Una prédica (con perdón)
  
por Ángel Javier Aguilar Bañón

Decía  Pessoa que la poesía era para él su peculiar manera de estar solo. Vale, lo entiendo, yo cuando escribo también necesito estar solo, pero mis poemas no surgirían nunca si no hubiera buena compañía a mi alrededor. El momento del chispazo, en el que “me viene” el poema, siempre es de impregnación, incluso de disolución, en la persona amada, en las personas amadas, en la naturaleza. Yo no concibo la poesía en soledad. Tampoco la concibo como un “medio para”; es un fin en sí misma, sirve, es cierto, para tomar conciencia, para dejar de pensar, para respirarse con el mundo, para curar y para ser amoral; pero no creo que se deje utilizar de buena forma para fines ajenos a su insubordinada belleza. Por eso creo en lo que nos decía hace poco el maravilloso poeta Juan Antonio González Iglesias: “La poesía no es literatura”.

¿A qué cuento viene todo esto? Os lo explico ahora mismo. Horacio hablaba de la raza irritable de los poetas (“Genus irritabile vatum”). O sea que esto de mosquearse unos con otros y de “ser yo porque me opongo a ti” parece que viene de lejos. Si los actores trabajan con su cuerpo y ya son rarillos, ¿qué se puede esperar de nosotros, que trabajamos con afectos y con nuestra alma? Ya decía Platón, que por cierto nos echaba de su República, que no somos de fiar.  Y a veces parecemos empeñados en darle la razón, en tirarnos a dar unos a otros. Esto de reírse del grupo de más edad, o del grupo de enfrente, parece un comportamiento especialmente diseñado para nosotros. Y yo no estoy de acuerdo. “Yo quiero deciros que estamos todos juntos”, me encanta ese verso de Jaime Gil de Biedma.

Los científicos han probado (los científicos, no sé si os habéis fijado, siempre comprueban luego lo que nosotros ya sabíamos) que la vida funciona con sinergias y no con competencias, y que el espermatozoide que llega al óvulo y lo fecunda lleva consigo todo el ánimo que sus compas le han dado, y que no hay codazos en la carrera sino relevos.  Yo no puedo sino alegrarme de corazón de los premios de Mercedes Díaz, de Matías y de Luis Escribano. Podré estar más cerca o más lejos de su manera de escribir, pero son buscadores, como yo, y son hermanos en esta ocupación que te totaliza y sensibiliza de una manera especial.

Para bien o para mal  mi generación ha sido descuidada, salvo excepciones, con los premios. Y yo creo que están bien si bien se toman, que dan energía y movimiento, que ayudan a uno a tirar por el monte. Además son muy difíciles de obtener, que supongo que sabéis cómo está el patio. Y meter cabeza da luego más oportunidades de publicar y de más premios. Yo me alegro cada vez que oigo por ahí noticias de alguien de por aquí, noto que algo me toca, como, pongamos un símil feliz, como cuando el Albacete Balompié asciende a los cielos de la primera división, vamos. Y es que el panorama poético de Albacete no podría ser más rico y de más calidad, estamos, seguro en primera división, con premios o sin ellos. La prueba es que a pesar de los esfuerzos de mi amigo Arturo Tendero de meter en un grueso y muy cuidado volumen, a toda la gente joven que escribe con calidad en Albacete, aún tuvo que dejar fuera a unos cuantos.

Así que propongo cambiar el “Genus irritabile vatum” de Horacio por el lema de los ajedrecistas (otros rarillos, os lo aseguro) que dice con más voluntad que resultados: “Gens una sumus”. Somos uno, una forma de ser, aceptemos y amemos nuestra vulnerabilidad, que tal y como anda el mundo yo creo que es una cualidad. Apoyémonos, y perdonar si parezco cursi: sigamos creyendo en el amor, que es una apostasía sagrada de la que tenemos que seguir siendo los sacerdotes. Juntémonos hasta la promiscuidad, que al fin y al cabo ya lo dice Goytisolo: “Así son pues los poetas/ las viejas prostitutas de la historia”

Pues eso: id con Dios, hermanos.

 

