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Esa palabra tan cara
Por
El Comediante
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No ha tenido nada
que ver con entrar en
los despachos de pie
y salir de rodillas
»
Tras cinco años de
silencio Aswad, la poeta más insolente, desnaturalizada y engreída
del planeta artístico manchego vuelve a la carga. Su primer libro,
Bello Público, fue uno de los más leídos en lo que a autores
locales se refiere. Llegó incluso a una segunda edición, con 1.000
ejemplares vendidos. Sin embargo
su nuevo poemario
Salah Niazi y las canciones para pueblos sin
palomas
será el menos leído de la historia de esta ciudad. Está en
árabe, y sólo se ha editado y distribuido en Inglaterra e Irak.
¿Nos quieres explicar
por qué demonios publicas un poemario en árabe?
R:
Perdona, pero primero te quiero aclarar que yo no llevo cinco años
en silencio. Tenerme callada cinco minutos ya es complicado. Lo que
pasa es que no he estado escribiendo mucha poesía, ni publicando
poemas en cien sitios, como hacía antes. Pero porque he hecho otras
cosas, he escrito artículos, críticas literarias y críticas de
teatro en algún periódico. También algo de radio, que me encanta. Y
ahora escribo guiones para un concurso de la tele. Vamos, que de
callada nada. Y de brazos cruzados menos todavía.
Este poemario, “Salah Niazi y las canciones para pueblos sin
palomas”, está en árabe porque no lo han querido los cristianos. Lo
escribí al principio de la guerra de Irak, espantada por una
situación bélica que me parece inconcebible. Y lo mandé al concurso
de los jóvenes artistas de la Junta de Comunidades de Castilla –La
Mancha. Como en el jurado se me quiere tanto, no me comí un rosco,
como habitualmente me ocurre. Debo estar vetada en ámbitos
políticos, porque ni el Ayuntamiento ni la Junta ha querido nunca
hacer nada por mí. O será que yo nunca he querido pedir limosna.
¿Hay una confabulación
institucional contra Aswad?
R:
No, tampoco es eso. ¡Ya quisiera yo, me lo pasaría bomba poniendo
verde a todo el mundo!. No, lo que pasa es que las cosas por aquí se
consiguen pasando por determinados aros. Y si no pasas, pues te
quedas fuera y se acabó. Pero ocurre así con toda naturalidad, no
por odio, ni por un tema personal, que sería mucho más interesante.
Al menos eso reflejaría pasión, inquietud, movimiento. Pero creo que
ocurre por la propia inercia de la nada absoluta, del amor a lo
mediocre, de la estrechez de miras, del corralito de los cutres, de
la costumbre vieja y eterna del mamoneo. De los cuatro sosos que
querían ser maestros de todo y se conforman al menos con pillar
algún sillón cómodo, ya que no pasarán a la posteridad.
Vamos, que me parece
que sigues en guerra contra todo lo que se menea, como siempre.
R:
No, no, a mí me parece bien que cada cual haga lo que considere que
debe hacer. Cuando tenía catorce años daba largos discursos sobre el
bien y el mal, y la moralidad y todas esas pamplinas. Ahora no,
ahora hago lo que me parece correcto. Y los demás que se apañen como
puedan. De lo que me quejo es de que estorben a los que queremos
hacer las cosas de otra manera, nada más. Tampoco dedico mi
existencia a pensar en esos temas, tengo cosas que hacer. Digamos
que ya no voy contra nadie, pero voy a mi favor.
Y yo he venido aquí a hablar de mi libro, si no te importa.
Vale. Salah Niazi y
las canciones para pueblos sin palomas. Cuéntanos, ¿de qué clase
de poemario estamos hablando?
