Título: ISLA DESNUDA. Nº 12

Redacción: Dirección/ Pedro Gascón, Diseño/ Alejandro Bleda, Coordinación/ Antonio Rodríguez, Alejandro Bleda y Jaufré Rudel. Autores: Poesía/ Antonio Rodríguez, Josema Martínez Sánchez, José Daniel Espejo, Gracia Aguilar, Alejandro Bleda, Jaufré Rudel, Miguel Úbeda, Rafa Pontes, Coradino de la Vega, Elena Medel, Alejandra Vanessa, Amaro Nay, Pedro Gascón y Matías Miguel Clemente, Narrativa y ensayo/ Eloy M. Cebrián, Rafael Pérez, Tomás Miranda Alonso y Guillermo Samperio, Fotografías y montajes gráficos/ Mariasun García, Gloria Marco y Alejandro Bleda.

Género: Revista de creación literaria (nº 12, 104 pag. / marzo 2004)

Sinopsis: Tras quince meses desde su anterior número, la revista se presenta con un cuidado diseño y edición que nos ofrece, además de las obras de creación poética (mayoritariamente joven) y narrativa, obras gráficas (fotografía y composiciones) y dos ensayos, así como un apartado monográfico dedicado, en este caso, al poeta peruano Amaro Nay.
Isla Desnuda vio la luz por primera vez en 1996, y este es su número de mayor extensión, superando las 100 pags.

Editor: Revista Isla Desnuda  Precio: 3 €

Distribución: Albacete (Librerías Herso, Popular y Sanz y café-bar Indiano)


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   Isla Desnuda nº 12 (revista literaria)
  
por Ángel Martínez Alcalá

En los noventa estábamos en el colegio o en el instituto. Fumábamos los primeros cigarros a escondidas y escuchábamos a Nirvana con la camisa de franela atada a la cintura, llorando al mártir del rock. La Compe, la Dili o el Ruta. Eran tiempos rápidos para mucha gente de mi generación. Los chicos deseábamos ser hombres con nuestra pelusilla-bigote, emulando al Chris Cornell de Soundgarden. La mayoría querían ser músicos, pero algunos decidimos que, de mayores, íbamos a ser escritores. Había que hacer algo; nos publicaríamos a nosotros mismos. Abajo el sistema, abajo lo viejo: abajo los de arriba. Con cualquier ordenador (y a veces hasta sin él) y con una vieja fotocopiadora podíamos ser lo que soñábamos. Yo ayudé a parir a mis quince añitos algo casi pornográfico llamado Tiempo de cómic (y que casi nos cuesta una denuncia), pero no éramos ni los únicos ni los primeros. Por Albacete ya rondaban Fábulas Extrañas, Bram, Panicómic, Manicómic, Aventis, Ayvelar, Adentros, Pandemonium y un largo etcétera que prefiero obviar antes que dejarme fuera nombres fundamentales. Era el año noventa y seis. Ese año, en el Instituto Nº 6, nacía el fanzine literario Isla Desnuda. Sí, ellos también.

Han pasado ocho años, volando. Lo que nació al amparo de una profesora de griego de manos de cuatro chiquillos se ha convertido en una de las revistas literarias de referencia obligada en nuestra ciudad. Aquellas fotocopias trajeron estas imprentas, las que en Marzo de 2004 nos han ofrecido el número doce de la que hoy, lejos de ser un fanzine, es toda una seria revista. Desde entonces, a su vez, la plana de colaboradores ha pasado de cobijar a los amiguetes a presumir de escritores consagrados. Ver para creer. Me hubiera gustado ver la cara de aquellos críos del noventa y seis: Pedro Gascón, Alejandro Bleda, Antonio Rodríguez y Miguel Úbeda. No se imaginaban lo que aguantarían, ni a que nivel. Uno de ellos, Miguel Úbeda, dejó la publicación tiempo después, pero su puesto fue cubierto por gente como Mario Guirado, Jaufre Rudel, Aswad o Ana Martínez Castillo. La cúpula directiva siempre fue inmejorable. Unos y otros, en diferentes etapas, hicieron que la revista navegase con rumbo fijo y ambiciones de corsario en negro sobre blanco. Repito: ya van doce.