Enero 2004


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   Nombre javi Esteve       E-mail ooo@ooo.uk        Fecha 22-01-2004
Me parece muy positiva tu opinión, y creo que das en la clave cuando hablas de que la poesía "no creo que se deje utilizar de buena forma para fines ajenos a su insubordinada belleza", porque esa es un abuena asignatura pendiente, porque me parece más un deseo muy deseable que una realidad. Demasiadas veces la poesía no e smás que un instrumento de ego y de tristes medradores, en cuyas manos las poesía no es más que un arma arrojadiza de turno como podrían haber elegido otra cualquiera.Y uno a veces no sabe cómo separar el grano de la paja, y eso es especialmente triste al hablar de algo tan bello como la poesía.
También sobre lo de que "los premios están bien si bien se toman" yo lo tomaría en un sentido literal, a mí me parece que los premios están bien si bien es como se reciben, y no por enchufe o por ser famoso, lo cual no es una manera nada dificl de obtener premios, tan sólo un poco de arribismo y un nada de conciencia, jajaja. Pero por todo lo demás tu artículo me parece estupendo y muy positivo y creativo, ójala se sigan tus propuestas en el mundo del arte en general, además de en la poesía. Y un grano no hace granero pero ayuda al compañero, así que ánimo y gracias por tus palabras, que yo creo que nos pueden valer a todos los interesados en estas cosas. Salu2
   Nombre León       E-mail leonmp@ono.com        Fecha 11-09-2004
Todo eso es positivo y la actitud de cualquiera medianamente sano. Pero es una cuestión de límites. ¿O debe ser en tu criterio ilimitado?. Si es así, no estoy de acuerdo. Y me explico. Para llegar a esos limites debemos situarnos en casos no del todo infrecuentes.Por ejemplo: Un bobo que ha mal leído cuatro libros dice sus boberías arrogante y agresivamente, un malababa te agrede porque es un malababa, un lameculos del poder y el figureo manipula para hacerte daño y de paso beneficiarse con ello, etc. ¿Qué haces?, ¿le dices que no pasa nada y todos somos uno?. Yo, por mi parte, ya me guardaré de ser ni uno ni medio con esos tipos y esos talantes. Nos conocemos hace tiempo y se que sabes nos han intentado imponer en nuestras cosas personas por la fuerza del dinero, que nos han boicoteado libros con ediciones vergonzosas y alevosas de forma premeditada, que nos han denigrado públicamente porque no hemos aceptado las normas de "cuadra" de los paranoicos lameculillos del "podercete" literario local, que alguno de ellos ha llegado incluso a llamarnos por teléfono a casa a deshoras para insultarnos por incomprensibles razones, que algún paisano nuestro se afana y deleita en denigrarnos ante poetas foráneos, que a tí mismo te han puteado e insultado con la edición y distribución de un libro tan bueno como Libro del Agua, sin ir más lejos... 
Yo no soy uno con esa gente, igual que no soy uno con los fascistas, ni con los violentos (valga la redundancia), ni con los engreídos, ni con los desleales... No digo yo que paredón, pero mandarlos sonoramente a tomar por culo, es un acto de justicia (y de descanso).
Tu sabes que en nuestro grupo de amigos poetas nos llamamos habitual y cariñosamente entre nosotros "hermano". Pero eso hay que ganárselo. A quien no sólo no se lo gana, sino que se esfuerza en lo contrario, ¿cómo le voy a llamar "hermano"?. Sabes además que no es nada de "capillas", tenemos muy buenos amigos desde poetas que ya murieron en la ancianidad, hasta jovencísimos que comienzan a escribir y leer sus primeros versos. Se lo han ganado. Juntos nos lo hemos ganado. Otros no lo conseguirán nunca. Los miserables no los quiero de hermanos. Eso sí, por fortuna son pocos. Y por último dos cosas: los rifirafes entre poetas por sus obras son algo ridículo y no hay que hacer caso, máxime si son muy jóvenes, porque eso, a veces, va con la edad y el proceso de crecimiento y luego se pasa. Segunda: si el rifirafe tiene ingenio y gracia, puede ser divertido, y " no pasa ná".
Última: Si lo que te digo no te acaba de convencer, pregúntale al poeta Carlos Blanc (un hombre,como tu sabes, no precisamente violento) , cómo se sintió después de mandar a tomar por el culo, sonoramente, vigorosamente y en público a uno de los más señalados capullos del mundillo lieterario local. Higiene pura.
Otra: ¿Recuerdas lo que hicimos con el dinero la primera vez (y casi la única) que nos pagaron un recital a los de La Confitería?. En efecto, invitamos a cenar a un grupo de poetas jóvenes que por entonces comenzaban a editar un revista; Isla Desnuda. Ahora somos "hermanos". ¿Recuerdas cómo nos pagaron hace mucho tiempo en una revista a la que ofrecimos nuestro entusiasmo adolescente?, ¿cómo va a ser lo mismo?.Que sean uno con su prima la del pueblo.
Saludos hermano.
León.
   Nombre José Manuel Martínez Sánchez       E-mail jmjosnop@yahoo.es       Fecha 17-09-2004
El gran defecto del poeta es su egoísmo. Siempre lo he pensado, desde que comencé a reunirme con un grupo de poetas -hace unos años- para recitar nuestros versos y apenas escuchaban los versos de sus colegas sino que esperaban ansiosos el momento de su lectura, el momento de escucharse a sí mismos y de ser halagados por los otros poetas. Poco les importaba sinceramente lo que escribiese su falso o leal cómplice. El mundo de la poesía -sobre todo ahora- es un mundo donde los lectores de poesía son los propios poetas. ¿Y qué sucede? Que la mayoría de las veces -o casi todas- leen a sus contemporáneos no para experimentar el placer de la lectura poética sino para comparar, menospreciar, rebajar o intentar superar lo ajeno. Ese es el egoísmo del poeta que escribe desde la soledad. Esa soledad yo no la atribuyo al 'beatus ille' -que es la verdadera soledad- sino a la incapacidad del poeta de sentir una seguridad consigo mismo: y su obra se convierte en un ejercicio de rencor y de revancha inconsciente con el mundo. Es necesario que los poetas dejen de una vez de sentirse poetas, o al menos, que acepten que hay dos clases de poetas: los que lo son sin más y los que ejercen esa profesión. Desgraciadamente a esta segunda clase pertenecen casi todos. Y el desarrollo de una profesión -en este siglo XXI más que nunca- consiste en competir con tus adversarios y derrotarlos usando los medios que estén a tu alcance. No importa que la profesión sea poeta, abogado, médico o albañil, todos son víctimas, supervivientes o servidores de esta sociedad caóticamente jerarquizada. Y el poeta profesional no es un ser alado y sagrado, es un hombre muy normal que vende sus sentimientos en papel. Yo -personalmente- no busco competir en esta profesión y aunque me obliguen a hacerlo me alejaré siempre y seguiré escribiendo para los que no se hacen llamar 'poetas', para aquellos que realmente creen en la palabra, para aquellos que quieran leerme a cambio de nada.
   Nombre EFE       E-mail EFE@EFE.com       Fecha 18-09-2004
A mí me parece, León Molina, que estás muy resentido y que tus palabras son fruto del resentimiento. Y que siempre son arrogantes e ignorantes aquellos que dicen cosas que no nos gustan, y hermanos los que nos dicen a todo que sí. Y que estoy de acuerdo contigo en el mamoneo institucional. Y que por qué te pones a decir todas estas cosas justo cuando sacas un libro. Y que mucho silencio y autocrítica es lo que nos hace falta a todos.
Insisto en que te veo muy resentido. Tú sabrás por qué.
   Nombre León Molina       E-mail leonmp@ono.com       Fecha 18-09-2004
Constestando a "EFE", quienquiera que seas. Yo no hablo desde el resentimiento. El resentimiento es un sentimiento de congoja o dolor ante alguna situación o persona. No siento nada de eso en este momento y lo he sentido muy poco en mi vida, porque tiendo a olvidar y pasar página pronto respecto a las cosas que me disgustan. 