R:
De un poemario triste. De uno que habla de gente que salta en
pedazos a la puerta de una panadería, con las manos inocentes. De la
jodida sinrazón, de la guerra de los ricos contra los pobres. De las
mentiras para que tengamos miedo a la cultura árabe. De la rabia que
me da que los poetas no seamos los primeros en decir que esto no
puede ser, que no podemos estar orgullosos de comportarnos de esta
manera contra nuestra propia especie. De la vergüenza que pasé
cuando mi país apoyó en su momento semejante masacre. De todo eso, y
de algunas cosas más.
¿Cómo se llega a publicar un poemario en
árabe, y a editarlo en Inglaterra e Irak? ¿Cuál es el camino?
R:
Pues curiosamente no ha tenido nada que ver con ser amiga de ningún
político, ni con entrar a los despachos de pie y salir de rodillas.
No te lo vas a creer cuando te lo cuente, pero resulta que la
sencillez existe. Después de que el poemario fuera rechazado por el
alto tribunal inquisidor del concurso de la Junta, como te decía
antes, lo metí en un cajón y me olvidé de él. Su existencia pasó a
ser sólo una línea de texto en el
curriculum que hay colgado
en albaceteliterario.com. Luego dirán que internet es infinito, pero
resulta que pasados cuatro años el propio Salah Niazi llegó a saber
de la existencia del poemario. Y se puso en contacto conmigo porque
quería leerlo.
Perdona mi ignorancia.
¿Quién es Salah Niazi?
R:
Niazi es el poeta iraquí más importante en la actualidad. Vive en
Londres, dirige un periódico allí, el Al-Ightirab al-Adabi,
ha escrito siete libros de poesía... Es también quien tradujo al
árabe el Ulises de Joyce, Macbeth, Hamlet....
En el mundo árabe es tremendamente respetado, y no me extraña,
porque es una persona excelente, además de un poeta descomunal.
Sufre mucho por la situación de su gente, por la injusticia criminal
que se está cometiendo contra su pueblo. Así que no deja de
agradecerme que proteste a su lado y ponga mi voz al servicio de los
que caen en silencio en Irak.
Pero ¿tú lo conoces?
R:
Personalmente no, pero hablo con él a través de un traductor de
Madrid, otra gran persona, Muhsin Al-Ramli. La verdad es que entre
Niazi y él me han hecho sentir como un ser humano. En España te
acercas a un poeta famosete y le tienes que besar el anillo y
recitarle de memoria algo suyo, sólo para que te salude. Salah
Niazi, el poeta más importante en lengua árabe, me trata como si
fuéramos colegas. Yo a eso lo llamo tener grandeza.
Así que le mandaste tu
poemario.
R:
No, primero se lo mandé a Muhsin, que es amigo suyo, para que
hiciera la traducción al árabe. Luego él lo leyó, y le gustó. Y
buscó la forma de editarlo. Ya te decía yo que la sencillez existe.
Está publicado a través de Alwah, una revista literaria que
se distribuye en Londres y en Irak. Al parecer antes también se
distribuía en España, pero ese tiempo pasó. Más adelante, Niazi
también incluirá este poemario en un libro suyo que está preparando.
No está editado en
castellano. ¿Lo estará próximamente?
R:
Pues no lo sé todavía. Pero más que en castellano, a mí me gustaría
que saliese una edición bilingüe, porque quisiera que los iraquíes
que viven aquí sepan que no están solos, que la sangre de los
inocentes vuela más alto que los ataques de los cobardes. Me
gustaría que supieran que nadie puede tener la conciencia tranquila
ante esta atrocidad. Y quisiera que tuvieran esperanza. Así termina
el poemario. Hablando de esperanza. Y de paz, maldita sea, esa
palabra tan cara y tan difícil de sostener cuando tiene petróleo
debajo.
Me gustaría incluir con tu entrevista uno de
los poemas, para que la gente se haga una idea de lo que se está
perdiendo.
R:
Vale, pero en árabe.
En árabe no lo va a entender nadie, Aswad.
R:
Yo tampoco entiendo por qué no está editado en castellano, y me
aguanto.
Leer reseña del libro
en Bagdad
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