Título: PELOS

Autor: Luis E. Cauqui

Género: Cuentos (154 pag. / año 2005 febrero)

Sinopsis: Los sentimientos de un hombre ante la muerte de su peluquero, un misterioso aeropuerto que parece tragarse a la gente, un chico que está empeñado en vender sus cómics, un cumpleaños que no existió por mucho que se recuerde o un gato capaz de jugar al fútbol son algunos de los protagonistas de este libro de cuentos que fue galardonado con el Primer Premio en la modalidad de Narrativa de los Premios Arte Joven a la Creación Literaria 2003 de la Comunidad de Madrid. Una obra dotada de una extraña melancolía, escrita con un estilo frío y preciso, que cuestiona, desde los acontecimientos más pequeños e insignificantes, los pilares que sostienen la existencia cotidiana.

Editor: Nostrum (Vitruvio)   Precio: 10 €   ISBN: 84-96405-05-2

Distribución: Albacete (Librerías Popular y Herso) y en internet (http://www.egartorre.com)


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Pelos
  
por Daniel López Aroca 

A Luis Cauqui le gusta Raymond Carver. Como a otros muchos. Es consciente de que Carver no fue el primero en escribir así, ni el último. John Cheever, Tobias Woff, Grace Paley, Richard Ford, son algunos de los que, antes o después de Carver, se le parecen. Sin embargo, Carver ha sido el consagrado como principal exponente de “este tipo de relato corto”. Pero interesa constatar que la cosa viene de lejos, constituyendo algo parecido a una tradición literaria norteamericana. Más importante que todo esto es que este modo de narrar ha trascendido mucho fuera de Norteamérica, hasta alcanzar un radio de acción prácticamente universal.

¿Pero esta narrativa es realmente de origen americano? ¿Se parece esto acaso, y por poner un ejemplo ilustrativo, a Edgar Allan Poe? Ha llegado el momento de hablar de Antón Chejov. Posiblemente el autor ruso sí sea el promotor del relato moderno, o al menos de una de sus vertientes más generalizadas, y sin duda el que más ha marcado a los escritores norteamericanos del siglo XX y hasta hoy. Son cuentos en los que pasa poco, o no pasa nada, sucede algo sólo en la cabeza o en el alma de los personajes, pero que tienen una rotunda capacidad de desasosegar la mayoría de las veces, o de doler, o de hacer reír. A mí todo esto me pasa al leer a Chejov, y sin ánimo de ejercer de Freud, creo que me sucede porque lo que Chejov me cuenta es real, todo, hasta lo que tiene apariencia sobrenatural, y me temo que la realidad estimula más sentimientos que la aventura más trepidante.

Luis es admirador de Carver, ya está dicho; y se interesa por otros muchos autores norteamericanos; y Chejov es uno de sus autores preferidos (creo que Mi vida sigue siendo su obra narrativa favorita). Y cuando se lee Pelos, la evocación de todo esto viene de modo inmediato. En la obra de Carver vemos desencuentros amorosos, matrimonios acostumbrados a sus lamentable convivencia, vecinos discutibles, súbitas apariciones de violencia, desafortunadas relaciones familiares... Como veremos, hay bastante de esto en Pelos. Pero yo reconozco también claramente a Chejov. No hablo sólo del estilo "cotidiano” que antes sugería. El primer relato, Susto o muerte, me remite inmediatamente a un cuento de Chejov en el que también hay una tragedia con decorado de comedia, pero sobre todo hay una melena a medio cortar. Y, aunque sea forzado, el hecho de que el gato de mi cuento favorito se llame Trotski , me hace evocar inmediatamente al escritor ruso (es más que probable que Trotski conociera la obra de Chejov, y me hace ilusión pensar que la admiraba, por mucho que sus cuentos hablen de burgueses).

