De las bondades de conocerse, aunque sea un poco y nos llevemos mal

   por Luis E. Cauqui

Lo hemos contado muchas veces, casi todos los que estuvimos por allí, en aquellos días.

En realidad, es menos de lo que parece. Sobre todo ahora, que existe internet y que todo en general va más rápido. No es que me vaya a poner en plan abuelo cebolleta, es que cuando no había internet, pues no existían las comunidades de IRC, ni los foros, ni las webs temáticas como esta; todos ellos sitios en los que uno puede encontrar, fácilmente y sin moverse de su casa, gente más o menos afín a un tema que le interese.

Entonces, las cosas se hacían por carta o por teléfono, y normalmente en papel. Si tú escribías algo y querías que alguien lo leyera, lo tenías que imprimir y sacar copias. Era la única manera. Nada de mandar un e-mail con un poema, ni de colgar un texto en una web. Y si querías formar parte de una comunidad tenías que presentarte físicamente, y eso implicaba que: a)el resto de gente estuviese cerca de donde tú vivías y b) que llegases a contactar de alguna manera con ese resto de gente, si es que existía.

Básicamente, fue divertido, como espero que sea Albacete Literario, y eso ya es bastante. Pero también sirvió para otras cosas. De entrada para que todos nos sintiéramos arropados, es decir, para que viéramos que había otra gente, de nuestra edad, que se dedicaba a lo mismo que nosotros y con la que podíamos hablar de las cosas que nos interesaban. Además, y esto quizá sea lo más importante, nos enriqueció como escritores, porque allí había autores de todos los palos, desde los más líricos y estirados, hasta los más realistas y cínicos. En fin, crisol de estilos, que dicen los horteras.

Otra de las consecuencias de aquello fue que la revista a fotocopias que servía de tarjeta de presentación de cada grupo (en el momento de juntarnos ninguna pasaba prácticamente del primer número) no desapareciese por la desidia y la falta de interés. Allí, todos encontramos a nuestro público, aunque fuese reducido, y eso resultó fundamental para seguir en la brecha.

Estoy hablando de la Coordinadora de Revistas Culturales, una institución informal y sin jerarquía, ni cuotas, ni estatutos, que reunió, en 1994, en los salones del Ateneo primero y, cuando nos echaron, en las mesas del bar Triana, a un buen grupo de jovencísimos escritores, editores, dibujantes, etc., de Albacete. ¿Cuál era el objetivo de la Coordinadora? Ninguno, en realidad. ¿Cuáles fueron sus actividades? Aparte de reunirse los sábados por la tarde, nada de nada. Entonces, ¿a santo de qué viene todo esto? Bueno, Albacete Literario, de alguna manera, revive el espíritu de aquello (no en vano Miguel Ángel Aguilar y Aswad estaban allí en 1994): un espacio, esta vez en internet, sin ateneos ni trianas, en el que los autores locales tienen presencia y donde surgen propuestas, críticas, puyazos anónimos y demás cañonazos de energía, que animan el cotarro.

Ángel Aguilar, el mes pasado, hacía un llamamiento a la paz mundial entre poetas, y la verdad es que eso estaría muy bien. Pero yo me conformo con que nos conozcamos, y Albacete Literario es una buena idea para eso.

Así que parafraseando el manifiesto de la Coordinadora de Revistas Culturales de Albacete: ¡No os quedéis solos!

 

*(Si el director me lo permite, incluiré el manifiesto fundacional, para nostálgicos y curiosos, que la Coordinadora de Revistas Culturales de Albacete, en su primera y única acción pública y verdaderamente coordinada, redactó y distribuyó a los medios de comunicación locales. Es una auténtica joya para coleccionistas.)


Reunidos los representantes de las revistas culturales

ALMENARA
AÑO 1
ASURIA
AVENTIS
DESDE EL INFIERNO
MANICÓMIC
MANUSCRITOS
MINAMI
M&G
NO IMAGINAR
PANICÓMIC
TOMAR CAFÉ

el día 8 de Enero de 1994 acuerdan constituir la

COORDINADORA DE REVISTAS CULTURALES DE ALBACETE.

