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ELOY M. CEBRIÁN
BURGOS
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Nacido el 24 de diciembre de 1963, en Albacete
Gabriel
García Márquez,
Me considero, más que un escritor, un profesor de
secundaria que escribe. Cuanto más tiempo dedico a la literatura, más
respeto siento hacia mi trabajo en el instituto, porque crece mi certeza
de que lo de ganarse la vida escribiendo está al alcance de muy pocos. La
literatura, como dice Leonard Cohen, es “mi vida secreta”, una forma
de dar rienda suelta a esos demonios que llevo dentro sin acabar en la cárcel
o en el frenopático. Me considero afortunado. Llevo menos de diez años
en esto y tengo ya dos libros en la calle y un tercero en camino. Soy,
pues, un padre orgulloso. Y entre mis hijos cuento también “El Problema
de Yorick”, la revista literaria de la que fui cofundador y que dirijo
junto con mi buen amigo Antonio García. No niego que la literatura me ha
hecho pasar algunos malos tragos, pero el saldo es
más que positivo. Procuro aprender y mejorar a diario. Antes de sentarme
a escribir, empleo cada vez empleo más tiempo en meditar sobre mis
historias y mis personajes. Quiero que lo que voy a relatar madure en mi
cabeza antes de ponerlo por escrito. Moldeo mis relatos mientras camino hacia
el trabajo, o mediante conversaciones con mi familia y mis amigos (a veces
también cuando estoy en clase, lo que explica esa expresión de “estar
en la inopia” que mis alumnos, benditos sean, atribuyen al exceso de
alcohol). Después trabajo de firme en la forma y el lenguaje. Las
historias y los personajes que las pueblan se urden con palabras. Un
relato debe funcionar como construcción verbal, o no funcionará en
absoluto. Me confieso ambicioso. Estoy firmemente decidido a aprender los
secretos de este oficio, a llegar a ser bueno algún día. Por eso creo
que el cajón es el destino natural para casi todas las páginas de los
escritores en formación, como soy yo, como somos todos. El camino de la
escritura está lleno de trampas y hay que evitar a toda costa los pasos
en falso. Y lo más importante: evito escribir de forma compulsiva, como
esos autores tan “fecundos” que apenas tienen tiempo para leer (ni
siquiera para leerse a sí mismos y darse cuenta de sus errores). En esto
estoy con Borges, a quien considero mi maestro y casi alguien de mi
familia (el tío-abuelo que se fue a la Argentina). Borges afirmó estar más
orgulloso de lo que había leído que de lo que había escrito. Como casi
siempre, Borges tenía razón. |
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| Datos artísticos y literarios |
Novela, relato y articulismo |
El Problema de Yorick (como autor y codirector), La siesta del lobo, Luvatar, columnas de opinión en el diario “La Verdad”. También me han solicitado colaboraciones para los próximos números de Barcarola e Isla desnuda.
Memorias de Bucéfalo, novela publicada en dos partes por la
Diputación de Albacete (El reinado de Filipo y La conquista
de Asia, respectivamente en 1999, 2000 y 2001, todo un lío).
No tengo más poética que la inspiración, que para mí es lo mismo que el trabajo. Cada libro, cada historia, impone su lógica, sus reglas y su lenguaje. Creo que las declaraciones de principios carecen de sentido en literatura. Un universo literario (y todo autor que se precie de serlo debe procurárselo) es tan complejo y caótico como la misma vida. Sujetarlo a reglas y cánones es limitar el poder de la imaginación. Además, ¿qué coño hago yo marcándome aquí una poética para salir del paso? He escrito tres poemas en mi vida y los tres eran malos.
EL HACEDOR de Jorge Luis Borges BURNT NORTON de T. S. Eliot
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| Datos de interés | |
Leer en la cama antes de dormir.
La mala educación (y su hermana gemela, la
mala leche).
www.geocities.com/problema_yorick www.isidore-of-seville.com/alexander
Es premio Alfonso Sancho Sáez de Relato 2004 de Jaén, por "El extraordinario caso de los dos lectores".
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| Textos del autor on-line | |
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