Título: LA SAGA DE LA CIUDAD OSCURA (TOMO I)

Autor: Juan García Rodenas

Género: Novelas policíacas ( 330 pag./ año 2004/ f. bolsillo)

Sinopsis: Este no tan pequeño tomo recoge las dos primeras novelas de un total de ocho que conforman La Saga de la Ciudad Oscura. A lo largo de esas ocho novelas cortas (cuatro tomos), seguiremos las andanzas de uno de los héroes del pulp albaceteño de la última década: el inspector Serrano. La Ciudad Oscura a la que hace mención el título genérico y en donde se desarrolla casi toda la acción no es otra que Albacete.

Editor: Ediciones Cizalla  Precio: 5 €

Distribución: Albacete (Librerías  Herso, Popular y Sanz)



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   Yo quiero ser una chica García Rodenas
  
por Ana Julia González Aswad

Debo comenzar mi crítica lanzando una advertencia: es necesario cumplir un par de requisitos para leer “La Saga de la Ciudad Oscura (tomo I)”. El primero es ser aficionado a las novelas de aventuras, tiros, detectives y asesinato misterioso al canto, o tener cierta predisposición hacia ellas. El segundo requisito, creer en fantasmas, monstruos y asuntos paranormales, o al menos ser capaz de jugar un rato a que se cree. Cumplidas ambas condiciones, se puede leer “La Saga de la Ciudad Oscura (tomo I)” y disfrutar como un enano. Como un enano que acaba de descuartizar a su propia madre, y con las vísceras todavía calientes entre las manos, eleva al cielo una plegaria en un idioma perdido, eso sí.

Este tomo engloba dos novelas distintas (que acaban resultando muy cortas) basadas en las andanzas del inspector Serrano y su colega, Laespada. Es el primer tomo de lo que parece que será una larga lista de aventuras con los mismos protagonistas. Y debo decir que no veo la hora de leer el siguiente tomo. Pues sí, tanto me ha gustado.

La idea es verdad que no es nada original. La fórmula detective + ayudante + misterio por resolver ya la conocíamos hace tiempo, pero da lo mismo. El libro no pretende descubrir nada nuevo, ni volverse un indispensable de la literatura española del siglo, sencillamente está pensado para divertir. Y lo consigue. Cuando se empieza a leer, ya no hay quien pare. Engancha, tiene un ritmo fantástico, pone los pelos de punta. Pero la culpa de todo la tiene la historia: bien pensada, bien expuesta, bien cerrada. Y cuando Juan García decide poner de los nervios al lector con una persecución, un tiroteo, un ay que me matan al bueno, una pelea a puñetazo limpio, se pinta solo, hace lo que le da la gana, y acabas leyendo las líneas a velocidad de vértigo con la urgente necesidad de saber qué pasa después. Y lo que pasa después suele ser bastante imprevisible.

Los personajes son muy interesantes, y los que están ahí para ser admirados, se admiran, y los que están para aterrorizar, lo consiguen con creces. Pero apartado especial merecen las mujeres. Cabe decir que creo firmemente en la existencia de la chica García Rodenas como denominación de origen de las féminas usadas por el escritor: explosivas, brillantes, tremendas, poderosísimas. Realmente, si hay algo en este libro que dé miedo, verdadero miedo, son las mujeres. No son los monstruos, ni las huestes de Lucifer puestas en fila, ni los peligros de ultratumba acechando en la oscuridad. Son las mujeres. Qué miedo dan las Chicas García Rodenas, y qué frágil se queda hasta el inspector más condecorado, delante de una de estas señoras. Las Chicas, además, traen y llevan el hilo de la historia; no es que pongan su granito, es que sin ellas no habría ni misterio ni solución posible y, como suele pasar incluso en la vida real, su delicada manera de manejarlo todo jamás las vuelve protagonistas. El verdadero Poder no tiene vanidad.

En resumen,  personajes atractivos bien trazados y situados, trama imprevisible y brillante, buen hacer narrativo, alta adicción y, encima, es un libro divertidísimo. Vale, no todo es maravilloso. Hay dos detalles que me sacan de quicio, aunque no lo suficiente como para dejar de recomendar “La Saga de la Ciudad Oscura”.