Todo lo anterior, tan bonito y emotivo, venía para quienes no conocieron los inicios de la publicación. Esta va a ser la primera vez que un número de Isla Desnuda sea comentado en Albaceteliterario, y por eso he creído conveniente dar una nota introductoria. Así pues, habiendo comentado los cimientos, y como las once plantas siguientes ya quedaron atrás (algunas ni las conozco, mea culpa), proclamemos que ya existen vistas nuevas. Señores, el ascensor ha llegado a su destino: Isla Desnuda nº 12. Vamos al tajo.

La verdad es que siempre resulta difícil analizar (o criticar, si lo prefieren), una revista literaria. Qué decir, cómo decirlo, por qué lo decimos. Hablamos de un grupo de autores, no necesariamente de la misma corriente creativa, unidos por la única razón de que han sido convocados. Y punto. Los habrá mejores y los habrá peores. A otros les echaremos de menos, y con razón. ¿Debemos generalizar? ¿Analizar el objeto como un todo? ¿No sería mejor dividirlo por partes? No es coña: no tengo la menor idea de cómo empezar. Así que, para evitarme complicaciones, iremos paso por paso.

Lo primero que nos atrae de Isla Desnuda es su esmerada maquetación. Siempre ha buscado formatos impactantes y novedosos, y casi siempre lo consigue, por eso es de extrañar que el presente número se parezca tanto al anterior. Desde hace varios números, la revista viene cambiando formatos y estructuras. ¿Por qué ahora repetimos? ¿Quizá han encontrado un formato definitivo? La única forma de saber lo que pasará será esperando al siguiente número. En otro orden de cosas, mencionar la descoordinación entre el índice y la numeración real -hecho más que incómodo y que parece fruto como de repentinos cambios de última hora en los contenidos-, algunos recortes en el texto (desaparecidos) y algunos autores con muchas y persistentes faltas de ortografía que, sin duda, se deben al descuido. En mi opinión, el autor debe corregir un texto antes de entregarlo, así como debe hacerlo el responsable de su publicación antes de ir a imprenta. Aunque parezca mentira, el lector toma en cuenta estas cosas. Son fallos fácilmente subsanables, producto de las prisas o del descuido, así que no debemos darles demasiada importancia.

El primer apartado de la revista, el referido a poesía, mantiene un nivel más que correcto. Cabe destacar a los valores seguros, como Gracia Aguilar (una delicia, como siempre), Miguel Úbeda (entrañable y correctísimo), Jose Daniel Espejo (una debilidad mía que nunca deja de sorprenderme), Jaufré Rudel (escrito precioso y evocador el suyo) o Matías Clemente (a este chico los premios le afectan mucho, pero para bien: cada vez me agrada más). Si hablamos del triunvirato fundador (Bleda, Gascón y Rodríguez), afirmo que su poesía es correcta y atractiva, como siempre, pero algunos pensamos que tal vez deberían innovar un poco y salir de la rutina poética que se han formado (quiero creer que pueden hacerlo). Del otro lado, para mi gusto (y recordemos que nada hay más subjetivo para un lector que la poesía), el resto de participantes flojea, unos por aportar lo de siempre y otros por empeñarse en seguir modas absurdas en la poesía actual –a mi modesto parecer- que se reducen a querer ser niñas que empiezan a pensar en pollas y que mantienen un lazo casi enfermizo con el chupa-chups. Por si a alguien le sirve de referencia (espero), como ejemplo breve: una cosa es lo de Gracia Aguilar, misteriosa y sensual; otra son los aludidos, que lo hacen vulgar. Son dos polos buscando un objetivo erótico-emotivo similar, pero influye la sensibilidad de cada uno. Por cierto, no todo son chicas, a pesar de alguien que ya está en los altares de la nueva poesía (no por mi decisión, gracias a Dios). De todas formas, repito, nada hay más subjetivo que la poesía, y la verdad es que el balance general es bueno, lo digo en serio.

