Eloy M. Cebrián (Foto original de Josema Moreno)   El prosista que avanza
  
Por Miguel Ángel Aguilar Avilés

 

 « A la literatura
de Albacete le
    sobra sectarismo »

 

Quien no lo conozca puede pensar que Eloy M. Cebrián (Albacete, 1963) es ese señor que imparte clases en un instituto de nuestra ciudad. Sin embargo, detrás de su labor de docente, se encuentra el director de una revista literaria, El Problema de Yorick, y uno de los escritores de novela que más suena en nuestras llanuras.
El escritor ofreció el pasado día 1 de junio , en la Biblioteca Pública de Albacete, un coloquio con sus lectores, y con todo el que se animó a pasarse por allí, para hablar de su reciente novela y de cuanto se terció.
Aunque Eloy, en persona, suele hacer gala de un ácido sentido del humor mientras habla con aparente seriedad, en esta ocasión conversamos con él, dejando algo de lado las ironías,  sobre la situaciones en las que lector y escritor se encuentran frente a frente, como ocurrió en este pasado encuentro.


¿En qué consisten los encuentros con bibliotecas o clubes de lectura, de qué cosas se suele hablar?

R: Esto depende mucho del club de lectura, del tipo de población en la que se halla y de la gente que lo compone. Lo que he encontrado en todos ellos es un ambiente de cordialidad y cariño enormes hacia el autor invitado. Y también de respeto.
De hecho, creo que algunas experiencias más hermosas de mi corta vida como escritor me han ocurrido precisamente en los clubes de lectura. La idea de reunirse a hablar de un libro es maravillosa. Supongo que responde al mismo motivo por el que a la mayoría de la gente no nos gusta ir al cine solos. Lo mejor, muchas veces, no es la película en sí, sino comentarla a la salida con los amigos. En los clubs de lectura ocurre eso. Normalmente, cuando cuentan con la presencia del autor, aprovechan para satisfacer su curiosidad sobre el proceso de escritura del libro (el making of del libro, por seguir con la analogía cinematográfica). A veces incluso te hacen preguntas más privadas. Una vez, un señor me preguntó “¿Cuéntanos cómo son 24 horas de la vida de un escritor?” Me temo que mi respuesta fue bastante decepcionante: “Me levanto, me ducho, desayuno, llevo al niño al colegio...”. No respondo precisamente al tipo de escritor glamouroso. Eso lo dejo para Boris Izaguirre.

¿Tienes alguna anécdota curiosa, de cualquier tipo, sobre alguno de estos encuentros?

R: La gente del club de Balazote me regaló (además de la consabida Bicha) una caja de ajos enorme. Todavía no he podido gastarla, y eso que he regalado bastantes. Me pidieron que hiciera propaganda del producto en mi próxima novela y estoy estudiando la forma de cumplir con ese compromiso. Una gente maravillosa los del club de lectura de Balazote. Son unas veinte mujeres y un solo hombre. Un auténtico valiente. Esto es común en los pueblos, como si a los hombres les pareciera poco varonil lo de leer y hablar de libros. Ellos se lo pierden. En los clubs de las ciudades, sin embargo, hay un número similar de personas de ambos sexos.

¿Qué opinas sobre el canon con que la Unión europea quiere gravar en España los préstamos de libros que realizan las bibliotecas públicas?

R: En algún sitio he leído que responde a la obligación de aplicar una normativa europea. Incluso si esto es cierto, me parece sencillamente aberrante. Antes que un objeto de consumo, un libro es un bien cultural.
Es justo que los autores perciban un beneficio económico por la difusión de su obra, pero las bibliotecas ya pagan religiosamente los ejemplares que adquieren (a veces varios de la misma obra, como es el caso de los clubes de lectura). Las bibliotecas y el servicio social que prestan son esenciales para difundir nuestra producción. ¿Qué autor en su sano juicio apoyaría que se dificulte esta labor? No conozco a un solo escritor que considere justo este canon. De hecho, he firmado un manifiesto en contra de él, junto con otros cientos de escritores españoles.

¿Estás escribiendo o preparando algo? ¿En qué línea?

R: Ando liado con una larga novela cuyo título provisional es Los fantasmas de Edimburgo. Sin embargo, no tiene nada que ver con la literatura fantástica. Va más en la línea del humor y la sátira social. Quiero que sea como esas torrenciales novelas norteamericanas que tanto me gustan, con multitud de personajes y de incidentes. También tengo algunas conversaciones con la editorial que publicó mi última novela (Alfaguara) con vistas a revitalizar un viejo proyecto, pero es demasiado pronto para hablar de ese asunto.

A la literatura en Albacete... ¿qué le falta?

R: Más que de literatura en Albacete, prefiero hablar de los escritores que vivimos y trabajamos en Albacete. Lo que nos falta es, sin duda, el apoyo de las editoriales para poder proyectar y difundir nuestra obra fuera. Vivir aquí tiene muchas ventajas, pero también el inconveniente de que estamos lejos de donde se cuecen los libros. Esto puede sonar secundario en la era de la información, pero el mundo editorial todavía es una cuestión de pequeños círculos, amistades e influencias. De todos modos, creo que algunos de nuestros escritores, sobre todo los más jóvenes, tienen esto muy claro y están demostrando gran habilidad en abrirse paso.

¿Y qué le sobra?

R: Le sobra sectarismo.

¿Qué autores de Albacete  destacarías en los últimos tiempos?

R: Desde el lado oscuro de la fuerza, lo último de Juan García Rodenas y de Alberto López Aroca, sin duda. Valentín Carcelén sigue sorprendiéndonos con su poesía desde su retiro en Madrigueras. En cuanto a los columnistas, Sánchez de la Rosa sigue marcando la pauta. Pero Arturo Tendero y Antonio García Muñoz han resultado más que dignos epígonos. Tenemos que saludar también la aparición de una nueva editorial, La Pequeña Compañía del Sur, capitaneada por Andrés Gómez-Flores. Estoy seguro de que Andrés nos prepara muchas sorpresas. También en la cocina de El Problema de Yorick estamos preparando algo nuevo para después del verano. Es un poemario de nuestra amiga Isaló Gómez. Se titula Peces de carne y hueso y vamos a muerte con él, porque nos parece sencillamente magnífico. Esperemos que los lectores estén de acuerdo.

¿Crees que algún día veremos un programa literario producido por alguna televisión de Albacete, lo encuentras deseable?

R: Sin duda sería deseable, y creo que muy entretenido si se da con la fórmula adecuada. La antigua TVA dedicaba una sección de su magazine de la noche a presentar lanzamientos editoriales, tanto de Albacete como a nivel nacional. Lo llevaban José Manuel Martínez Cano y Ramón Bello Serrano, y creo que resultaba interesante, aunque quizá no se le dedicaba suficiente tiempo de programación. Un programa en plan tertulia que incluyera también la fórmula de la entrevista podría estar muy bien. En Visión 6 se hace algo parecido sobre cine y cortometrajes, y resulta muy interesante. En fin, es una idea.



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Mayo 2004

 

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