Con ocasión de tu comentario he releído el mío precedente y comprendo que pueda sacarse esa conclusión. Quizá porque nos parezca que cualquiera que pida, como yo hago, un discurso más radical y menos complaciente hacia aquellos que no merecen nuesta consideración (nadie podrá negar que existen), tiene por fuerza que estar cabreado o resentido. Pero no tiene porqué ser así. De hecho no estoy cabreado ni lo estaba cuando escribí aquel comentario. Sólo trataba de aplicar a la idea central contenida en el artículo de Angel (hemos de llevarnos bien, no "guerrear" y aceptarnos porque todos compartimos un espacio común de sueño y entrega - perdón Angel por el quizás burdo resumen-) un par de reflexiones que a mí me ocupan en los últimos tiempos que se podrían enunciar: 1.Existe un efecto secundario perverso de nuestra sociedad de base democrática burguesa y neoliberal consistente en asumir que las opiniones de las personas son algo sagrado y digno de respeto porque dimanan de la dignidad igualitaria del individuo democráticamente socializado. Es un error que se produce al amparo de una cultura blanda y acrítica en la todo vale y en la que el rigor de los discursos perece ante su eficacia comunicativa, su defensa de intereses, etc. Las individuos son respetables, sus opiniones no tienen porqué serlo. Y es más justo, más honrado y más leal poner de manifiesto el error que dar una sonriente palmadita, que al fin y al cabo es ignorar y menospreciar a quien la sostiene. Resumiendo, es perfectamente consecuente la posición de respeto a alguien y la afirmación de que está en un error, o incluso si nos ponemos coloquiales, que ha dicho una tontería o gilipollez. 
2. No creo en las amistades gremiales por decreto. En el gremio de los poetas, tampoco. Mantengo una relación respetuosa y afectuosa con la práctica totalidad de poetas que conozco, porque sucede lo mismo con el resto de personas (en mi trabajo, en mi barrio...), no porque, como yo, escriban poemas. 
Las buenas relaciones son el resultado normal entre personas de buena voluntad con un poco de educación. Pero si te das cuenta, hablo en plural, esto es, hacen falta dos. Si uno de ellos no quiere, ¿porqué el otro ha de suspirar apenado mientras sufre al comprobar que el mundo no es una idílica sociedad de serafines?. Y si no solamente no quiere, sino que además agrede al otro de cualquier forma, ¿qué hay de malo en denunciarlo?. Si no usamos ese elemental derecho nos autoinfligimos el castigo de renuncia a la justicia. Evidentemente esto no tiene nada que ver con los juicios y valoraciones de lo escrito por otros. En este caso si hablámos de gusto personal, no hay ni media palabra que decir más que "me alegro" o "lo siento". Si se habla en términos de calidad (técnica y aliento poético), debemos exigir rigor, si se nos da aceptaremos su validez o señalaremos su invalidez. 
A este respecto puedo decirte que las críticas más profundas, duras y demoladoras que he recibido sobre cosas que he escrito han provenido siempre de personas que quiero mucho, hasta el punto de mandar al fuego libros terminados porque me han demostrado lo deficientes que eran. Pero no olvido que toda esta historia se originó seguramente en los rifirafes que en esta misma web se produjeron. Creo que si este espacio fuera un espacio para las loas y alabanzas mutuas exclusivamente, sería muy pueblerino y muy aburrido. A mí me hacía gracia y además los que escribían se retrataban (por cierto, también por si pudiera pensarse otra cosa, nunca me he dirigido a Albacete Literario con seudónimo ni lo haré). 
Es cierto que el tono se fue de madre algunas veces. En fin, amigo y probable hermano EFE, que no hay resentimiento, que sólo trataba de decir que discutir y batallar por las ideas no es malo sino fructífero y que es una ilusión pensar que entre aquellos que escriben (que, en cierto sentido, no es nada tan distinto de hacer maquetas de aviones, practicar la entomología de campo o estudiar egiptología) no existen malintencionados ni tontos engreídos. Y le decía a mi amigo Angel (que es un bienintencionado crónico) que cuando estos actúan, lo más justo, y a veces lo más divertido, es mandarlos a tomar viento. Y creo que no hay de qué preocuparse. 
Por último decirte que no entiendo muy bien la extrañeza que señalas acerca de que enviara aquellos comentarios ahora, precisamente, que me acaban de publicar un libro. Si era porque partías del supuesto de que estaba resentido y de que no debería estarlo, sino que debería estar contento y agradecido, te repetiría lo dicho anteriormente, por lo que no hay contradicción; en efecto estoy contento y agradecido. Y nada más, amigo EFE, que tengas felicidad y gratificantes lecturas. 
Un saludo. 
León
   Nombre el niño melón       E-mail elniñomelon@noescomolosdem.as       Fecha 19-09-2004
excelso josé manuel, realiza una crítica profunda y objetiva sobre el libro de la luci, que tú sí habrás tenido acceso a él, ¿no? esperando nos hallamos.
   Nombre EFE       E-mail EFE@EFE.com       Fecha 20-09-2004
Por supuesto que existen malintencionados entre los que escriben y también ignorantes. Lo que pasa es que eso es una obviedad (dicho sin ánimo de ofender ni nada de nada), es decir, que es sabido y claro que pasan esas cosas, y que, ante eso, pues cada uno valora de una manera la opinión del opinante en cuestión: me gusta, no me gusta, es un ignorante, va a lo personal, es arrogante, etc... 
Habiendo quedado claro que no estás resentido, porque así lo afirmas y no tengo ningún derecho a no creerte, me queda la cuestión de por qué plantas un mensaje como ese justo en este momento que acabas de sacar un libro y no sé cuántos meses después de que haya sido publicado el artículo de Ángel Aguilar en esta web. 
Ahí va mi teoría. 
Desde que empezó su andadura Albacete Literario, he detectado aquí y allá, en conversaciones sueltas, mensajes en el foro, respuestas a artículos, etc..., una especie de temor y rechazo a que se publicaran opiniones negativas sobre libros de autores albaceteños. Muy especialmente he notado que todo esto provenía de ciertas personas pertenecientes a La Confitería. 
Yo coincido contigo en que el debate es bueno, y en que cada cual se define por sus palabras, y en que el rifirrafe es divertido y forma parte del espectáculo. Defender con vehemencia posiciones estéticas distintas, con respeto y educación, es honesto y sano. Y ayuda a pensar sobre la posición de uno mismo y sobre la de los demás, en lugar de ignorarnos sistemáticamente. Me parece que este mensaje tuyo, expresando cosas sabidas y obvias como que hay malintencionados, arrogantes e ignorantes, sin concretar, es una nueva forma de presión, más sutil si cabe, para evitar las críticas negativas en esta web, y mantener el tono buenrollista que todos exhibimos en las cafeterías y demás. 
Y, siendo seguramente injusto, lo relaciono con el asunto de que acabas de sacar un libro y no te apetece mucho ver la crítica que se escriba. Pero insisto en que en este caso seguramente soy injusto y retorcido. Te ruego me disculpes el pseudónimo, aunque te garantizo que no nos conocemos. Lo bueno de Albacete Literario es que todo el río de comentarios a espaldas de todos, al que seguro que tú también contribuyes en alguna ocasión, ve la luz, y los interesados pueden leer lo que piensan los demás sobre ellos (aunque claro, desde el anonimato; lo otro sería pedir demasiado). En fin, que siento el pseudónimo pero que no me apetece ni tengo fuerzas ni ganas de hacer el doble esfuerzo de decir lo que pienso y poner la otra mejilla. 
Sirva esto para que lo que pienso no lo escuchen solamente mis amigos, sino todos los que quieran hacerlo. 
Ruego a los poetas que acepten las opiniones de las demás, es decir, que las tomen como quieran, pero que al menos no las desautoricen con calificativos en lugar de argumentos. Y si en alguna ocasión sientes la necesidad de decir que tal crítico o tal articulista o tal persona son unos ignorantes, no se han leído ni cuatro libros o llevan malas intenciones, lo digas al interesado y en el momento y el lugar oportuno. En lugar de en general y con referencias vagas. 
