Diario
ausente
por
Frutos Soriano
Diario
ausente es el tercer poemario del poeta albaceteño Valentín
Carcelén. Tras La Pradera Asfodea (Diputación de
Albacete, 1993) y Cámara oscura (Diputación de Albacete,
1999), Valentín nos regala ahora un texto de original
planteamiento: un diario poético escrito entre el 17 de julio y
el 8 de septiembre de 1998, con los poemas fechados y una temática
cotidiana (los juegos de sus hijas, una visita de su madre, la
reparación del arca del abuelo... ). Comenta el autor que ha
querido contar en este libro
“lo que nos ocurre diariamente y no le damos
importancia”.
Son
un total de 34 poemas, impecablemente escritos, con una métrica
rigurosa y sin aspavientos (“hay que escribir bien, pero que no
se note”, dice Rosillo).
Tiene
Valentín el mayor acierto de su poesía, quizá, en este tipo de
poemas en los que narra el acontecer diario de un hombre de
mediana edad, padre de familia, profesor de instituto, en un
pueblo albaceteño: “Estabas tú conmigo, tus costumbres. / Las
fotos de las niñas en su sitio.”
En
el tratamiento de la naturaleza radica otro de sus mayores logros:
“...este árbol, mitad / verde, mitad seco, pugnando / por la
resurrección que dos / aspersores le otorgan, / me ofrece, sin
saberlo, un norte más sabio./ El fin de un trayecto”.
Aunque
en esta obra están, como es inevitable,
todas sus últimas lecturas (Gamoneda, Parra, Rosillo,
Marzal, Gallego) nos parece que Valentín ha encontrado una voz
propia, identificable. Una voz de poeta sencillo (es decir,
“secretamente complejo”), a veces grave, hondo, contemplativo.
Es también reconocible en estos versos un espléndido escritor de
jaiku, que tendremos ocasión de paladear más extensamente en el
libro Hilo de hormigas, de próxima aparición.
Diario
ausente ha sido editado por la prestigiosa editorial El
toro de barro (donde iniciara su andadura poética Antonio
Martínez Sarrión con Teatro de operaciones). Carlos
Morales, director de dicha editorial, comentó, el día de la
presentación de la obra en el Ateneo de Albacete: “no he
editado el libro de un autor manchego, sino de un poeta importante
a nivel nacional”. Con este libro, Valentín da el salto, un
salto que ya se revelaba necesario en su obra: de “poeta
local” a autor digno de aparecer en cualquier antología poética
de alcance nacional.
Para
terminar este comentario escogemos uno de los poemas que más nos
han gustado de “Diario ausente”:
18 DE JULIO
Llega de pronto, como
una corazonada, el fin
de semana. No trae nada nuevo:
la hora amarilla de la siesta,
el sopor de la digestión.
Tengo dos hijas
que me despiertan: una balbucea
agua; la otra me dice
que soy, en serio, su mejor
compañero de juegos.
Sigo tendido boca arriba.
Mi mujer se sienta a mi lado.
Está cansada y hace
el calor de siempre.
Tenemos dos hijas
que nos quitan el sueño:
Una da pasos de reloj; la otra
prepara un café de plástico
que nadie puede rechazar.
Mayo
2004 |