Esta Coordinadora de Revistas Culturales nace con el objetivo de servir como plataforma de lanzamiento de las revistas que la integran y de todas aquellas revistas que quieran incorporarse. Y para promover la cultura en Albacete y contactar con gente de objetivos similares a los nuestros en el resto de la península.

La Coordinadora de Revistas Culturales es un punto de reunión de la gente que trabaja en la cultura en nuestra ciudad.

La Coordinadora de Revistas Culturales nace para facilitar el intercambio y la difusión de ideas y trabajos, y la colaboración entre sus miembros y todos aquellos interesados en la creación cultural.

La Coordinadora de Revistas Culturales está abierta a todos los trabajadores de la cultura.

¡No os quedéis solos!

Las primeras actividades planteadas por la Coordinadora de Revistas Culturales de Albacete son:

a) Para los días 18, 19 y 20 de Febrero la Coordinadora organizará en el Ateneo de nuestra ciudad una serie de actividades culturales (conferencias, exposición de los originales de las distintas revistas y sus dibujantes, etc...) que finalizarán con una mesa redonda entre los miembros de las distintas publicaciones que componen nuestra organización.

b) La Coordinadora proyecta también editar una antología de poetas y dibujantes albaceteños que será difundida a nivel nacional y que aparecerá en los próximos meses.

COORDINADORA DE REVISTAS CULTURALES DE ALBACETE

APARTADO DE CORREOS 1124

ALBACETE

 


Enero 2004


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   Nombre Aswad       E-mail laviejaaswad@hotmail.com        Fecha 15-05-2004
Muchas gracias, Luis, por sacar la foto de la abuelilla Coordinadora aquí. Me gustan mucho las historias de cuando éramos jóvenes, y matábamos al enemigo con una mirada, y los fanzines eran las mejores publicaciones del mundo. Me gustan las historias de cuando estábamos unidos. Yo no puedo ser nada objetiva con este tema, en la Coordinadora me dejé mis mejores y peores años, en la Coordinadora encontré a todos los amigos de mi vida (mis amigos actuales siguen siendo ex-coordinados), grandes amigos, sin los cuales yo no estaría aquí y mi vida hubiera sido otra cosa muy distinta.
En la Coordinadora encontré admiración, respeto, cariño, apoyo para seguir escribiendo, interés por lo que yo escribía (por primera vez), en la Coordinadora tuve un nombre y un hueco, tuve referencias poéticas a las que ceñirme, tuve referencias humanas de las que aprender. Fue mi mundo, mi casa, mi familia, durante una etapa en la que carecía de todas esas cosas. Yo no puedo ser objetiva con la Coordinadora, porque todavía a veces veo la foto en el salón del ateneo, o aquella otra en Los Jardinillos, o aquel número especial de La Negra en aquella cena especial, y se me caen las lágrimas, esa es la verdad. Y todavía sonrío por el tráfico de información sobre copisterías baratas, y la competencia por la calidad del negro de las ilustraciones fotocopiadas, y por la grapadora grande, y mi fanzine tiene más páginas que el tuyo, y este ilustrador siempre entrega tarde, y tengo unas ideas gráficas bastante buenas...
La Coordinadora fue mi madre poética, allí empecé a aprender y a sentir la poesía de verdad, allí me descubrí a mí misma, como persona y como artista, porque entre todos vosotros yo descubría mejor quién era. Jamás la enterraré, es lo más importante que me ha pasado en la vida, y lo más brillante, y lo más decisivo. Y vosotros sois todavía el hombre de mi vida, igual que entonces, y aunque estemos lejos, o enfrentados a veces, yo sigo guardando por todos los coordinados el mismo respeto y la misma admiración, la misma devoción. Por todos y cada uno. Y sigo esperando que un día podamos sentarnos todos a la misma mesa, a mirarnos las canas y a recordarnos que hay abrazos que no se pueden romper. Quizá, algún día. Mis queridos coordinados...

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