Ser preciso y oportuno es una forma de disminuir el caos y los malentendidos; la mierda, vamos. Tu mensaje, como te puedes imaginar, me parece cuando menos incendiario, porque apenas concreta y destruye así la credibilidad de todos. Yo tengo mi opinión sobre tus respuestas al artículo de Ángel Aguilar y aquí y ahora la he expresado. 
Pido disculpas una vez más por el pseudónimo y te deseo lo mejor, sinceramente. 
Un saludo
   Nombre León Molina       E-mail leonmp@ono.com       Fecha 20-09-2004
Creo que ni tu ni yo estamos por la labor de alargar esto sin fín. Sólo te diría que nuestras afirmaciones en el fondo no están lejos de poder coincidir en buena medida. 
Supongo por ejemplo que coincidimos en pareciar Albacete Literario y el intercambio que promueve. Y en algunas cosas más. Todo lo que yo digo, más o menos afortundamente, sólo trata de expresar la idea de que, precisamente por apreciar el medio, se debe pedir rigor y que cuando este no se da, se puede señalar o denunciar. 
Sólo te precisaré algunas cuestiones de tu último mensaje: 
- Escribí mi primer mensaje de esta serie justo después de leer el de Angel por primera vez. 
- Sí que es un poco retorcido pensar que lo hice por evitar críticas a mi libro. Además, si algún día tenemos la oportunidad de conocernos verás que no es mi estilo, sobre todo porque yo escribo como el que se agarra a un salvavidas y no tengo la más mínima ilusión de fama o "carrera" y si alguna la vez la tuve, el tiempo y la madurez me han mostrado lo imposible del empeño en mi caso. Me gustan las críticas aunque a veces duelan, aunque lógicamente analizo también su fundamento. Se que aceptarás lealmente lo que te digo como haces respecto de anteriores afirmaciones.
 - No me importa nada que uses seudónimo. Es una elección personal. Dije que no lo usaba yo, sólo para señalar que no intervine en ninguno de los rifirafes a los que hacía referencia, no por criticar que tu lo hagas. Por otra parte, en lo que a mí respecta no temas por tu otra mejilla, las mejillas de los demás no las uso más que para dar besos y abrazos. 
- No era mi intención ser "incendiario". Insisto en que mi idea se resume en que si alguien dice alguna cosa incierta, mal fundada, o malintencionada, el otro hace bien en denunciarlo y que ésto no es malo. Y todo esto proviene de conversaciones privadas mías con Angel Aguilar sobre su concepto ético de "aceptación" del otro de un modo que yo no comparto. Ese fué el impulso inicial. 
Y todo esto me ha dado la oportunidad de charlar contigo, de lo que me alegro. 
P.D. Si te apecete leer mi libro, hazlo, y si además te apetece cometarlo por este medio o en privado (leonmp@ono.com), hazlo también. Comprobarás que es cierto lo que digo y comprobarás que aprecio mucho más la nobleza (aunque sea airada y vigorosa, sin babas, vamos) que la piromanía. 
Salud y suerte. 
Un saludo. 
León
   Nombre EFE       E-mail EFE@f.com       Fecha 20-09-2004
Tienes razón en que, al final, estamos más de acuerdo que otra cosa. Si, como dices, has leído lo de Ángel por primera vez y has expresado tu opinión al respecto te pido disculpas. Me ha resultado un poco raro verlo casi seis meses después. 
También me he dado cuenta, después de intercambiar estos mensajes contigo, de que ese tono agresivo que creí detectar en un principio en tus palabras no era más que vehemencia y convicción. Dos rasgos que respeto. 
Estoy contigo en que no pasa nada por mandar a la mierda, personal o figuradamente, a alguien cuyas opiniones nos parecen destructivas. 
Todo esto es porque me encanta Albacete Literario, me encanta este intercambio de opiniones, aunque a veces las cosas se desmadren, y me encanta que alguien escriba una crítica sobre un libro de su paisano y diga civilizadamente que no le gusta o que le vuelve loco, y lo explique. Mucho mejor que esas reseñas de compromiso que no dicen nada. 
Y por eso siento en carne propia las agresiones contra el espíritu de libertad que se respira en esta web, que las ha habido, y supongo que sólo me he enterado de la mitad. Aunque ahora comprendo que en este caso me he equivocado. 
Ha sido un placer aclarar las cosas.
   Nombre León Molina       E-mail leonmp@ono.com       Fecha 20-09-2004
Pues ¡ole nuestros huevos!, EFE.
   Nombre Miguel Ángel       E-mail abmiguelangel@arsystel.com       Fecha 21-09-2004
Respetado León
Recibe ante todo el encabezado del respeto por la falta de trampas dialécticas que leo en estas saludables misivas a lo largo de la conversación hasta este punto, así como por la proclividad (la RAE me acoja en su seno) hacia la conversación misma.
Dicho esto hay algo que no entiendo, en concreto un párrafo que reza:
"sabes nos han intentado imponer en nuestras cosas personas por la fuerza del dinero, que nos han boicoteado libros con ediciones vergonzosas y alevosas de forma premeditada, que nos han denigrado públicamente porque no hemos aceptado las normas de "cuadra" de los paranoicos lameculillos del "podercete" literario local"
¿Quienes, si no con nombres acaso con situaciones, son tales "lameculillos"?
¿De dónde proviene el "boicot" cuando la mayoría de los escritores de La Confitería han sacado libros a través de la Diputación, en cuyo órgano de decisión de publicaciones habéis estado, hasta hoy también, creo no equivocarme, de manera continuada miembros de La Confitería?
Al margen de estas dos preguntas, al hilo de esas palabras que citaba, sí me interesa mucho preguntarte, y lanzarlo también a cuantos lo lean, un tema que últimamente me ronda, al margen de esta situación en la que me atrevo a plantearlo por encima: El porqué -desde tu experiencia dentro de este órgano de la Diputación- las ediciones literarias de este órgano no alcanzan a ser, en mi modesta opinión, lo que debieran, esto es: vehículos de promoción y difusión de la literatura local, y se quedan en libros de segunda, en el sentido de que carecen de distribución oficiosa ni de promoción en condiciones, cuando un órgano como la Diputación podría poner todo su peso institucional y las herramientas de las que los particulares carecen para conseguir tales objetivos. ¿Es la cultura la "maría" de las asignaturas institucionales de la Diputación, etc? ¿a qué se dedican los políticos y los gestores?
Recibe un cariñoso saludo.
   Nombre León Molina       E-mail leonmp@ono.com       Fecha 21-09-2004
Hola Miguel Angel (supongo que eres Miguel Angel Aguilar, director de Albaceteliterario). Gracias por tus palabras y un saludo. 
Intentaré responder a tus preguntas. 
1. Supongo que comprenderás que intentaré satisfacer tu curiosidad sin citar nombres, porque no tengo ganas de peleas, que por otra parte, dadas las personas de las que tendría que hablar, serían infructuosas y muy probablemente de mal estilo. 
2. "Los paranoicos lameculillos del podercete literario local" son personas que a través de los años, los distintos consistorios municiplaes y corporaciones provinciales, mantienen puestos de privilegio y prebendas que usan en gran medida en beneficio propio y de sus "carreras", habiendo cosechado por el camino la enemistad de una amplia mayoría de los escritores de esta provincia. Y no sólo escritores; en conversaciones privadas, algunos ex altos cargos locales me han declarado su absoluto desagrado por la arrogancia y desfachatez con que se conduce alguna de estas personas en concreto. Las anécdotas darían para un libro de miedo. ¿Por qué no se hace nada?. No encuentro más explicación que la pereza de los políticos, los supuestos beneficios que consiguen a cambio y la penosa consideración que la cultura tiene en la acción política. Salvo contadas y admirables excepciones, todo es de boquilla. Por otra parte, vivimos una sociedad blanda, inculta y acrítica, como ya dije, de modo que los ciudadanos no demandan acciones amplias, valerosas y con rendimiento (cultural, no político) y de este modo, no sintiéndose presionados los dirigentes políticos, ¿por qué se van a partir el pecho si esto les va a dar más quebraderos de cabeza que éxito o popularidad?. Quiero decir que no echo toda la culpa a los políticos. Todos nosotros también tenemos. Y así se perpetúan estas personas. Pero ya te digo, no doy nombres. Pero yo me refería a éstos y a otros personajes destrucvtivos que a veces aparecen desde instituciones privadas, desde el funcionariado, o desde la propia actividad privada de escribir 
