tales como las manchegas que usted cita. Respecto al lío que producen los partidos de fútbol no supone más que el libre tráfico de peatones conforme a la ley, es decir, por la acera (o por la calzada si van en coche). No es el mismo tema.
Por supuesto que la semana santa de Albacete no es más que folklore, no es ni religión, pero es que el catolicismo en España es, afortunadamente, más folklore y pandereta que realidad (aparte de las estadísticas de la gente folklóricamente bautizada, como casi todos lo estamos, sic). Lo que no quita para que las manifestaciones populares se inspeccionen y regulen (por esa regla de tres un linchamiento, sea en el lejano oeste o el el Ejido, serían también lícitas y libres manifestaciones populares). Y, siendo folklore tal cual esta semana santa, lo casi más triste del hecho es su cutrez, de ahí que sea completamente necesario y a tiempo el artículo de Aswad en el que no sólo plantea la licitud de tan extensiva "manifestación popular" (en su artículo precedente) sino que se centra en, al menos, alejar el cutrerio y la catetez de plástico de esta manifestación, alejada equidistantemente tanto del buen espectáculo como de la espiritualidad a que se refiere desde una óptica religiosa/asociacionista. En esta medida yo creo estar legitimado para opinar, porque soy 1) ciudadano 2) católico (por estar bautizado meramente) y además 3)cristiano/católico cultural (como lo somos la inmensa mayoría de los españoles). Y opino en la línea de Aswad, francamente.
No al prohibicionismo, pero tampoco al manierismo ni al "ancha es Castilla". No se encasquillen en sus posiciones, una cosa que esté bien.
Sobre las otras propuesta "civiles" de Aquiles si he de manifestar mi adhesión. Ciao.

   Nombre  Jorge         E-mail  asdrubal@hotmail.com       Fecha  15-04-2005

Estimada Ana: 

He leído su artículo y las contestaciones que ha hecho a alguien que no compartía tu opinión sobre la Semana Santa y las procesiones. 

De sobra sabe usted que le faltan lecturas. Lea un poco, por favor, antes de escribir. Y viaje también, escuche a la gente. No le vendrá mal. 

Le recuerdo que los tiempos de la quema de iglesias pasaron (1836 y 1936), a pesar de los intentos de este Gobierno por recuperar el clima guerracivilista. Su anticlericalismo es anacrónico y revela escasa originalidad en sus ideas. Y si su intención era provocar a los católicos o simplemente a aquellos que valoran el hecho religioso, sea cual sea, no lo ha conseguido. Hoy nadie se escandaliza de nada. 

Me despido aconsejándole que lea un poquito más, y no sólo los discurso de Durutti. 

Atentamente, Jorge.

   Nombre  Gatopardo         E-mail  gatopardoblog@gmail.com       Fecha  16-04-2005

Me gustaría saber qué habrá leído Jorge que le haya hecho creer que es algo digno de respeto la irrupción de gente disfrazada con capirotes, marchando al paso de una música deleznable, imponiendo molestias, caramelazos, y una exhibición grotesca de lo que debería ser religiosidad y espiritualidad con imágenes que tienen un lugar de culto apropiado en las iglesias, y no en la calle. Y nadie habla de quemar iglesias salvo los que han rentabilizado aquellos tristes sucesos para imponernos sus ritos en un trágala repugnante para quienes no comulgamos con ellos.

   Nombre  Yanira         E-mail  chixarrera2003@hotmail.com       Fecha  10-04-2007

A mí también me gustaría saber qué es lo que ha entendido el Sr. Jorge al leer este artículo, pues lo que él explica no es lo mismo que yo he leído. Se habla de propuestas para armonizar toda la parafernalia tradicional de semana santa, para quitarle todo el áurea tétrica que se mete hasta el zancajo. Yo no he leído nada de quemar iglesias. Menos mal que por aquí ha llovido, y cómo ha llovido señores, cuatro días de vacaciones sin tonterías de celebración de muerte y resurrección, vivan las copas, los porros y la juerga en su debido sitio, aunque viendo esta tradición, ya les vale haber prohibido el botellón, ahí sí que no vamos con tambores, las botellas hacen menos ruido.

   Nombre  miguelina         E-mail  miguelita2007@hotmail.com       Fecha  10-04-2007

Querida y entrañable Aswad:
Me fascina tu candor, tu ingenuidad y tus ganas de llamar la atención, de escandalizar al personal. En verdad que eres un personajillo entrañable, casi como un osete de peluche que trata de patalear en medio de la rabieta social gritando: Miradme! ¡Yo digo cosas que nadie dice! ¡Yo tengo la última palabra! ¡Poseo la verdad absoluta! Con todos mis respetos, señorita, usted solo dice chorradas. Es más, el debate sobre la semana santa me parece una pérdida de tiempo y sus razones aún más. No intentaré rebatirla, ¿para qué? ¿para que me salga usted con sus razones de verdad verdadera?
Un consejo, amiga: salga, encuentre amigos (o amigas), beba un poco por ahí, váyase al carnaval de Río, lea y vea mundo (ya lo ha dicho alguien antes), porque lo que le falta es mirarse un poquito menos el ombligo y ver más mundo, conocer gente y ser un poquito más abierta. Trate de curarse ese complejo de inferioridad (y por favor, no lo haga con más orgullo, que le sobra)

   Nombre  Sg. Pepo         E-mail  sgpepo@hotmail.com       Fecha  10-04-2007

Muy bien por Aswad, sí señora, una una voz con ideas propias y coherentes, en estos tiempos en los que nos dejamos llevar por la marubanta de las cosas que son así porque sí, porque nadie se las plantea -ni toma- en serio. Y luego al oposición -no hablo de política- con mentes que no saben más que criticar personas o ideas, pero que son incapaces de mejorar o de construir nada, ni tan sólo teóricamente. Bravo por la inteligencia y los contenidos, carisima Aswad.

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