De todos modos, ¿es Pelos un libro a la americana o a lo Chejov? ¿En eso se queda? Yo encuentro en esta obra aspectos bastante peculiares del autor. El tono resulta muy personal, y sospecho que hay muchos detalles autobiográficos en las cosas que el libro cuenta. Son por ejemplo frecuentes las evocaciones de la infancia, y me parece que no de una infancia cualquiera. En el libro están las relaciones entre el hermano pequeño y el mayor (Pelos), y cómo éstas han evolucionado llegada la edad adulta (Más pelos); el perplejo testimonio de los niños sobre el mundo de los mayores y sus relaciones (El gato Trotski y el niño Rubén); la complejidad de las relaciones familiares (no tiene desperdicio el culebrón narrado en Área de restauración rápida);  la recreación de los juguetes de hace un par de décadas poco más o menos (G.I. Joe, los Clicks de Famobil, los videojuegos de bar, los scalextric), y también de otros detalles cotidianos (calcetines, pasamontañas, cordones de zapatos, un irresistible odio a la coliflor). El niño crece y en algunos cuentos nos encontramos cosas más “adultas”: los partidos de fútbol de los domingos, la revista del colegio, las novelas de ciencia-ficción, Joaquín Sabina, Batman, que se acaban convirtiendo en cosas de anteayer, recientes pero desaparecidas o casi: Canción triste de Hill Street, Pepa y Pepe, cartas en papel, pesetas, fotos, cintas de coche, teléfonos fijos (es curioso que en 160 páginas apenas haya menciones de teléfonos móviles). Están también los amigos personales (algunos se llevan en el libro algo más que una dedicatoria), los viajes (que realmente constituyen una cuestión importante en la vida del autor, y en concreto el de Marruecos me lo sé), y los vicios: el alcohol, la adicción al teléfono, los coches, las juergas. Está también el trabajo insatisfactorio (¡con qué facilidad reconozco en algunos relatos la relación  real de Luis con el mundo editorial!). Y están, por supuesto, los desencuentros sentimentales, y las dificultades al final de las relaciones,  que suenan mucho a vivencias de cuando se es un poco más joven.

No faltan en la obra los misterios, todos ellos de una naturaleza más cercana a Kafka que a Holmes: los adultos de intenciones sospechosas, el cumpleaños múltiple, o el ventilador que sonríe a su amo pueden servir de ejemplos. Ah, y una novela de juventud sobre la KGB que espero de corazón que exista.

Y están, por supuesto, los tebeos. Las referencias a tebeos viejos son múltiples, y aparecen como salpicaduras en diversos relatos, desde el Batman de Frank Miller hasta los Nuevos Titanes. Pero en el relato Te invito a un helado, para mí el mejor del libro junto al del gato Trotski, contiene una auténtica lección magistral del mundo del cómic de superhéroes, que tan determinante ha sido (y sigue siendo) en la formación de muchos escritores albaceteños actuales. Este hombre se los ha leído todos, y memoriza cada detalle. El mundo de los aficionados a los tebeos se parece sorprendentemente al de los cultos religiosos.

Por último, quisiera mencionar que me gusta darme por aludido con la cita que abre el libro, que procede de una obra de Tim O`Brien que yo le di a leer al autor hace años. Si no fue intencionado, finge que sí, Luis. Ah, y tenemos pendiente lo de la KGB

junio 2005


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   Nombre Ismael       E-mail        Fecha 01-04-2005
Debo admitir que me compré el libro en la Popular no sin cierta desconfianza y pesar, con esa portada tan fatal y de novelilla rosa del todo olvidable... nada que ver. Hay tema, existencial y mundano, del bueno. Nunca una portada fue tan en contra de un libro ¡virgen santa! que no os asuste que el libro está más que bien. Una pena de portada
   Nombre Johny Quitar       E-mail xxx        Fecha 28-06-2005
Albacete acostumbrado a novelas de detectives o de Historia de andar por casa. Tan "original" y tan de la experiencia. Tan del páramo, que acertadamente dicen algunos visitantes a "lo literario" en Albacete. Albacete y sus escritores tan de terapia de grupo. Y de entre el encaje de bolillos, con la peor de sus boinas, y la imitación de lo previsible, dos libros que huyen: PELOS de Luis Cauqui y CUADROS DE COSTUMBRES DEL SIGLO XXI de Alberto López. Y pare usted de contar. El resto son premios, centenarios del Quijote y la mediocridad más absoluta.
   Nombre Mister P       E-mail misterp@hotmail.com        Fecha 28-06-2005
Hombre, tampoco es para ponerse así, y tampoco los libros esos que dices están tan bien.
el de los cuadros es un remake de cronicas marcianas (el libro, no el programa de tv). y el de pelos parece el sexto libro de carver.
las cosas como son.
   Nombre Johnny Roqueta       E-mail roqueta@hotmail.com        Fecha 28-06-2005
Es bonito y conmovedor comprobar que cada escritor tiene sus seguidores, hasta Escribano y Aroca. Como dicen por ahí, hay gente para todo.
   Nombre Juan Gómez       E-mail jgreservt@yahoo.es        Fecha 28-06-2005
Pues a mí me parece que están muy bien. Y el de Pelos, en concreto, que es el que nos ocupa, me parece un libro muy digno y con momentos muy brillantes.
no soy seguidor de ninguno. sólo leo y opino.
vuestros rollos entre escritores y vuestras envidias me dan igual, y creo que le dan igual a la mayoría de la gente, así que mejor estaría que los ventilarais en la intimidad.
   Nombre Hugh Grant       E-mail hugh@h.es        Fecha 01-07-2005
Estoy con J. Sois unos putos pesados... Hablad de los libros y dejaros vuestros malos rollos ya.

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