Casi lo olvidaba: no me gustan las fotos de gente en pelotas y pintarrajeada (a nos ser que sean tías y salgan en Playboy), por mucho texto guay en inglés que lleven al lado. En conjunto, el reportaje/poema de Gloria Marco me parece casi una falta de respeto hacia algunos lectores (que conste que yo ya voy curado de espanto). Será que no somos modernos.

Pasando al ensayo, la siguiente disciplina de la revista, tenemos a Tomás Miranda Alonso y a Guillermo Samperio. El primero nos habla del cuerpo como medio de expresión, incluso en poesía. No sé si he entendido muy bien el texto, y por ello intentaré no pasarme de listo, pero tengo la sensación de que lo dicho ya me suena de hace mucho (el mil veces referido Wittgenstein), sólo que defendiendo al cuerpo como origen del lenguaje. Eché de menos la proliferación de palabras como “mente”, “cerebro” o “raciocinio”. Además, no me atrevo a afirmar esto con rotundidad, porque tengo la sensación de que el texto, al estar tan condensado, puede inducirnos a la confusión. Quizá con más páginas, quién sabe. A continuación, Guillermo Samperio, un mago de la palabra, un SOÑADOR con mayúsculas, nos invita a dar una vuelta por la utopía y sus contrapartidas en literatura. Un Mundo Feliz, 1984, Nosotros, Pedro Páramo, Cien Años de Soledad y hasta los escritos de Julio Verne constituyen una de las piedras básicas en la literatura universal, y sólo los necios o los ignorantes podrían objetar algo al respecto. Emocionante, sin más. Samperio es un maestro y lo demuestra con cada escrito suyo que nos llega gracias a Isla Desnuda. Muy hermoso, bueno de veras.

Dicho esto, llegamos al otro punto fuerte de la revista: la sección de prosa. Eloy Cebrián y Rafael Pérez son nuestros acompañantes. Eloy aporta dos cuentos, a cada cual mejor. La vida en pareja tras el paso de los años y las misteriosas sorpresas que un marido gordo nos puede deparar (o una esposa hasta los mismísimo, por qué no decirlo), son el centro del primero. El segundo casi provoca una lágrima, porque todos hemos pasado por la situación descrita alguna vez: ya no está, es definitivo, pero no me lo creo. Como a  veces yo tampoco me creo que Eloy Cebrián pueda mantener el nivel al que nos tiene acostumbrados, porque el tío lo hace, y se supera si hace falta. Tenemos escritor para rato, lo mismo que nos ocurre con Rafa Pérez. Dio sus primeros pasos en Isla Desnuda, y se ha convertido en uno de los habituales de la revista. Sus cuentos -cercanos al realismo mágico unos, cotidianos y crudos otros- no han dejado de sorprendernos desde el primer día. El relato que nos ocupa nos habla del amor enfermizo, el que llega a tales extremos que nos obliga a abandonarlo, otra forma más de desamor. Es una lástima que cojee un poco en el estilo y en el desenlace, pero si tenemos en cuenta que el autor le pone ganas (y se nota) y que apenas está empezando a escribir, no tenemos más remedio –y con mucho gusto- que darle ánimos para seguir y un voto de confianza. Con todo, para que no haya dudas, el producto no es malo. Juzguen ustedes mismos.

Para finalizar, Isla Desnuda nos regala con su sección “Del otro lado”, un apartado que, en la mayoría de los casos (ver Guillermo Samperio en la reseña de Ensayo) resulta impagable. En este número hemos conocido a Amaro Nay, peruano residente en Argentina y considerable promotor de la poesía sudamericana. Autor de libros como Nubedil, Dalterios o Todos los Océanos de tu Cuerpo (toda su obra está inédita en España, Chus Visor que lo sepas), la poesía que se nos ofrece es un conjunto de escenas como de foto en blanco, negro y sepia. Habla de tiempos crudos y amargos, tiempos para olvidar y que, por su carga de recuerdos y emotividad, no pueden ser olvidados. Sí, Amaro Nay supone, sin duda, un buen descubrimiento para muchos.