Es una lástima, por ejemplo, que el libro esté sin corregir. Especialmente la primera novela incluida en el volumen, "La Secta de las Sombras", es un puro desastre de faltas de ortografía y erratas varias. No diré cifras, pero sale una media de una falta por cada dos páginas. Lo que me duele es que eso tenía fácil solución (apenas dos o tres horas más de trabajo, o la confianza de pasársela a un amigo que haga de corrector provisional, como hacemos todos), y aún me fastidia más el fondo chapucero, este querer hacer las cosas mal, cuando en cambio se nota tanto el talante minucioso en otros aspectos. No lo entiendo. Tampoco es que yo sea una purista en este sentido (para faltas, las mías), lo que realmente me incomoda es que cuando una falta de ortografía o una errata te llaman demasiado la atención, eso hace que te salgas de la historia, que dejes el hilo por un segundo y vuelvas a recordar que tienes un libro entre las manos. Igual que cuando en el cine te toca al lado el pesado que no para de hablar, comer palomitas, hacer comentarios absurdos o leer los títulos en voz alta. Eso son para mí las faltas de ortografía en un libro, ni más ni menos.

Otra cuestión que me fastidia, aunque es algo mucho más subjetivo: esa manía de situar la historia en Albacete. Yo no digo que me parezca mal, o increíble, o desacertado, que aparezca Albacete como escenario de truculentos crímenes, pero del modo que se hace en este libro llega a parecer una edición costeada por la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento. Excesivo empeño en nombrar calles, bares, zonas de interés y de uso público por todo albaceteño conocidas, del uno al otro confín. La historia no lo necesita, la mayoría de los datos sobre la ciudad resultan más bien gratuitos si eres de aquí, y si no lo eres, son datos que no van a ninguna parte. Comprendo que se debe más a un factor publicitario de cara a potenciar las ventas en Albacete que a necesidades del guión. Lo comprendo y lo respeto. Pero pensando en lectores foráneos, de poco sirve tanto esfuerzo por sacar esta ciudad en la foto a toda costa, y pienso que esta manía se puede volver un terrible enemigo, por parecer que está escrita para albaceteños y para nadie más. Aparte de eso, este dorar la píldora al lector (¡mira, Paco, si sale el bar donde almuerzo yo todos los días!) no me resulta elegante. Tiene un no sé qué provinciano y cortito de miras que me molesta, quizá porque salta a la vista que el libro da para mucho más que para quedarse en casa, igual que el autor.

Y para terminar, algunos misterios: ¿Por qué la edición es tan, pero tan terriblemente parecida a “Medio kilo y una pipa” de Alberto López Aroca?

Por cierto, ¿este otro autor no se ocupa también de escribir historias con detective y fenómeno paranormal de por medio?

Silencio. Quizá estemos ante otro caso para el inspector Serrano...

Julio 2004


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   Nombre Jack Daniels Doe       E-mail xxx@xxx.yy        Fecha 17-07-2004
¿Cómo se puede criticar a un libro porque salgan calles de Albacete en él?. Por otra parte no creo que el mejor adjetivo para este libro sea el de "divertidísimo", más bien trepidante, o de intriga, pero el humor, aunque lo hay, no es lo principal del libro, vamos, que yo me lo he leído. Sobre las  cosas que la crítica deja caer al final, con parecidos con otros libros, no acabo de saber qué quiere decir ¿está hablando de plagio?. Las novelas cortas me han gustado bastante y, aunque abundan las erratas en la primera como se dice, son una cosa anecdótica.
   Nombre Billy Mayer       E-mail lll@lll.com        Fecha 19-07-2004
qué manía tiene todo el mundo con confundir lo divertido con lo gracioso. algo divertido no es algo humorístico. un drama puede ser divertido porque entretiene. es decir porque NO es ABURRIDO (que es lo contrario de divertido). lo contrario de gracioso es serio
   Nombre Jesús Ibáñez       E-mail jim@jimliteratura.com        Fecha 24-01-2007
Quitando las faltas ortográficas, erratas y demás familia, (y que el segundo tomo sigue cometiendo), he de decir que el primer tomo me ha llamado la atención, más concretamente la segunda historia, pues aunque no tenga muchos alicientes de intriga, el suspense acompaña a la narración durante todo el tiempo y hay sorpresas hasta el último momento (predecible, por mi parte).
Yo, como escritor y lector, animo a todo el mundo (sobre todo si es de Albacete) a leer estas novelas, pues el tiempo requerido para su lectura es poco, y será una manera extraña, paranormal y, por qué no, curiosa, de enfocar los lugares de Albacete cuando salgas a la calle.

Jesús Ibáñez

PD: ¿Y esa manía de usar a los gays como blanco para bromas de humor negro?

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