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CAZANDO PSICÓPATAS por Alejandro Fernández Díaz Desde aquel primer número de Fábulas Extrañas publicado allá por 1995, Alberto López Aroca, en su relato también titulado Fábulas Extrañas, ya hablaba de un tal Rafael Núñez, “el asesino de asesinos, un tipo grande y fuerte que se carga a los malos”. Pero no sería hasta el número 6 (temporalmente no mucho después) de la susodicha publicación cuando López Aroca se decidiera a que apareciese la primera aventura oficial de Rafael Nuñez, La extraña colección de Sebastián Morán, esta vez presentado como “el mayor antihéroe español de todos los tiempos y cazador de psicópatas”. Todo esto ilustrado magistralmente por Sergio Bleda, el dibujante albaceteño más reconocido en esos momentos y también en la actualidad. En esta primera aventura ya se dejaban entrever lo que serían los rasgos característicos de este personaje y el estilo que tendrían los relatos de Rafael Núñez. En primer lugar, tenemos a un hombre del que desconocemos su pasado y del cual se nos plantean muchas incógnitas que nos hacen pensar que no lleva en esto cuatro días. Sabemos que no trabaja para la Policía, que los tiene bien puestos, que tiene mala leche, y en definitiva que es un tío duro. También encontramos al abogado Juan José Tendero, fiel amigo de Rafael Núñez, quien suele estar involucrado en las investigaciones, y quien volverá a aparecer en la mayoría de las siguientes aventuras. En segundo lugar, la perspectiva de las historias pasa de un personaje a otro a tal velocidad que no nos deja tiempo para respirar. Las narraciones están escritas en un estilo directo con multitud de diálogos a cuál más cortante, violencia a raudales, tramas marcianas pero a la vez muy realistas, muy “de la calle”: el tortazo con el coche se lo dan en un cruce por el que tú pasas cuando vas a comprar el pan. En definitiva, serie negra en estado puro. Además, en este primer relato se presenta a Sebastián Morán, personaje que tendría protagonismo propio en una historia corta aparecida con el título de El candor del Padre Hacha en el fanzine Brutal número 1 en 1996. Pasaría mucho tiempo (casi seis años) antes de que pudiésemos seguir disfrutando con las aventuras de Rafael Núñez (salvo algún intento de pastiche por parte de Joaquín R. Caulín aparecido en el mini-fanzine 5 Minutos en Blefescu, que iba como complemento de, curiosamente, Fábulas Extrañas), pero esta vez no sería con un relato y ni siquiera en un fanzine, sino con una novela, el primer volumen de Los Libros de Fábulas Extrañas. El placer según Mateo (2001) fue el título elegido para continuar con las aventuras del ya convertido en el antihéroe favorito de los albacetenses (y eso que tan sólo había una historia publicada). Tras esa portada azul y enigmática se escondía una historia en la que se mezclaba un investigador de lo oculto, cementerios, sectas ancestrales, necrófilos, y por supuesto Rafael Núñez. Esta novela tendría gran éxito entre el público, y actualmente está agotada la edición. Sin duda, esto propició que tan solo un año después apareciese la siguiente novela de las aventuras de este personaje en el segundo número de la colección Los Libros de Fábulas Extrañas. Esta vez una portada roja, con ilustración de Sergio Bleda, acompañaba a la novela titulada Medio kilo y una pipa (2002) que ya había sido anteriormente anunciada como El Zorro de Almería. Esta vez la acción sale de las fronteras de Albacete, y encontramos desde un asesino a sueldo retirado y narcos gallegos hasta militares muy españoles y otras lindezas de personas. Mas páginas, más acción, más mala hostia... lo que nos gusta. Si no han leído ninguna de las historias de Rafael Núñez, les animo encarecidamente a que recuperen estas joyas de la serie negra castiza; y a los que ya las han leído, que sigan atentos los nuevos escritos de Alberto López Aroca. No lo lamentarán. En absoluto.
(Este artículo se publicó originalmente en el fanzine Fábulas Extrañas nº54, septiembre de 2004)
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