Parecía increíble, pero se ha conseguido. No crean que no es costoso criticar Isla Desnuda de manera pormenorizada. Se podría haber hecho de mil formas, pero yo he decidido ir paso a paso para dar una visión lo más cercana posible al todo a partir de las porciones. Flojea por algún sitio, pero mira, no todo va a ser perfecto. En cambio sí hay que decir que tiene grandísimos hallazgos. Ea, que lo malo no es tan malo, pero lo bueno es buenísimo. A comprar Isla Desnuda nº 12, que vuela.

Y mira que ha sido difícil esto, de verdad.

Abril 2004

 

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   Nombre Ana Julia González, Aswad       E-mail laviejaaswad@hotmail.com        Fecha 16-04-2004
Por alusiones, me gustaría hacer una pequeña aclaración a esta bondadosa crítica. Yo jamás entré en Isla Desnuda ocupando el puesto de Miguel Úbeda, ni he formado parte de la dirección de esta revista literaria, ni he sido nunca responsable directa ni indirectamente de la revista Isla Desnuda. Es cierto que he colaborado en el pasado con esta revista, pero en el mismo grado que he colaborado y colaboro con otras, sin que mi relación haya pasado nunca de ser la de alguien que cede voluntariamente un texto poético para su publicación.
Gracias
   Nombre Sonia       E-mail sjil.123@yahoo.com        Fecha 19-04-2004
Menos mal que has aclarado esto, vieja Aswad. Ya estaba pensando que era una broma eso de que estuvieras en el equipo directivo de esta revista.
Por lo que veo Isla desnuda sigue causando polémica... bueno le siguen creando polémica todos los mediocres y retorcidos personajillos que siempre ha tenido Albacete, que pensaba ya fuera de sitio.
Lo del "triunvirato" ese del que habla Ángel Alcalá, este debe ser nuevo, me suena a mala leche, ¡chico si tienes ganas de innovar en el mundo de la poesía por qué no lo intentas tú! Bueno claro, que no eres lector de poesía sino de la Playboy. No te enfades, esa crítica que haces es divertida, pero en esto y en algunas cosas más (ten cuidado de donde sacas las fuentes) te pasas tres pueblos.
Tras apuntar algunas cosas sobre aclaraciones y demás, he de decir que este es el número que más me ha gustado de Isla Desnuda, tanto continente como contenido. "Triunvirato" + Jaufre (que siempre te quedas fuera) Chapó, ánimo que sois majísimos y os lo currais de verdad. Muchas gracias por enviarme la revista que moveré entre mis alumnos de la facultad.
Desde Donosti. Un Besico. Agur. Sonia.
   Nombre Ángel Alcalá       E-mail xx@xxx.com        Fecha 21-04-2004
     Hola, teletubbies varios. Vamos con réplicas:
Lamento haber cometido ese fallo, queridisisisíma Aswad, pero ha sido un despiste fruto de otros asuntos (seguro que me comprendes).
     En otro orden de cosas, me veo en la obligación personal de aclararle un par de cosillas a la amiga Sonia. Para empezar, no sé dónde puede estar la polémica de esta crítica. Hasta donde yo veo(que ya puede ser más cerca o más lejos) he criticado la revista como bien he podido y sin pasarme con nadie, como he hecho otras veces. Tal vez sí me haya propasado con el reportaje fotográfico, pero doy mis razones, y como no me canso de repetir, son razones personales que no tienen por qué ser compartidas. Por cierto, supongo que con lo de "personajillo mediocre" te referirás a mí, ¿no? Por lo pronto no sé quién eres, de dónde nos podemos conocer ni de qué agujero sales, así que me extraña que tengas noticias mías y de lo mediocre que yo pueda ser. Si no recuerdo mal, los primeros problemas serios y trascendentes que un servidor ha tenido con otros de su gremio vienen del mes de febrero -aunque esa es otra historia ya zanjada que no viene al caso-, y ese "mediocres los ha habido siempre" que tú esgrimes no me compete (a no ser que, hablando de tu mente prodigiosa, debieras estar en el Castillo de las ídem por clarividente o pitonisa y, por tanto, supieras de mí hasta el color de los calzones).