2. Cuando hablaba de daño causado a "nosotros" no me refería sólo a La Confitería, sino a todos los escritores de Albacete, si bien puse ejemplos que conocía, todos referentes a La Confitería, porque me dirigía a Angel Aguilar y eran asuntos que él conocía.De hecho, no creo que exista ningún boicot específico a La Confitería, sino desidia en general hacia los escritores locales y palos generalizados por parte de los individuos mencionados anteriormente por su paranoia, dado que consideran (me consta) que cualquier éxito de cualquier clase de un escritor local, amenaza su estatus (gilipollez y mezquindad que nunca entenderé más que desde la patología psiquiátrica). 
La Confitería en general no ha sido especialmente maltratada por la adiministración en cuanto a publicaciones. Sus miembros han venido publicando en la Diputación durante muchos años (pero también es que ya vamos teniendo uos cuantos años y libros), presentando sus libros y proyectos. Mi opinión personal, dicho sea de paso, es que hay un puñado de libros de mis amigos confiteros que lo merecen sin lugar a dudas por su calidad. 
Resumiendo: en mi escrito trataba de decir (échale un vistazo de nuevo si quieres) que no comparto la visión de Angel y que a los que no lo merecen no hay porqué darles ni aceptación ni silencio y para ello citaba ejemplos. Esos ejemplos son todos ciertos (entidades que subvencionaban acciones que llevábamos a cabo La Confitería han intentado imponernos a personas - qué casualidad, "lameculillos" de los mencionados-, personas que se han congratulado de dejar un libro de un escritor hecho unos zorros editorialmente, libros premiados que tardan dos años en ir desde un cajón de un señor hasta cuatro calles más allá para obtener la publicación ganada, mangoneos para poner y quitar nombres en antologías, etc.), pero pongo estos ejemplos porque son los que conozco. Seguro que cualquier otro escritor de Albacete podría poner muchos más. De modo que yo no hablo de, ni tenía en mente boicot a La Confitería sino de maltrato en general a los escritores por parte de personas malintencionadas. También me refería a las discusiones en esta web tratando de decir que la discusión no es mala y que si alguien dice tonterías, no pasa nada porque otro se lo diga. Y todo ello en el marco estricto de la contestación al artículo de Angel, discutiendo sus tésis y sin otro interés que polemizar con ellas. 
3. Respecto a la cuestión que planteas acerca de la distribución de los libros de la Diputación. Es para mí también una incógnita y una frustración (tanto de carácter general pensando en los años en que coordiné el Comité Asesor del Servicio de Publicaciones de la Diputación, como personal, claro, al publicar yo allí después de dejar esa actividad). En este sentido quiero ser prudente pues comprenderás que frente a las consideraciones que pudiera hacer, se sitúa también la necesidad de no mostrarme desagradecido. Aún así te diré lo que creo: El ámbito de trabajo de la Diputación es provincial y la repercusión que por tanto más interesa a sus responsables es ése. Esto produce cortedad de miras y una mala valoración de la distribución como aspecto fundamental en la edición de un libro. Y no se hace nada en este sentido. Por otra parte, los intentos que se han hecho chocan con la cruda realidad de que libros de autores desconocidos de una pequeña provincia editados por su diputación no son precisamente un chollo para la distribución que sabe que no se van a vender ni siquiera mínimante para justificar su esfuerzo. Se junta pues el hambre con las ganas de comer. A quien le corresponda, si existe ese interés, deberá buscar soluciones imaginativas. 
Dicho sea de paso, cuando se creó la editora provincial y se hizo cargo de ella, hace años, Andrés Gómez, que entonces era director del gabinete de prensa, sí que se distribuían, pero me ha comentado Andrés que entonces tuvo un apoyo incondicional por parte del presidente. 
4. Respecto a los poetas de La Confitería y la editora provincial te comentaré también algunas cosas que creo pueden interesar. Durante muchos años la editora no tuvo ningún órgano que eligiera los libros a publicar, de modo que eso corriía a cargo de funcionarios. En la anterior legislatura, la diputada me llamó y me dijo que quería crear ése órgano y quería que yo me encargara de coordinarlo. Puse sólo una condición: basar esa actuación estrictamente en la calidad literaria (a juicio de los integrantes del comité como es lógico) y cambiar el estilo editorial. Se aceptó inmediatamente y de buen grado. Se cambió el estilo de diseño y se redujeron las múltiples colecciones que entonces habían. Yo llamé para formar parte de ese comité a Andrés Gomez Flores, José Sanchez de la Rosa, Angel Aguilar y Arturo Tendero, actuando como secretario el funcionario Paco Hernández, por otra parte gran lector y muy buen escritor. Durante esos cuatro años lo que se publicó de autores de La Confitería fue un poemario de Cruz Campayo y un cuento de Frutos Soriano (al comienzo de nuestro trabajo ya estaba para publicar uno de Valentín Carcelén, en éste sólo adaptamos el nuevo diseño a la publicación). Es más, en esos años la comisión decidió no publicar un libro de un miembro del grupo, con el consiguiente mal trago que nos supuso. Pero como supondrás, ni Angel, ni Arturo ni yo diremos jamás los nombres ni del poeta ni del libro. De esta época recuerdo con especial agrado, entre otros, la edición del libro La generación Fanzine, que creo es hoy un libro de referencia generacional local. La idea de hacerlo fué mía en justa correspondencia con la esfervescencia de revistas y jóvenes poetas (muchos de ellos inéditos) que había en Albacete. En la comisión le hicimos el encargo a Arturo que hizo un trabajo ímprobo investigando, buscando, preguntando, con la meticulosidad que le caracteriza. Aunque su buena voluntad en algunos casos al sugerir correciones y cambios a los autores no fué bien comprendida, el resultado creo que es un libro muy serio y bien documentado, con un prólogo o estudio previo, dicho sea de paso, excepcional. En aquella comisión mantuvimos como prioridad la publicación de poetas jóvenes. En tal sentido lanzamos mensajes para que se nos enviaran libros, pero la realidad es que llegaron pocos. Aun así se publicaron algunos muy buenos como los de Ana Martínez y Mercedes Díaz, por poner un par de ejemplos. 
Al terminar la legislatura yo decidí dejar esa tarea. En una reunión con la nueva diputada se decidió que ocupara mi puesto como coordinador Arturo Tendero y se invitó a participar, para cubir el hueco a Eloy M. Cebrián, que aceptó. Tuvieron una primera reunión de trabajo, hace de esto muchos meses (y en la que decidieron la publicación de mi libro El Son Acordado), después se detuvo el trabajo por parte de la Diputación y según me dicen siguen esperando sin saber qué sucederá, de modo que la comisión está paralizada y no se sabe de momento nada sobre la continuidad de su trabajo En fin, espero haber respondido a tus preguntas en la medida de mis posibilidades. También me he enrollado con otros temas colindantes porque son cosas que quizás no conozcan muchos visitantes de este sitio y pensé que a lo mejor le podían interesar. Aprovecho, ya que te has dirigido a mí, para felicitarte por la idea y ejecución de este sitio. Al respecto sólo te diría una cosa; las chorradas que a veces se dan (insultos, peleíllas infantiloides...) le restan atractivo y credibilidad al sitio para algunos potenciales participantes que podrían aportar mucho de interés según me consta. Pero claro, no si está en vuestra mano hacer algo si es que estais de acuerdo conmigo. Una idea de actuación no coercitiva que os lanzo, es que aunque se publique todo, albaceteliterario publique en cada ocasión nota dirigida al remitente señalándole amablemente que ese no es estilo o el tono deseado por el medio. 

