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Las bibliotecas y el dinero
por Juan
Prieto
Técnico
de la Biblioteca Pública de Albacete y miembro de ABIBA
(Asociación
de Bibliotecarios de Albacete)
Bajan
las aguas bastante revueltas en el mundo de las bibliotecas
españolas desde hace unos meses. El revuelo está provocado por la
intención de las sociedades que gestionan los derechos de los
autores de cobrar por los préstamos que realizamos en las
bibliotecas.
Dicho
así, de sopetón, a muchos de los que están leyendo estas líneas
les puede parecer una iniciativa inviable o, lo que es peor, que es
una cuestión puramente profesional que difícilmente va a afectar a
los ciudadanos de a pié. No lo percibimos así los bibliotecarios,
y más cuando conocemos cómo se las gastan estos señores de
las sociedades de gestión cuando tienen la ley de su parte.
Me
gustaría no resultar aburrido citando leyes y normativa europea
pero es inevitable hablar de ellas, aunque sea de forma somera, para
intentar desentrañar esta maraña en la que se ha convertido
la relación entre la propiedad intelectual y el acceso
libre y gratuito a la cultura, precepto constitucional
representado en este caso por las bibliotecas.
Para
los profanos hay que indicar que la señal de alarma surgió con el
expediente que la Unión Europea ha abierto a España por no
establecer una remuneración equitativa a los autores por el
préstamo público de sus obras. Recordemos que la actual Ley de
Propiedad Intelectual española de 1996, que surge como
transposición de la normativa europea, concretamente de la
Directiva 92/100, exime a las bibliotecas, hemerotecas, archivos,
museos, etc., del pago de cualquier tipo de remuneración a los
titulares de derechos por los préstamos públicos que se
realicen.
Era
tan evidente que había surgido un conflicto entre las dos
legislaciones que el anterior gobierno de España ya estaba
preparando una reforma de la legislación de la propiedad
intelectual que le evitase la regañina de la Unión Europea
o, lo que es peor, la sanción del Tribunal de Justicia europeo,
como le ha ocurrido a Bélgica. No sabemos muy bien cual será la
posición del nuevo gobierno de Zapatero pero quienes sí se han
hecho ya notar y han expresado sus posturas han sido los
responsables de CEDRO (Centro Español de Servicios Reprográficos)
al reivindicar la remuneración por el préstamo realizado en las
bibliotecas.
Por
una vez los bibliotecarios hemos reaccionado con presteza y
ya se han articulado grupos de trabajo que recojan las iniciativas y
los esfuerzos de todos los colectivos bibliotecarios del país, que
tradicionalmente han estado disgregados, para ofrecer una postura
única, consensuada, que sirva para informar a nuestros usuarios y a
los responsables políticos de las consecuencias que el pago por
préstamo acarrearía.
Iniciativas
como las Jornadas contra el pago en bibliotecas, organizadas
por la Biblioteca Pública de Guadalajara los pasados 20 y 21 de
febrero sirvieron para dar a conocer el trabajo que ya venía
realizando el Grupo de Bibliotecas y Propiedad Intelectual de
FESABID (Federación Españolas de Sociedades de Archivística,
Biblioteconomía, Documentación y Museística). También conocimos
el Manifiesto en Defensa del Préstamo Público elaborada por AVEI (Associació
Valenciana d'Especialistes en Informació) que ha sido utilizado
como modelo por diversas asociaciones profesionales para dar a
conocer su postura a los diferentes colectivos de su entorno.
Estas
Jornadas de Guadalajara también han servido para organizar grupos
de trabajo que realicen actividades concretas. El día 22 de abril
está previsto rodear la Biblioteca Nacional de Madrid con una
cadena humana formada por bibliotecarios, librero, autores,
usuarios... Otras bibliotecas no realizarán préstamos el día
23 de abril, el Día del Libro, dedicando su actividad a concienciar
a sus usuarios sobre las consecuencias del pago. Otras, por el
contrario, harán huelga a la japonesa, permitirán sacar en
préstamo el doble de material que habitualmente se permite.
También está previsto recogida de firmas para presentar al Defensor
del Pueblo, entrega de octavillas y marcapáginas, cartas y
manifiestos a los medios de comunicación, colocación de pancartas
y otras muchas y variadas que cada biblioteca tenga previsto
realizar de aquí al Día del Libro, que pretendemos que sea el
momento en el que nuestro mensaje tenga mayor repercusión.
Los
manifiestos que estos días se están difundiendo por toda España
inciden en la idea de que el pago de un canon a las sociedades que
gestionan los derechos de los autores redundarán en un grave
perjuicio para las colecciones y para los usuarios. No nos
engañemos. Si las bibliotecas asumen el pago de este canon, el
dinero tendrá que salir de los gastos destinados a las colecciones.
Si las bibliotecas deciden no recortar sus ya escuálidos
presupuestos, tendrán que revertir el pago del canon a los
usuarios.
Ninguna
de las dos alternativas nos auguran un futuro halagüeño. Las
bibliotecas han experimentado en estos últimos años un crecimiento
espectacular que ha permitido que más ciudadanos se hayan acercado
a nuestros servicios encontrándolos más atrayentes y más
adecuados a sus necesidades. ¿Pensaríamos en un futuro en el que
no nos sea rentable buscar más usuarios o intentar conseguir más
préstamos porque no podríamos asumir el pago del canon?.
En
esta página de ALBACETELITERARIO.COM se habla de libros y colaboran
muchos autores. De ninguna manera deben pensar que estamos en contra
de ellos y de sus legítimos derechos. Pero la biblioteca no es
un supermercado, nosotros no negociamos con la cultura. Al
revés, para nosotros los autores locales son especies protegidas,
si se me perdona el símil. Ya sabéis todos que en la biblioteca
tenéis vuestra casa, conservamos vuestro trabajo, que constituye
el acervo de nuestra comunidad, lo difundimos y, a veces, hasta
lo compramos. ¿Cuántas veces tenemos que pagar por un libro que ya
está pagado?. ¿Os imagináis un impuesto por prestar un libro a
un amigo?.
Los
legisladores, los gestores de derechos nos dirán que en Europa las
bibliotecas ya pagan el canon, pero desconocen que nuestra
situación, la bibliotecaria, no es equiparable a la europea. Los
gastos para adquisiciones en países como Gran Bretaña, Francia o
Alemania multiplican por 4 ó 5 a la media española por lo que el
efecto del canon es inferior al que se puede producir en España.
Sobre
todo el impacto puede ser notable en las bibliotecas del mundo
rural y en las capas de la sociedad que tengan menos recursos.
Nosotros siempre hemos considerado la biblioteca como un servicio
público y en estos ámbitos y para estas personas existen pocas
alternativas a las que ofrece la biblioteca.
Como
no quiero ser pesimista tal vez sea el momento de animar a todos a
que se acerquen por las bibliotecas. Seguro que encuentran algo
acorde con sus gustos o con sus intereses. Vengan y aprovechen
estos días, lean mucho, vean muchas películas, escuchen mucha
música y, traigan a sus niños y a sus padres. A lo peor es la
última vez que lo hacen gratis.
Abril
2004 |