     Siguiendo con tus pullazos, te diré que, ya que tanto presumes con tus magníficas y condescendientes palabras de ser un espíritu cultivado (no olvidemos que una profesora de tomo y lomo siempre tiene la razón), deberías leer con más atención. Ya sabes, leer, eso que consiste en procesar mentalmente una información recibida a partir de letras, y esas tonterías. Todo esto viene por lo del triunvirato. La mala leche la ves tú solita, porque no era mi intención vacilarle a nadie, y además lo de "triunvirato" viene seguido por "fundador", así que no veo dónde detectas mi fallo ni mi animadversión. Así las cosas, es lógico que Jaufre se quede fuera en este aspecto, digo yo, porque se unió a la revista tiempo después de su inicio.
     Más cosas, como dicen los fruteros. Con todo lo que he soltado, te diré que yo sí que veo ánimo de ofender en tu réplica, pues no sólo no das argumentos serios, sino que te vas al ataque personal. Yo no he querido dejar mal a los de Isla Desnuda, con los que he colaborado en alguna ocasión, y por supuesto Aswad tampoco. La aclaración que hace no lleva implícitos desprecio ni nada parecido. Así pues, te recomiendo que pienses bien las cosas antes de defender a quien, seguramente, no estará muy orgulloso de contar con defensores como tú. ¿Te ha molestado mi crítica? Pues mala suerte. Si tengo que dar explicaciones a los responsables, con algunos de los cuales estoy unido por amistad, no tendré ningún problema. Y son ellos los que tienen el derecho de pedirlas, no tú.
     Por cierto, leo Playboy ocasionalmente, pero también leo poesía de manera habitual, y debo aclararte que aquí o allí, o donde sea, mis fuentes son fiables (y cuando tengo alguna duda lo dejo bien clarito para no pasarme de listo). De todas formas, como no has dejado claro este punto, no dudes en aclararlo (y no te quedes en las amenazas del "ten cuidado") y así podré contestarte satisfactoriamente. Ah, sí, y ya se me olvidaba. Yo no he innovado en poesía, cierto, pero es que mi asunto al respecto no es la poesía en general, sino la mía propia. YO creo que todo poeta debe avanzar y experimentar para mejorar en su arte (y con esto, como ya dije en la crítica, no afirmo que nadie sea malo, sino que no estaría mal un poco de novedad), y ese es mi objetivo personal a la hora de escribir. Cuando un poeta se estanca... en fin, que ya he replicado bastante por hoy.
     Besitos para todos.

     Angelito

     P.D.: Oye, mira, que como parece que no ha quedado claro, te diré que yo hago las críticas como quiero que me las hagan a mí (y te aseguro que las que me han hecho y me hacen son incluso más duras). Lo que ocurre es que aquí todos somos muy buenos y nadie flojea ni hace nada mal. Todo lo que hacemos es perfecto, y ¡hay de aquel que ose no estar den acuerdo, porque es un mediocre y un perturbado que no sabe lo que dice!
     ¡Esto es la vida en rosa, Daimiel!
   Nombre Michi       E-mail michi.rode@hotmail.com        Fecha 05-05-2004
Me parece que esta revista se va superando con el paso del tiempo. Cada vez a mejor y con bastante seriedad y criterio.
Me encanta el artículo de Samperio y me parece genial el de Miranda. La parte de poesía me parece excelente sobre todo el poema de Antonio Rodríguez y el escueto, pero acertado, de Gascón.
El relato de Rafael Pérez me parece bastante ingenioso y entretenido.
En conclusión: un número completo que deja muy buen sabor de boca. Enhorabuena!!

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