En fin, no se si es una tontería. También echo de menos aporte de información sobre libros aunque no sean de escritores de aquí. Quiero decir, por ejemplo, que si yo acabo de leer un libro que me ha gustado mucho no me costaría trabajo enviar noticia de ello al sitio y explicando brevemente de qué se trata. ¿No es eso de las cosas que más valoramos en el intercambio con los amigos lectores?. 
Un saludo y gracias por todo. 
León
   Nombre Jesús       E-mail jesus@jesus.com      Fecha 22-09-2004
Hola, José Manuel, me ha encantado lo que dices, llevas toda la razón. Deberías escribir detenidamente sobre ello, un artículo de opinión o algo así para sacar de una vez por todas a los poetas de su sueño dogmático.
   Nombre Luis E. Cauqui       E-mail escribanocauqui@hotmail.com      Fecha 22-09-2004
es un placer leeros discutir así.
   Nombre Miguel Ángel       E-mail abmiguelangel@arsystel.com      Fecha 23-09-2004
Hola León
Sí, como decías soy Miguel Ángel Aguilar, he puesto simplemente Miguel Ángel porque he querido participar de esta interesante conversación como un visitante más, sin ninguna connotación añadida.
Muchas gracias por tus respuestas y por la generosa extensión de las mismas.
Me parece una buena idea la de crear un espacio en la web en donde los visitantes puedan publicar sus impresiones sobre las cosas que se van leyendo, sean de la procedencia que sean. Te tomo robada la idea, a ver si la podemos poner un marcha junto a la sección de Magazine on-line de la web.
El tema de los mensajes fuera de tiesto, etc (especialmente en el foro) es algo que nos suelen comentar. La propuesta de publicar pequeñas notas invitando a la educación, etc, puede ser también interesante, si bien la veo más apropiada en secciones como esta misma, por ejemplo, que para el foro, que un poco se autorregula él mismo, y es más "propiedad" de todos los visitantes que de quienes hacemos la web, cosa que creo sana (respecto a estas secciones creo que, salvo contadas excepciones, prima la inteligencia y los contenidos de quienes dejan sus comentarios (o será que mis ojos son generosos ;-). Acerca del foro, por ejemplo, me ha alegrado comprobar cómo cumple con su utilidad, por ejemplo, con el controvertido tema que espontáneamente ha ido surgiendo acerca de la honestidad de los premios Barcarola. Independientemente del tema en sí de estos premios, me parece del todo saludable el que gente que anteriormente no podía expresarse con una cierta repercusión pública, sí pueda hacerlo a través del foro (si lo prefiere, aunque también puede hacerlo, como es sabido, mandando sus opiniones o reflexiones a esta web para que las publiquemos nosotros), resulta un medio de tomar el pulso a lo que piensa la gente creo que sumamente constructivo. Bien es verdad que en temas delicados, como pueda ser el de esta polémica, todo el mundo ha utilizado pseudónimos, es decir, el anonimato. Lo ideal sería que las opiniones las firmara cada persona con su nombre, pero, en todo caso, y dejando esa elección a la circunstancia y criterio de cada participante, lo interesante es saber qué es lo que piensa la gente, independientemente de quién sea el emisor de cada opinión, y en ese sentido creo que pesa lo positivo sobre consideraciones que amigos y colaboradores nos hacen acerca de las maldades del anonimato.
Saludos.
   Nombre José Manuel Martínez Sánchez       E-mail jmjosnop@yahoo.es      Fecha 24-09-2004
Estimados amigos: Yo sólo quería añadir una cosa a lo que dice Miguel Ángel. Estoy leyendo los diversos textos que se suceden en torno y colateralmente al artículo de Angel Aguilar y me parecen muy interesantes. 

Yo quería opinar sobre los firmantes anónimos. Por supuesto que están en todo su derecho de firmar de ese modo, con un nick, algo que es propio de la cultura de Internet. Pero considerando que el tiempo del franquismo y de la censura ya pasó hace mucho y no hay necesidad de ocultar la identidad para expresar una opinión libre, me molesta bastante que algunos, acogiéndose a ese derecho de privacidad aprovechen para lanzar graves agravios y calumnias. Entramos en el problema básico de la democracia, esto es, el mal uso de la libertad. Yo he sido, de hecho, víctima en esta página de calumnias e insultos en muchas ocasiones y no he tenido más remedio que aguantarme pero por supuesto nunca me he callado y no he dejado de participar, porque más allá de la presencia de esos impresentables creo en la esencia de este portal literario que ofrece un lugar de diálogo absolutamente libre. Lamento mucho que Albaceteliterario tenga que sufrir la presencia de esos indeseables y lamento también que personas como mi padre tengan que ser víctimas de sus juicios de valor radicales basados en la calumnia y en el agravio. Creo que es algo muy serio llamar a alguien 'corrupto', y creo que a la persona que emite esa acusación se le ha de exigir una responsabilidad. La mínima responsabilidad es que se identifique, tal vez de este modo si me lo encuentro por la calle le pueda llamar a él también corrupto o asesino o lo que se me pasara por la cabeza. 

Para terminar, considero que el director de esta página, en ningún caso es responsable del contenido de los textos que aparecen en ella , ya que la libertad de expresión es la raíz de esta web. La responsabilidad única es la de aquellos que participan en los foros, aquellos que se expresan libremente. Por tanto yo solamente pediría dos cosas, la primera: respeto y la segunda: tener la dignidad de ser responsable de lo que se dice y no ocultarse bajo un virtual seudónimo.

 Nada más, un saludo a los que conversan (León Molina, Miguel Ángel Aguilar, EFE, etc.) y perdonad por interrumpir vuestra conversación pero tenía la necesidad de expresar estas apreciaciones y el Foro no me parecía un lugar idóneo ya que hubiera sido radicalmente masacrado por el tribunal inquisitorial. 

Hasta pronto.
   Nombre efe       E-mail efe@efe.com      Fecha 26-09-2004
Muchas gracias, José Manuel, por tus palabras. Y una pena que prefieras no hablar en el foro por miedo a que te machaquen a mensajes. 
Yo, sin embargo, tengo que confesarte que soy de los que sospecha abiertamente del Premio Barcarola. Quiero decir, no tengo pruebas (es muy difícil encontrar pruebas de algo así), y si las tuviese sin duda impugnaria el fallo judicialmente. 
Pero, aun sin pruebas, me huele muy mal el asunto. 
No sé si estarás conmigo en que por regla general el premio de poesía Barcarola lo ganan o autores de prestigio, digamos, serie B, o gente de Albacete cercana al círculo de amigos de los gestores del cotarro (véase Javier Lorenzo o Mercedes Díaz, que ayudó en la organización del premio el año anterior de ganarlo y que trabajó con Juan Bravo). Creo que es mucha casualidad que el año pasado (Jesús Ferrero) y este (Etxebarría) los trabajos de estos dos poetas hayan pasado el proceso de selección anónimo, hayan llegado a la fase final, anóninamente, y hayan sido escogidos por el jurado que al abrir las plicas comprueba con sorpresa que se trata de autores conocidos. 
Me parece mucha casualidad que siempre lo ganen todo los mismos. No me creo que sus libros fuesen leídos sin saber de quién eran. Pienso que, cuando menos, llegaron directamente a la final saltándose la fase de selección previa esa que hace el becario de turno. Eso si no se tenía ya claro que se le iba a dar el premio a la persona en cuestión, por encima de los demás trabajos. 
En cualquier caso, sea esto cierto o no, la mujer del césar tiene que parecerlo. Y el Premio Barcarola te aseguro que desde fuera "parece" un nido de mierda y de compadreos y de estafas. 
No te pido que des explicaciones sobre el tema, porque no es tu responsabilidad y porque no eres tu padre. Sólo te explico mi postura sobre el asunto, que creo es la de buena parte de los escritores de Albacete. 
un saludo
   Nombre José Manuel       E-mail jmjosnop@yahoo.es      Fecha 27-09-2004
Tener sospechas sobre algo no otorga a nadie legitimidad para acusar, calumniar y descalificar abiertamente a nadie. Hay que tener prudencia y respeto, dos valores que mejoran la convivencia y la comprensión común. La honorabilidad de una persona sólo puede ponerse en duda si hay una causa sólidamente demostrable.
   Nombre efe       E-mail efe@efe.com      Fecha 28-09-2004
Prudencia es precisamente lo que falta en el Premio Barcarola de Poesía. Sobre todo cuando funciona con dinero de los contribuyentes. 
Insisto: La mujer del césar no sólo tiene que serlo, tiene que parecerlo. Y ese dar el premio a amiguetes no da muy buena impresión.

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